UNA NOTA EDITORIAL

Hoy predomina en Cuba, el conformismo con la terrible situación en que ha colocado a nuestro pueblo la cruel y longeva dictadura del castro comunismo. Con la vacuna adormecedora de la “resistencia cívica”, sin salir a las calles, EN SON DE PROTESTA VERDADERA,  olvidando que la prédica de Ghandi era “resistencia pacífica activa” que tomaba las calles, la mayoría de los actuales opositores contribuyen a que se mantenga el status quo, que la gerontocracia gobernante, desea para mantenerse en el poder.

Ahora a alguien se le ha ocurrido inventar un modo de lucha que hasta ahora no ha demostrado nada serio, sino que parece ser un pretexto para que se dé una imagen de falsa rebeldía, que ha traído como colofón, una campaña mediática en que se inventan actos y sabotajes inexistentes con los cuales se llenan muros de las redes sociales dando la sensación de la que oposición a la tiranía está en plena ebullición y a punto de incendiar a media Cuba.

Los nacionalistas cubanos por años hemos venido proclamando que la lucha tiene que ser clandestina y activa, pero no estamos dispuestos a aceptar en silencio la gran farsa nacional que se está gestando, dando la sensación de que el pueblo está soliviantado y realizando sabotajes a diario. No estamos en contra de una campaña  que aliente la resistencia violenta y activa, pero nos oponemos con todas nuestras fuerzas a esta fantasmagórica obra teatral, en que miles de “postalitas” se proclaman “Clandestinos”, abren un muro en Facebook y se dedican a publicar falsedades, dando la sensación de que no hay ya que hacer mucho, “porque la tiranía está en las últimas”. 

Esta situación es insostenible y hace que se encuentren en plena indefensión los ideales y las aspiraciones nacionales. No existe actualmente fuerza alguna, que ejerza ni siquiera un atisbo de liderazgo, que se imponga y predique el deber heroico de castigar los crímenes contra la Patria. No es posible exterminar la hidra marxista, sin esgrimir la santa fidelidad a la Patria, y sin movilizar en torno a esta suprema idea nacional las más sanas reservas del pueblo.

Es necesario que dentro de las fronteras de la Patria se organice un frente de ofensiva, que haga imposible la continuación de la tiranía o la refundación de la tiranía con otras nuevas caras y algunos cambios cosméticos. No se trata de proponer y hacer cambios que salven al socialismo y que permitan a las mafias de la nomenclatura y sus hijos apoderarse de los medios de producción y de las riquezas del país. La meta debe de ser: barrer con el socialismo. No podemos aceptar un cambio de collar al mismo perro.

Solo quien disponga de grandes caudales de hipocresía, puede aceptar las maniobras que ya se vislumbran dentro del sistema, con el objetivo, precisamente de salvar “la revolución”.

Cuba necesita hombres de mucho coraje y mucha confianza en su sino, para no seguir a la patulea de los corifeos o renunciar a la empresa que aunque parezca fallida, está ahí, esperando a un líder o a un grupo de adelantados, para convertirla en realidad. ¿Aparecerán éstos, y darán el paso al frente?

3 comentario sobre “UNA NOTA EDITORIAL

  1. Asi es no podremos apoyar a esos que de manera divertida se entretenga profanando sin mostrar una pruebas en lo concerniente a la verdadera lucha

  2. AMÉN!

  3. Clandestinos fueron los del abc en su tiempo, los que creyeron en el 26 de Julio y los que resistieron en los años 59-67 los de hoy en Cuba, compass de espera…pueden haber sinceros y dispuestos, otros incluidos en la farsa y otros esperando unirse a la realidad. Cuidado hermano….

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