UNA BANDA DE LUNÁTICOS

LOSLUNATICOSQUESEAPODERARONDECUBA

JORGERIOPEDREPor, Jorge Riopedre

Cuba nunca debió abandonar el Caribe, su entorno natural geológico, económico y político, paraíso turístico donde converge el fruto de su naturaleza: mar y sol, azúcar, tabaco y ron.

También cometió el error de enemistarse con Estados Unidos e incluso poner en peligro la seguridad nacional de ese país a riesgo de un conflicto nuclear, una locura que pudo haber tenido fatales consecuencias para la población cubana. No les importaba.

La historia clínica de la isla permite predecir que el futuro de Cuba está alfombrado de malas decisiones. Lo que Cuba necesita con urgencia, por ejemplo, no es el levantamiento del embargo, la devolución de la base naval de Guantánamo ni el cierre de Radio Martí, sino un ejército de psiquiatras y la descarga inmediata de miles de contenedores llenos de sanax por el elefante blanco del puerto de Mariel, fraudulenta terminal marítima subsidiada por Dilma Rousseff y Lula da Silva, ahora emplazados por la justicia de Brasil.

Mientras la cúpula gobernante cubana continúa su delirante solidaridad con Nicolás Maduro y Kim-Young-un, Vietnam daba una cálida bienvenida al tercer presidente norteamericano que visita la ciudad de Ho Chi Minh, antigua Hanoi. Que hayan muerto en la guerra unos 2 millones de civiles y poco más de 1 millón de soldados vietnamitas no enturbia en lo absoluto el interés mutuo por la seguridad y el comercio. El comercio bilateral con Estados Unidos creció de 451 millones de dólares en 1995 a casi 35,000 millones de dólares en 2014.

¡Ay, Cuba! Lo que te estás perdiendo por el capricho de una banda de lunáticos. Inédito, por ejemplo, es que Estados Unidos haya puesto fin al embargo de la venta de armas a Vietnam, sin importarle en lo más mínimo que se trate de un país comunista, clara indicación de la confianza mutua alcanzada tras 20 años de relaciones diplomáticas. Mientras Vietnam ya dispone de una fábrica de automóviles, Cuba, la desdichada Cuba, ni siquiera puede alimentar a su pueblo; tiene que comprar los alimentos en el extranjero.

¿Y qué decir de Japón? Dos bombas atómicas y 7 años de ocupación norteamericana tampoco le ha restado lustre a una sólida amistad con Estados Unidos, que incluye un tratado de defensa mutua. Pudiera seguir hasta el cansancio enumerando ejemplos de brutales conflictos, como la destrucción de Alemania en la Segunda Guerra Mundial y la subsecuente reconstrucción de ese país por el enemigo que la derrotó.

Y mientras otros países se sobreponen a conflictos verdaderamente catastróficos, no ridículas disputas como la Enmienda Platt o el desplante que impidió la entrada del General Calixto García en Santiago de Cuba, una banda de idiotas y sus secuaces en Miami prolongan la miseria de un pueblo que vive atormentado porque sabe, como nadie, que se encuentra en un callejón sin salida.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15