UNA OPCIÓN AUTOGESTIONARIA- PARTE 2

AUTOGESTIONNota de Nuevo Acción: Creemos que la oposición seria—no la dialogante que aspira a ser la oposición leal de la mojiganga para perpetuar el capitalismo de estado castrista—tiene con esta opción una herramienta tremenda para romperle el pasodoble a los traidores y acercarse a los trabajadores y motivarlos para que apoyen una propuesta que los beneficiaría enormemente y acabaría con la hegemonía del régimen; y los que desde el exilio (como Carlos Saladrigas) dicen querer ayudar al cambio de régimen podían demostrar que en lugar de querer comprar los negocios para explotar al trabajador cubano de acuerdo con los Castro y sus herederos, debían declarar desde ahora, que ayudarían prestando dinero a empresas autogestionarias que no contaran con injerencia alguna del Estado. 

JAROSLAVVANEKPor el Grupo de trabajo autogestionario de la Universidad de Cornell: Jaroslav Vanek (foto a la izquierda), Connell Fanning, Tom Bayard, David Elam, Sander Kerlman, Dennis Mueller, Richard Schramm y William F. White 

Auto gestión y mercado

La empresa autogestionaria se desempeña tan exitosamente como la capitalista. Tiende a formar unidades más pequeñas dentro de estructuras mercantiles más competitivas, oponiéndose al gigantismo y mostrándose menos propensa al despilfarro publicitario. El capitalismo limita el número de empresas, en parte debido a consolidaciones y eliminaciones producto de fuerzas monopolistas. Al reducirse éstas, la supervivencia aumenta. Y todo indica que, con una política de promoción de accesos al mercado, la opción autogestionaria expande la capacidad productiva.

Siete puntos sumarizan las condiciones para viabilizar un sector autogestionario:

1- Participación y no salario

La empresa autogestionaria ha de ser profundamente humanista. No puede definirse por características materiales, sino por el derecho a participar, un derecho que emana de la membresía, no de la propiedad. De ahí que quede abolido el contrato de trabajo tal como lo conocemos. La comunidad autogestionaria no puede alquilar horas de trabajo humano. Nada socava más su éxito. Casi sin excepción el resultado es que genera algún tipo de sociedad anónima.

2- Financiamiento externo 

La empresa autogestionaria no promueve la motivación de sus miembros por interés personal en acumular riqueza, sino por ser fuente de sustento y trabajo. Al separarse el control de la propiedad, el derecho a una renta queda fuera de la firma. Hay razones para insistir en esto. En condiciones ideales, todo el financiamiento provendría de fuera de la firma.  Y la deuda sería perpetua, en el sentido de no amortizarse de los ingresos. Si fuere necesario, los miembros contribuirían a través de una institución separada, de crédito y ahorro, no teniendo así propiedad de los medios de producción, y no pudiendo venderlos para distribuirse el producto. Las de madera laminada en los EE.UU. han ido revirtiéndose a formas capitalistas porque los trabajadores, al llegar su jubilación, no venden sus acciones a obreros jóvenes, sino a intereses que pueden costearlas. Su duración promedio es de 35 años.

3-Distribución proporcional 

Cada recurso productivo (trabajo, capital, materia prima) participará en los ingresos según su contribución respectiva. Solo así puede la firma utilizarlos eficientemente, asegurando a cada miembro el máximo ingreso correspondiente a su esfuerzo. Este tipo de remuneración contribuye a estimular la superación y el estudio.

4- Capacidad de proliferación

Otra condición será la capacidad del sector autogestionario para crear nuevas empresas, tanto para satisfacer un aumento en la demanda como para asegurar la competencia. Algo muy difícil de conseguir en las cooperativas tradicionales.

5- Capacidad de acumulación 

Un sistema autogestionario eficiente necesita atraer y acumular fondos. Su capacidad para acumular internamente en un ambiente hostil puede significar su propia supervivencia. Pero la retención de ganancias no es un mecanismo óptimo. Los miembros empezarían a preocuparse más con la riqueza que con el trabajo, las jubilaciones consumen capital, y aparece una tendencia a alquilar trabajo ajeno. La respuesta es separar la función de producir  de la de generar y acumular fondos. Esta se sitúa bajo otra institución que, sirviendo a gran número de empresas, pueda fomentar ahorros, seguros y jubilaciones para sus miembros.

6- El dilema colateral 

Los miembros no deben poseer los activos de la empresa. Pero es difícil conseguir créditos sin algún colateral. Este dilema también lo resuelve la segregación de funciones. La institución crediticia, dueña de los activos puede emitir bonos y otros instrumentos, y ofrecer los beneficios de ser no lucrativa o estar exenta de impuestos.

7- Educación 

La autogestión necesita educar a todos los niveles. Tantas generaciones de capitalismo han hecho del trabajador una máquina manipulable. La educación, después de la experiencia, es el método idóneo para liberarlo de su existencia unidimensional. Pero debe ajustarse a la realidad cooperativa, buscando desarrollar, mediante la participación, la responsabilidad necesaria. (Continuará)

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