UNA VERDAD HISTÓRICA QUE SE EMPEÑAN EN NEGAR: EL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA FUE FUNDADO POR JUDÍOS EUROPEOS- SEGUNDA PARTE

Arriba: Moses (Moisés “El Rusito”) Raigorodski

Por Aldo Rosado-Tuero

“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”-George Orwell

Además de “Fabio Grobart” y de los judíos ashkenazi, Grimbert, Vasseman y  Gurbich reconocidos oficialmente como fundadores del partido y de los ya mencionados en el anterior artículo: Moske Yalob, Bernardo Reinhartz, Boris Waxman, Isaac Hurvitz y Yankel Burstein, en nuestra búsqueda de una verdad histórica que muchos se empeñan en ocultar, hemos dado con muchas otras pruebas de la destacadísima influencia tenida por los judíos en la implantación del comunismo en nuestra patria, desde los años de la fundación del primer partido comunista cubano, hasta la fecha, sobre todo si se toma en cuenta lo pequeña que numéricamente era la colonia judía en Cuba.

Por hoy nos conformamos con hablar de los primeros tiempos del PCC y le presentamos  a otros “héroe” comunista-judío:

Moisés Raigorodski Suría (Cuba) (1914-1936) Judío Ucraniano, cuyos padres arribaron con él a Cuba provenientes de Odessa, y que  la edad de 17 años se unió al Ala Izquierda Estudiantil, una de las tantas organizaciones pantallas que usaban los comunistas.

Moisés fue el fundador del periódico “El Estudiante Hebreo”, que se publicaba en Yiddish y español, que se convirtió en el órgano oficial de la Juventud Comunista Hebrea. En 1932 Moisés o “El Rusito”, como la apodaban sus camaradas, publicó su primer libro “Albores Literarios” y comenzó a escribir  piezas teatrales en las que también actuaba. Esas piezas—de pura propaganda marxista—eran presentadas en el Centro Hebreo de La Habana

Moses O Moisés, fue muy active en las organizaciones radicales judías, tales como la Sociedad Unión Cultural Hebrea. A los 19 años era ya un veterano organizador comunitario y fue escogido para dirigir el trabajo de la Liga Juvenil Antiimperialista, en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y ese mismo año se unió a la rama de la Juventud del Partido Comunista de Cuba, la Liga Juvenil Comunista, como parte de la célula # 5 en el barrio de Belén. Estuvo muy activo en la movilización que preparó la “huelga de marzo” de 1933

Durante el progresista “gobierno de los 100 días” de Grau San Martín, Moisés estuvo muy activo en la creación de cooperativas y soviets en el campo cubano y participó en las milicias “Paz y Justicia”. Él fue escogido para llevar mensajes del Partido a un número de centrales azucareros, llamando al control de dichos centrales por los trabajadores. Mientras hablaba a los obreros del Central Senado, el mitin fue atacado, con el resultado de 12 muertos y muchos más resultaron heridos, cuentan que Raigorodsky se defendió con una pistola, que fue herido en un hombro y que logró esconderse en un camión lleno de mercancía donde pudo regresar a la Habana.

Después en 1933 el partido pudo sacarlo hacia México y luego marchó a España donde participó en la Guerra Civil del 1936 al 39, en las Milicias Antifascistas Obrero-Campesinas, pero ya eso no es tema de este artículo, que viene a reforzar lo afirmado en el primero publicado el pasado jueves, sobre la tremenda participación de judíos extranjeros en introducir la mala semilla del marxismo en Cuba. Por ahora no nos ocuparemos de los Oltusky, Berman, Tommasevich , Stolik y tantos otros que han servido y aún sirven al castrismo,  ni de las cabras (chivos) regaladas al castrismo por Israel,  ni de  los enormes plantaciones  de cítricos cubanos  propiedad de judíos israelitas en sociedad con la tiranía.

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