UNA OPCIÓN AUTOGESTIONARIA-PRIMERA PARTE

AUTOGESTION-CARTEL

Nota de Nuevo Acción: Creemos que la oposición seria—no la dialogante que aspira a ser la oposición leal” de la mojiganga para perpetuar el capitalismo de estado castrista—tiene con esta opción una herramienta tremenda para romperle el pasodoble a los traidores y acercarse a los trabajadores y motivarlos para que apoyen una propuesta que los beneficiaría enormemente y acabaría con la hegemonía del régimen; y los que desde el exilio (como Carlos Saladrigas) dicen querer ayudar al cambio de régimen podían demostrar que en lugar de querer comprar los negocios para explotar al trabajador cubano de acuerdo con los Castro y sus herederos, debían declarar desde ahora, que ayudarían prestando dinero a empresas autogestionarias que no contaran con ingerencia alguna del Estado.

Por el Grupo de trabajo autogestionario de la Universidad de Cornell: Jaroslav Vanek, Connell Fanning, Tom Bayard, David Elam, Sander Kerlman, Dennis Mueller, Richard Schramm y William F. White 

El propósito de la empresa capitalista en promover la riqueza de sus dueños. A ese interés supedita los demás objetivos: satisfacer a los consumidores o las aspiraciones del grupo gerencial. Los que la trabajan, normalmente no la administran ni la controlan. Ese es privilegio de los dueños a través de sus delegados. Es como las trece colonias americanas bajo el dominio británico.

La organización autogestionaria contrasta porque la administran quienes en ella trabajan. Es análoga a los Estado Unidos, independientes y con sus poderes de autodeterminación devueltos al pueblo. Sus miembros participan, en el control, administración y usufructo de su común esfuerzo, independientemente de quien sea dueño de los activos o haya adelantado capital, a diferencia de la tradicional cooperativa, donde los trabajadores lo hacen en virtud de sus acciones en la empresa.

Los dueños del capital, desprovistos del poder de controlar, no lo son de la remuneración debida. Es un nuevo concepto que conlleva la propiedad. Atributos antes asociados a ella, tales como el derecho a disponer, que se asigna a la comunidad de trabajo, se separan de lo relativo a sus rentas, que se asigna a un individuo o agencia  separado de la empresa.

También la empresa autogestionaria persigue los intereses de quienes la controlan. Pero en vez de la esquizofrenia capitalista, retiene su personalidad, siendo los que  laboran los mismos cuyos objetivos busca: producir tanto bienestar para sus miembros como permitan los recursos disponibles, las condiciones del mercado y un acuerdo democrático sobre su distribución. Logrados los objetivos no pecuniarios (duración e intensidad del trabajo, condiciones sanitarias y consumo colectivo) se propone lograr para todos el mayor ingreso posible.

Gobierno autogestionario 

Cada empresa autogestionaria se rige por sus estatutos. Puede enmendarlos democráticamente, adaptándose a las condiciones económicas y a tensiones sociales imposibles de predecir. El poder residen en la Asamblea General que elige a sus cuerpos representativos por voto universal e igualitario, incluyendo al Comité Ejecutivo y a su Gerente General. Este último puede venir  de fuera de la empresa,

La gestión democrática genera controles y contrapesos, así como una forma efectiva de implantar lo articulado por la membresía. Se observa siempre el principio de subsidiaridad, no permitiéndose  decisiones a un nivel superior al que se reconoce capaz de tomarlas. Ello conduce a una descentralización orgánica que Adapta admirablemente a la organización a condiciones variables, desarrolla técnicas participativas y preservan la igualdad fundamental los hombres.

Toda gestión influye tanto fuera como dentro de sí. El trabajador recobra su dimensión total, no como simple factor de la producción, sino como planificador, organizador y agente moral consciente del alcance sus actos. Pero con la autogestión gana vida todo el cuerpo social.

Separar la propiedad del control aproxima a la sociedad a su equilibrio óptimo. Son notorios los efectos nocivos de abuso del poder político y económico. Bajo una autogestión global no habrá la gran acumulación personal de riqueza que propicia el capitalismo. Estaría mucho más distribuida. Y lo mismo sucedería en el plano político, donde la igualdad jurídica a menudo carece de significado ante la desigualdad real del poder y la riqueza (Continuará)

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