UN VISTAZO A LAS ELECCIONES DE ESTADOS UNIDOS EN 2020

Por, Jorge Riopedre

En los países que cuentan con una verdadera democracia liberal las encuestas predicen la tendencia del voto e incluso qué candidato se vislumbra como posible o probable ganador, pero al margen de esas predicciones la última palabra la tienen los votantes el día de las elecciones, después de la cuales se confirman los pronósticos o destapan las sorpresas, como ocurrió en los comicios de 2016.

Desconozco los vericuetos de la política norteamericana, me interesa por supuesto como ciudadano que soy de este país, pero carezco de experiencia en las sutilezas legislativas o en las zancadillas legales propias del oficio; soy, en fin, un amateur político que no emigró a este país para hacer política sino para buscar los medios para liberar a Cuba no del comunismo (la mayor parte de la cúpula gobernante castrista son analfabetos en materia marxista), vine para combatir a una plaga que siembra y exporta la cultura de la miseria.

No obstante, me tomaré el atrevimiento de predecir lo que yo veo, no lo que yo siento.

Con razón o sin ella el Partido Demócrata y sus simpatizantes en los medios de prensa parecen haber llegado a la conclusión (por evidencia pública) que si no logran someter al presidente Donald Trump a un juicio político, éste podría ser reelecto en las elecciones presidenciales de 2020.  Expongo las razones.

Al parecer el Partido Demócrata no cuenta con un candidato convincente capaz de alcanzar la presidencia. Paradójicamente, los demócratas se encuentran en una situación parecida a la del Partido Republicano en las elecciones de 2016, derrotados de antemano por una victoria segura de Hillary Clinton, pero en este caso sin una figura innovadora capaz de dar una sorpresa semejante.

Trump ha cumplido casi todo lo que prometió. Como cualquier político inteligente       se ha preocupado de no defraudar a su base, lo cual explica porqué apoyó al       candidato republicano de Alabama, Roy Moore, a pesar de las acusaciones que pesaban en su contra. Al parecer, Trump sabía que Moore iba a perder, pero se mantuvo firme pragmáticamente. Su base política en Alabama no lo olvidará.

Quizá usted no se haya enterado, pero yo sí le presté atención. Tras la derrota de Hillary Clinton, el vicepresidente Joe Biden exclamó adolorido: ¡pero si esa es mi gente! en alusión a la gente trabajadora que abandonó a Clinton y votó por Trump.

¿Por quién usted cree que votará esta gente en 2020? Los demócratas están locos por declarar demente a Trump, tal vez la única estrategia que les queda al no poder probar que hubo una colusión con los rusos que diera la victoria al  singular inquilino de La Casa Blanca.

El golpe final podría ser la reforma tributaria. Los demócratas no pudieron impedir su aprobación pero tampoco se sumaron a ella, una decisión que será recordada por los votantes.

Ahora vamos a lo nuestro. Con relación a Cuba, el presidente Trump ha tomado algunas medidas que sin ser categóricas son rigurosas en comparación con las melancólicas decisiones de la administración Obama. ¿Qué espero yo de ellas?  Muy poco o nada. ¿Por qué? Porque este país tiene una política de Estado, una estrategia central que no varía con la figura que ocupa la presidencia. Es bueno que así sea, eso nos distingue de los países que cambian de constitución como si cambiaran de camisa. Nuestra desgracia ha sido obra de nosotros mismos.

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