UNIDAD DE PROPÓSITOS EN LA DIVERSIDAD

Por Aldo Rosado-Tuero

La inmensa mayoría de los cubanos usan de pretexto la tan pedida, cacareada y utópica unidad,  para no militar o ayudar a los que militan activamente en la oposición, la resistencia, o a los que apoyan a esos activistas,

Quiero creer que no todos los que se valen de ese pretexto lo hacen para encubrir su inercia y su falta de patriotismo. para no hacer nada, y que otros lo hacen por desconocimiento de la mecánica política,

Resulta utópico pensar que se pueda lograr una unidad monolítica en un conglomerado tan grande que representa todo el espectro político existente. ¿A quién, en sus cabales, y con dos dedos de frente se le ocurre, que se pueda lograr una unidad monolítica  en la que se engloben todas las personalidades, movimientos políticos, organizaciones profesionales, religiosas y otras entidades de exiliados? Quien proclame que hasta que esto no se logre, no hace nada—perdonen mi franqueza y rudeza—no es más que un cínico que esconde su egoísmo y su cobardía en tal irrealizable petición; o un tonto redomado que no tiene la más ligera noción de lo que es una lucha político ideológica.

Lo que se impone, y eso ha pasado siempre a través de la historia, en todos los países del mundo y en nuestra propia patria, es la unidad de propósitos en la diversidad. Eso es lo que debe buscarse y por ella hay que trabajar con ahínco. Que nos unamos, sin dejar de tener nuestras propias concepciones del futuro y nuestras ideologías, y sin querer imponerlas al conglomerado en el que se decida a trabajar  coordinadamente, en el propósito final, que es lograr la defenestración de la tiranía que nos oprime a todos por igual.

En otras palabras que no se traigan a esa “unión en los propósitos” nuestros resabios ideológicos y nuestras concepciones para el futuro de Cuba, una vez liberada de la tiranía. Que nos concentremos solo en lo que debemos hacer ahora y en apoyarnos mutuamente para hacerlo, dejando para después de “la liberación” el proselitismo y la propagación de las ideas y planes existentes en cada uno de los integrantes de esa unión provisional para salvar a Cuba.

Así de simple. No es tan complicado. en el pasado, lo hemos demostrado y lo hemos practicado. En pequeña escala hemos logrado la unidad de propósitos en la diversidad. En–por solo poner un ejemplo–la  “Guerra por los Caminos del Mundo” militamos personas de distintas corrientes de pensamiento, ideologías, religiones y concepciones filosóficas de la vida. Nadie trató de imponer sus ideas. Todos arrimaron sus hombros en el propósito fundamental:  aportar lo más que pudiera para ayudar en el propósito. Cada uno conservó su independencia e individualidad, y pudo opinar individualmente de lo que quisiera bajo su responsabilidad personal, pero nunca a nombre de quienes tomaban sus decisiones por mayoría de todos sus integrantes y no solamente del Ejecutivo. Cuando de la unidad de propósitos se trata se hace dejación de sus opiniones a favor de lo que acuerde la mayoría.

Esta es la clase de “unidad” que hay que tratar de conseguir. La que sí se puede conseguir con un poco de buena voluntad y patriotismo. Y esa UNIDAD DE PROPÓSITOS EN LA DIVERSIDAD, es la que debemos patrocinar a escala mayor. Lo demás es seguir arando en el desierto, persistiendo en el mismo error, cometido a través de tantos años de lucha.

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