UNA NACIÓN; DOS PUEBLOS: EL CUBANO Y EL CUBANOIDE. EN LA SAGA DEL COSTA-RICAZO-1

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Cubanoides en Costa Rica de paso hacia EE.UU. Nótese que el cartel no dice, como debía ser, Ortega comunista, sino “Ortega Nazi”. (Pie de foto de Nuevo Acción)

SANTIAGOCARDENASDR.Por, Dr. Santiago Cárdenas- Especial para Nuevo Acción

Se ha repetido hasta el  cansancio que  somos un solo pueblo, los del Archipiélago y los del exilio. Los mismos  cubanos: divididos por la involución castrista. Seguir repitiendo  esta  afirmación, que tiene más de consigna   que de verdad patriótica es hoy en día: Falso. Tal vez demagogia. No somos; no seremos—de persistir las circunstancias  actuales—un solo pueblo. La realidad  es más terca que  nuestros  deseos. Nos dividimos en  dos pueblos: el cubano y el cubanoide. Este se parece al cubano; pero no lo es.

En el principio fue el verbo. El  del dictador, quien  nos  dividió  en involucionarios y contras. Luego, la división continuó con los largos años de separación, el aislamiento, el devenir histórico y la cultura diferente que de ello se derivó.

Al cubanoide lo puede encontrar en la calle, en el mercado, en la televisión, en la radio. Puede ser su vecino. También vive en Centroamérica y especialmente dentro  de la isla. El cubanoide es el sub producto del hombre nuevo del Che, concepto  que el guerrillero  hediondo  le “tumbó” a San Pablo.

Los cubanos tenemos poco o nada que  ver con el cubanoide  que paso a describir en sus líneas  generales.  Un estudio más acucioso, científico,  queda en manos de los académicos. Eso se lo dejo a los sociólogos, cubanólogos, psicólogos de grupo, periodistas investigativos y  hombres cultos de buena voluntad, de los tantos que se preocupan por la situación cubana en estas latitudes. Yo no soy el candidato idóneo para este  empeño.

ASEREQUEVOLAEl cubanoide se identifica en primer lugar por su lenguaje y su gestualidad. Es la generación del acere y del  que volá, que resulta el arquetipo del  criollo en la prensa y la  media mundial. Y no está mal. La picaresca   cubana ha tenido esas y otras expresiones propias  del choteo  estudiado por Mañach. Lo que sucede  actualmente es que los cubanoides han elevado  sus    palabrejas a un dialecto “cubano” de difícil interpretación y  conceptualización.

Los gestos del cubanoide han pasado de la expresión manual y corporal habitual del cubano a la  gestualidad  barata cercana a la del solar. Histérica e impresionante. Manos, pies, bamboleos del torso, convulsiones y contracturas menores  al hablar. Hablar a gritos. El cubano gritaba poco o lo hacía con elegancia. Cuba,  por obra y gracia  del espíritu “proletario”, está  convertida en un gran solar de mala educación y chusmería  desde la Punta al Cabo. No lo digo yo; lo dice Raúl Castro, que a las Iglesias protestantes ha pedido ayuda para el  rescate de los buenos modales.

El  vestido del cubanoide  es   muy singular: cadenotas; areticos masculinoides; torso desnudo en los hombres y chancleticas  “mete  deo”, en las mujeres,  que usan poco  o ningún cosmético. Tatuajes de  mal, de muy mal gusto…y para qué seguir. Atrás quedaron  las prendas elegantes y la  gracilidad de las cubanas, sus refinamientos y perfumes que la hicieron famosas en el mundo.

Pero es  la instrucción, la cultura, la religión y la política  lo que  verdaderamente define e identifica  al  pueblo cubanoide. Aquí radica el meollo del asunto.

Tengo espacio para abreviar. Este nuestro desdichado  segundo pueblo,  se declara apolítico en el peor  sentido de la palabra; posee un grado de información  cercano al del analfabetismo  funcional; es más mariano de Cachita, que  cristiano; más futbolero que pelotero; y  gusta del rapeo, del perreo  y de los van-vanes, desconociendo a Lecuona  y a la mismísima Celia. De hábito de lectura: cero.

Termino aclarando que  en modo alguno esta es una descalificación o una crítica demoledora contra estos inocentes, que definitivamente NO son cubanos; sino la constatación   de una realidad objetiva poco estudiada y menos comentada.   Continuaré con el tema acerca de la génesis y las soluciones, si las hubiera, en futuros artículos.

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