UN FÚNEBRE RECORDATORIO A SILVIO, TALADRID, LÁZARO BARREDO Y OTROS

Silvio Rodríguez con el asesino mayor, Reinaldo Taladrid y Lázaro Barredo

Por Aldo Rosado-Tuero

Estos tres esbirros intelectuales al servicio incondicional de la tiranía más larga y sanguinaria del Hemisferio, junto a otros como Randy “La Cotorra” Alonso, han servido con su intelecto y su palabra al asesino más grande que ha parido nuestra patria. Han aplaudido cuanta canallada se les ha ocurrido a los opresores de nuestro pueblo, han justificado atropellos, asesinatos y mentiras descomunales y para colmo, han firmado documentos apoyando el asesinato de jóvenes inocentes, en la creencia, de que por no ser militares, ni “políticos” a la caida de la tiranía podrán burlar la justicia, ya que ellos son artistas unos y periodistas otros, y según se aduce, no se puede castigar a nadie por el delito de opinión. ¿Verdad?

Pues no. ¡Mentira! Existen antecedentes en la justicia de varios países en que se les pueden aplicar la ley por colaboración con los opresores y asesinos de su pueblo. Por si no, si solo saben lo ocurrido con uno de los más  grandes poetas de de los EE.UU., Ezra Pound, les vamos a recordar un hecho que sentó jurisprudencia en Francia y que se les podía aplicar algún día a ellos.

El 6 de febrero del año 1945, el famoso escritor, novelista y editor de períodicos francés Robert Brasillach (foto a la izquierda), fue ejecutado, por un pelotón de fusilamiento francés, del gobierno de Liberación francés, por crímenes ideológicos. Robert Brasillach no había sido miembro del Gobierno de Vichy, ni militar, ni funcionario de ningún organismo de seguridad. Su delito: dirigir el periódico “Je suis Partout” y escribir contra los maquis o partisanos franceses que buscaban la liberación de su patria. ¿Les dice eso algo a ustedes tres  y a sus otros cúmbilas de fechorías?

Como dato curioso es de notar que varios intelectuales franceses iniciaron una petición para pedir clemencia para el notable escritor, y que Jean Paul Sartre se negara a firmar dicha petición aduciendo Un escritor tiene que estar preparado para morir por la responsabilidad de lo que ha escrito y de la idea que defiende”. Otros que se negaron a firmar la petición de clemencia fueron: Simone de Beauvoir; la famosa actriz judía de la época Sylvia Bataille, Pablo Picasso y Claude Roy quien firmó la petición, pero retiró la firma cuando el Partido Comunista francés se lo exigió.

Como pueden ver, ni el talento, ni la fama eximen a una persona de pagar por sus delitos. Y ninguno de ustedes le llegan en talento, a los talones de Robert Brasillach.

Les recomiendo que indaguen sobre la historia de Robert Brasillach y el periódico “Je Suis Partout”. Tal vez los haga recapacitar a tiempo, antes de que sea demasiado tarde.

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