VOCES DE LA DISIDENCIA: OSCAR ELÍAS BISCET

OSCARELIASBISCETEstas diferencias han dado oxigeno a las llamas del mas reciente y peligroso obstáculo que confrontamos. Me refiero al movimiento por la complacencia. Un movimiento que intenta hacerles creer a los cubanos, fieles amantes de la libertad, que deben aplaudir y complacerse con recibir pequeñas dosis de libertad. Un movimiento que sugiere que los cubanos no merecemos la plena libertad, solo pequeñas muestras de esta. A este movimiento de bajas expectativas se une la especulación de que otros fragmentos de libertad y de democracia automáticamente le seguirán. Este malpensado movimiento no reclama para los cubanos los derechos humanos básicos reconocidos internacionalmente, solo los sugiere. No reclama los derechos democráticos de la constitución ultrajada de 1940, si no que opta por el marco de la ilegitima constitución Comunista de 1976. Dicha constitución no es mas que un instrumento de la opresión, un documento malévolo cuyo único propósito ha sido la justificación de un estado totalitario y mal formulado, Esta es una aberración ilegal que ha permitido y hasta fomentado la encarcelación, la tortura y la ejecución de oponentes políticos sin el mas mínimo derecho al proceso legal o a su defensa. Este es un engendro ateo que ha servido solamente a aquellos que esclavizan a nuestro pueblo.

A quienes se sienten agotados por mas de cuatro décadas de opresión constante, y de esfuerzos infructíferos. A los que por frustraciones y desagrados han extraviado su compás moral. A los que hoy concluyen que debemos apaciguar al opresor. A ellos pregunto:

¿Es digno a la memoria de los miles de jóvenes cubanos, nuestros mejores hijos, que fueron llevados ante un paredón y fusilados por el simple delito de defender nuestro derecho a la plena libertad, que ahora aceptemos la complacencia? ¿Merecen solo una libertad parcial aquellas docenas de miles de patriotas que sirvieron décadas en prisión y que aun las cumplen en la actualidad, dentro de un sistema carcelario cuyos horrores solo podemos imaginarnos? ¿Merecen las incontables familias que fueron separadas de sus seres mas queridos, destruidas en el proceso, al igual que los que han perecido en el mar, o han muerto en el exilio soñando con el regreso a su patria, que ahora aceptemos las migajas que se nos ofrecen? ¿Aceptaremos la derrota tras casi medio siglo de heroísmo patriótico en busca de nuestra libertad y la democracia, o mostraremos ante el mundo que la mas brutal y larga dictadura de nuestro tiempo no pudo extinguir el inquebrantable espíritu de libertad de los cubanos?

Debo expresarles que hemos llegado a una encrucijada en el camino de nuestra historia. Hace casi medio siglo confrontamos como pueblo una decisión histórica similar. En aquellos tiempos muchos aceptaron las palabras fatídicas que hoy nos vuelven a circular: “cualquier cosa sería mejor que lo que ya tenemos.” Se equivocaron entonces y se equivocan también en la actualidad. Trágicamente mas de cuarenta años de nuestra pesadilla nacional han transcurrido para encontrarnos una vez mas ante la misma disyuntiva, y con la oportunidad de rectificar nuestros errores y convertirnos verdaderamente en dueños de nuestro destino.

Hago un llamado a la unidad de todos mis compatriotas. Existe un solo camino ante nosotros. Un camino que nos une e incluye a todos los cubanos dentro y fuera de la isla de Cuba. Un camino que reclama los derechos de los ciudadanos en su totalidad. Un camino que exige la plena democracia, la libertad incondicional del pueblo cubano bajo un sistema de gobierno pluripartidista, electo democráticamente en elecciones libres generales. Un camino donde se establezca un estado de derecho que garantice la igualdad ante la ley, sin distinción de razas, sexo o creencias religiosas. Un camino donde se otorgue una amnistía incondicional e inmediata a todos los presos políticos.

Compatriotas, demos un paso al frente y hagámoslo en forma clara y decisiva. El trabajo que nos espera es difícil pero no imposible. Juntos podemos lograr para nuestra patria una democracia plena y merecedora de sus ciudadanos. ”

FRAGMENTOS DE SU ARTICULO: ¿ DOS CAMINOS?

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