TESTAMENTO POLÍTICO

HUMBERTOSOLISSPIRITICOEDELYENCUCLILLASVICENTEMENDEZ

En la foto aparecen: De izquierda a derecha, de pie, Humberto Solís, Spiritico, Edel Montiel; y en cuclillas, Vicente Méndez.

ESTEBITAFDEZADOLESCENTEPor Esteban Fernández

Preámbulo del Testamento

Antes de salir de Puerto Rico rumbo a Cuba en la expedición del Venus escribí con un lápiz unas palabras de despedida a los cubanos con la inocente idea de que muchos seguirían mi ejemplo. Se las envié a mi tío Enrique Fernández Roig en Florida y a Luis Beato en California con el ruego de que no las abrieran y que las dieran a la publicidad solamente si yo moría en el empeño. Aquí les va después de haber tenido el original en una gaveta por más de 50 años. Disculpen por  no haber querido quitarle errores ni malas palabras. Y a los que la reproduzcan hoy que acepten y permitan cualquier falta de ortografía o exabrupto

1964

Compatriotas: Le llamo a estas palabras TESTAMENTO POLÍTICO por la sencilla razón de que no tengo la menor idea de cómo llamarlas y quede claro que no le doy este título porque considere que soy una persona  importante políticamente como para hacer un testamento de su corta vida. Sólo intento emborronar unas cuartillas para la posteridad.

Creo que me voy a morir en el empeño y no es porque yo sea un suicida sino porque temo más a echar para atrás y lucir como un cobarde ante las personas con las que me he comprometido  a desembarcar en Cuba que a morirme. No sé si a algunos de ustedes les ha pasado eso alguna vez.

No voy a caer preso por la sencilla razón de que mis  jefes (Vicente Méndez y Edel Montiel) no son hombres que se rinden y si ellos no lo hacen yo tampoco lo voy a hacer. Durante muchos meses los tres jóvenes que no somos del campo (Jorge Riopedre, Humberto Solís y yo) hemos hecho un tremendo esfuerzo para demostrarle a los veteranos del Escambray que nosotros también somos unos cojonudos, así es que a última hora no la voy a cagar.

Le voy a hacer caso a Edel (aunque nunca sé cuándo él está en serio o bromeando) cuando me dijo que: “Ponle una sola bala a la P38, si llegara el momento de tener que acudir a ella es porque estás muy jodido, y si no quieres ir preso utilízala para darte un tiro en la cabeza y sanseacabó el asunto” y se rió, así es que quizás me estaba probando para ver si yo me apendejaba.

Uno de los principales motivos de estas líneas es porque no quiero que mi muerte sirva de bandera a nadie, ni para recoger dinero a mi costa,  ni para disfrutar de mi martirologio. Agradezco a Manuel Ray, a la Jure, a Rogelio Cisneros, todo lo que nos han brindado como  el barco, las armas, los equipos de telegrafía (donados por Luis Conte Agüero) pero quiero quede claro que voy a Cuba para luchar por su liberación no por seguir orientaciones de ningún líder del exilio. No les pertenezco a ellos (ni vivo ni muerto) sino a la causa cubana.

SI algún día estas palabras llegan a mis padres en Güines deseo pedirles perdón por haberlos  hecho sufrir desde el mismo primero de enero de 1959.  Espero que comprendan que la culpa no es mía sino de los malditos Fidel y Raúl Castro.

No tengo una ideología política definida, ni sé bien lo que es “la derecha” o “la izquierda”. Sólo sé que un grupo de desmadrados se han adueñado de nuestra nación, me trataron como si yo fuera un perro rabioso y no era más que un niño, y si Dios quiere que me equivoque y que salgamos vivos y triunfemos vamos a hacer picadillo a tantos hijos de putas que hasta de abajo de las piedras han salido en nuestro país. Un país que ha dejado de ser nuestro.

¡Viva Cuba libre, Viva Cristo Rey!

Esteban Fernández Gómez 

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