TRANSICIÓN FRAUDULENTA EN CUBA-PRIMERA PARTE

En la foto: El dictador opresor Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, su fiel títere

Por, Frank de Varona

El 19 de abril de 2018, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de 57 años e ingeniero de profesión, fue escogido por 603 de los 604 diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular para presidente del Consejo de Estado y Ministros de Cuba.

El dictador sanguinario Raúl Castro, de 86 años, escogió al actual primer vice presidente Miguel Díaz-Canel. La Asamblea Nacional del Poder Popular, la cual el criminal Raúl Castro controla, votó por su único candidato. Miguel Díaz-Canel fue ministro de Educación Superior y secretario del Partido Comunista en las provincias de Villa Clara y Holguín.

Esto es una farsa electoral y una transición fraudulenta ya que el pueblo cubano no ha participado en nada. La comunidad internacional y los Estados Unidos no deben reconocer el nuevo gobierno ilegítimo comunista cubano. El dictador Raúl Castro dejará su cargo aunque se mantendrá como secretario general del Partido Comunista de Cuba hasta su próximo congreso en 2021. Bajo el artículo quinto de la Constitución comunista de 1976, el Partido comunista es la fuerza superior de la nación y el secretario general es el que manda en la tiranía cubana de la isla.

Varios reportes incorrectos de periódicos y de canales de televisión han dicho que por primera vez no hay un Castro de presidente de Cuba. El dictador opresor Fidel Castro mandó en la isla con dos presidentes. No fue hasta años después que Fidel Castro asumió el cargo de presidente. Díaz-Canel fue propuesto el 18 de abril ante la Asamblea Nacional del Poder Popular por la Comisión de Candidaturas para ocupar la jefatura del Consejo de Estado y Ministros en sustitución de Raúl Castro, de 86 años, quien deja el cargo tras dos mandatos, dijo Martí Noticias.

La votación para el Consejo de Estado consiste en un presidente, un primer vicepresidente, varios vicepresidentes y un equipo de 23 miembros. La ceremonia comenzó luego de que el brutal dictador Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel entraran a la sala del Palacio de las Convenciones en La Habana.

Salvador Valdés Mesa (foto de la izquierda), un dirigente sindical, fue seleccionado como primer vicepresidente. Entre 2006 y 2013 él ejerció como Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba.

Martí Noticias reportó que para primer vice presidente del Consejo de Estado, el cargo  número dos del régimen, fue propuesto Salvador Valdés Mesa, de 72 años, un veterano dirigente sindical. Valdés Mesa es el cubano de raza negra que ha llegado más alto en el régimen  de la isla.

Martí Noticias apuntó lo siguiente: “Entre los cinco vicepresidentes del Consejo de Estado fue seleccionado  al opresor Ramiro Valdés, de 85 años, quien estuvo junto a Fidel Castro en el asalto al Cuartel Moncada, el naufragio del yate Granma, secundó a Ernesto Guevara en la Columna 8 y en dos ocasiones fue ministro del Interior…Guillermo García Frías, de 90 años, que también fue comandante de la Revolución y es en la actualidad el miembro de mayor edad del Consejo… La contralora general Gladys Bejerano, el actual ministro de Salud, Roberto Morales; la miembro del anterior Consejo de Estado Inés María Chapman; y Beatriz Johnson, presidenta de la Asamblea Provincial de Santiago de Cuba. Como secretario ha sido nominado a la reelección Homero Acosta, y de los 23 restantes miembros del Consejo de Estado, 11 son caras nuevas.”

Siguen en el Consejo de Estado importantes militares como el general Leopoldo Cintra Frías, ministro de las Fuerzas Armadas, y Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). También permanece el canciller Bruno Rodríguez en el Consejo de Estado.

Miguel Díaz-Canel tendrá enormes problemas que enfrentar. El primer problema es su falta de legitimidad. La autoridad se basa en la legitimidad. Después de ser nombrado de dedo por el fracasado y agobiado dictator Raúl Castro él fue escogido por 603 diputados comunistas de la Asamblea Nacional del Poder Popular y no por una elección libre del pueblo de Cuba.

No puede reclamar Díaz-Canel que él se merece la presidencia por haber peleado contra Fulgencio Batista o por ser un militar de alto rango en todas las guerras de Cuba a  través del mundo. El segundo problema es tener a un pueblo desencantado y furioso por la falta de libertad, escases de comida, agua potable, viviendas y una economía arruinada.

El tercer problema es que Venezuela está en bancarrota y no le puede estar regalando petróleo gratis en las cantidades anteriores. El cuarto problema es que en Cuba de todos los países de América Latina enfrenta el mayor desastre demográfico con una tasa negativa de natalidad. Cuba es el país con el mayor número de abortos del Hemisferio Occidental. El quinto problema es que los militares de alto rango, quienes han cometido crímenes de lesa humanidad, se aferran al poder y viven con miedo de que en un futuro los juzguen tribunales internacionales. El sexto problema es que Hillary Clinton, con su política de apertura y de concesiones unilaterales a cambio de nada, similar a la de Obama, perdió las elecciones.

El séptimo problema es que Díaz-Canel tiene a su alrededor al que manda en Cuba, Raúl Castro, y a militares y dirigentes octogenarios históricos de la Revolución quienes temen abrir la economía a pequeñas empresas por temor a que pierdan el poder. El octavo problema es que el presidente Donald J. Trump está bajo presión del senador Marco Rubio, otros congresistas cubano americanos y cubano americanos quienes, como este escritor, lo apoyaron en las elecciones para que endurezca las sanciones a Cuba sobre todo después del ataque a 24 diplomáticos estadounidenses y a sus familiares que ha afectado sus cerebros y otras partes de sus cuerpos. El noveno problema es que cada día aumenta el número de opositores por toda la isla. El décimo problema es que Cuba ha perdido sus aliados en Argentina, Brazil y otros países y la situación internacional no favorece a Cuba ni a su aliada nación Venezuela.

Grupos de oposición dentro y fuera de Cuba han criticado el proceso usado para escoger un nuevo presidente sin ninguna participación ciudadana. Nadie piensa que la sucesión va a representar algún cambio significativo en la isla. (Continuará)

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