¿VENEZUELA SIN MADURO, PERO CON SOCIALISMO?

Por, Fernando Godo

Hay venezolanos exiliados por motivos políticos en muchas partes del mundo. Y todos ellos coinciden en que el régimen totalitario de Nicolás Maduro tiene que desaparecer.

La situación que vive Venezuela en 2019 preocupa a cualquier persona con valores morales, aunque no sea venezolano. En eso, todos estamos unidos.

Ninguna tiranía es eterna, y cuando termine ese desastre, los venezolanos deben legar a sus hijos un país donde se respeten las libertades. El socialismo, en cualquiera de sus variantes, está muy lejos de ser el camino para eso.

Mi preocupación ya se la he dicho con respeto a muchos venezolanos. Ustedes pretenden cambiar el socialismo “malo” de Maduro, por un socialismo democrático “más justo”. En próximos artículos les puedo explicar por qué el socialismo democrático es un atentado a la libertad y a la prosperidad económica de las personas.

La propaganda tiene mucho que ver con la tendencia socialista en el pensamiento de los venezolanos. (y cuando digo de los venezolanos, digo los cubanos que condenan a Fidel Castro y al mismo tiempo tienen ideas socialistas porque son víctimas del lavado de cerebros que originó el cacareado hombre nuevo socialista que pregonaba el asesino Guevara; nicaragüenses que también han sufrido los horrores del socialismo, y en general los hispanos manipulados aquí por el partido demócrata, los que dicen ser “defensores de las minorías”.

Los gobiernos corruptos en latinoamericana, se nombren dictaduras militares o democracias liberales, han decepcionado constantemente a sus ciudadanos. Ahí aparecen los socialistas con sus panfletos de que el capitalismo es la causa de todos los males y que Estados Unidos tiene la culpa de lo que pasa en nuestros países. Las principales víctimas de esta propaganda son los jóvenes, y en particular los universitarios.

En mayo de 1958 llegó a Venezuela el vicepresidente de Estados Unidos Richard Nixon. Una multitud de jóvenes atacó su limusina en plena calle. Nixon cuenta en su libro “Seis crisis” que escapó vivo de milagro.

Meses después, en enero de 1959, Fidel Castro fue recibido calurosamente por la gente en Venezuela, a pesar de que incluso en ese momento sus relaciones con el presidente venezolano Rómulo Betancourt andaban deterioradas. No es mi objetivo hablar sobre Nixon o Fidel Castro. Solo mostrar los hechos.

En 1994 conocí en Cuba a unos jóvenes venezolanos que participaban en una competencia deportiva. En aquel momento los cubanos andaban en bicicleta, la población tenía apagones de hasta 16 horas diarias y cenaba por las noches agua con azúcar prieta. Hice muy buena amistad con aquellos venezolanos de la universidad de Caracas. Un día me dijeron entre risas: “No trates de convencernos con lo que pasa en Cuba. Nosotros vamos a seguir siendo socialistas”

Y por detrás de aquellas risas se veía claramente que hablaban muy en serio. Aquellos jóvenes provenían de familias adineradas de Caracas. No eran muchachos pobres envidiosos de los “malvados ricos capitalistas”.

En diciembre de ese mismo año Hugo Chávez, que había intentado dar un golpe de estado en Venezuela, fue recibido en Cuba como un jefe de estado por Fidel Castro.

En 1998 el socialista Chávez llegó al poder en Venezuela. Pero ganó con elecciones legítimas, apoyado por miles de jóvenes como aquellos que yo conocí en la Habana cuatro años antes. La inmensa mayoría de los venezolanos no vió con malos ojos la estrechísima relación de Chávez con el tirano y asesino Fidel Castro. Decían que Chávez no era “esa clase socialismo”. ¿Acaso no pudieron ver que las relaciones de Chávez con un asesino como Fidel Castro y su propaganda al régimen cubano lo convertían en vocero sus crímenes?

Voy a hablar de los años más recientes. En 2009 se creó la Mesa de Unidad Democrática en oposición a Chávez. Plataforma izquierdista y muchos de sus integrantes pertenecían a grupos socialistas. Enrique Capriles fue el líder del grupo Primero Justicia con las mismas ideas socialistas.

La MUD y Capriles hicieron bastante ruido en Venezuela, pero su oposición no tenía antagonismo de ideas con el régimen iniciado por Chávez. Capriles lo dejó claro con palabras textuales al nuevo presidente Maduro. “Te respeto Nicolás y siempre te respetaré”.

Ya en ese momento habían muerto decenas de venezolanos en las calles. Después vino Leopoldo López. La prensa en Estados Unidos le da cobertura como si realmente se tratara de una oposición antagónica irreconciliable en las ideas. Oposición antagónica es Socialismo contra Capitalismo.

Leopoldo López venía del grupo Voluntad Popular. Economía social de mercado, dialogo entre trabajadores y empresarios para buscar trabajos dignos y mejores salarios etc, etc. Todo esto es capitalismo de estado o socialdemocracia (y el término más acertado: estatismo, que se traduce en control (y eventualmente acoso y tiranía) del estado sobre el individuo.

Olviden la derecha o izquierda. Todo lo que es control del estado sobre las personas es lo mismo. Sobran los que dicen ser “derechistas” y en realidad gobiernan en como un social demócrata (y si no me creen vean los impuestos abusivos a los pequeños negocios en algunas ciudades de la Florida gobernadas por alcaldes que dicen ser “republicanos”).

Voluntad popular es un partido de centro izquierda. “Formar a nuestros activistas en las mejores políticas sociales” declaró en 2014 su coordinador Carlos Vecchio que en 2019 es un exiliado. Leopoldo López es fundador de este partido que pertenece a la internacional socialista. De ese partido viene Juan Guaidó. (junto a Nicolás Maduro en la foto que encabeza este artículo)

Por estos días escucho a los venezolanos esperanzados gritar: ¡Ahora si se cae Maduro! Yo me uno a ese grito. Y ojalá que Guaidó haga lo mejor para el pueblo de Venezuela.

Mientras Maduro siga ahí seguirán muriendo venezolanos. Les recuerdo que Bush hizo poco para ayudar a los venezolanos en el golpe contra Chávez en 2002. Y Obama mucho menos en 8 años, donde hubo varias crisis y muchos muertos.

El presidente actual de Estados Unidos (2019) ha congelado las cuentas de Maduro y no reconoce su gobierno. Esto ofrece grandes posibilidades de que el régimen se ahogue en su propia represión. ¿Y después?

El capitalismo y la economía de libre mercado sin intervención del gobierno es el único sistema que da libertad y prosperidad económica a los ciudadanos. Los venezolanos no acaban de ver el conflicto. El problema no es solo Maduro. Maduro es un hombre que puede salir de ahí mañana mismo. El problema es el socialismo y su ideología.

El grupo de Guaidó (y ojalá que él pueda reflexionar sobre estas cosas, es mi mejor deseo) tiene muchos puntos de contacto con el socialismo del partido demócrata en Estados Unidos. Por eso no es de extrañar que en las elecciones (2018) para elegir al gobernador de la Florida, la inmensa mayoría de los venezolanos haya votado por el partido demócrata, como seguramente lo hicieron por Obama, que no hizo nada por Venezuela, y lo que sí hizo fue ir a Cuba y darle la mano e irse a ver un juego de pelota con Raúl Castro, el asesino responsable de lo que pasa hoy en Venezuela. Eso fue lo que hizo Obama.

Por estos días congresistas demócratas marxistas en Estados Unidos acusan al presidente Trump de incitar a la violencia y que “Estados Unidos no debe dedicarse a cambiar gobiernos ni apoyar golpes”. Esta posición de estos marxistas aquí, la comparten regímenes asesinos como Cuba y Nicaragua. En cambio, otros grupos socialistas de Latinoamérica y demócratas socialistas en Estados Unidos apoyan a Guaidó.

Ninguno de estos socialistas (que apoyan o condenan a Guaidó) tiene contradicciones antagónicas. Solo se diferencian en los métodos. El socialismo democrático solo puede implementarse con el control del gobierno por la fuerza sobre las personas. (De hecho, solo es un nombre manipulador que suena bonito) Control del gobierno significa represión, impuestos obligados y ataque a la libertad. Esto lo dejaron claro perfectamente los padres fundadores de Estados Unidos. Y por eso Estados Unidos es lo que es.

¿Han visto cómo se vive en Estados Unidos? No me refiero a que puedan ver un mendigo o 10 debajo de un puente. ¿Pueden comparar con cómo se vive en nuestros países? Estados Unidos es el país más próspero del mundo. Aquí el ciudadano de menos ingresos puede, con el fruto de su trabajo, tener un auto y una vivienda superior a millones de personas en nuestros países. No sigan creyendo el cuento del 1% más rico que controla las riquezas del otro 99%. El 1%, y así se llama mi revista, somos todos los que tenemos el privilegio de vivir en Estados Unidos.

No hay socialismo bueno. No existe. Y las diferencias entre el socialismo “bueno” de Noruega o el de Nicaragua también lo puedo explicar.

A los venezolanos les digo que estoy con ustedes. 100% ¡Fuera Maduro! Pero también les digo que pueden hacer una manifestación con miles de personas y luchar por su país, porque están en Estados Unidos, donde hay una constitución que respeta las libertades individuales. Estados unidos no tiene nada que ver con socialismo. Pero la libertad también está en peligro en Estados Unidos. Por favor: No sigan votando por el partido demócrata. Están votando por lo mismo que escaparon de Venezuela. Las soluciones que los venezolanos han buscado en Venezuela contra sus gobiernos corruptos están fuera de lugar en Estados Unidos. Si votan por el partido demócrata están contribuyendo a que poco a poco, como está ocurriendo ya, el socialismo llegue a Estados Unidos. El gobierno controla cada día más a las personas. Los venezolanos que viven aquí tienen que estarlo viendo con sus propios ojos. Y si el socialismo llega aquí no habrá lugar para irse y continuar luchando por la libertad. ¡Que viva Venezuela libre!

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