YO TAMBIÉN ACUSO

Por Vicente P. Escobal-Especial para Nuevo Acción

A finales del siglo XIX el laureado escritor francés Emile Zola, escribió la que pudiera considerarse su obra cumbre titulada «Yo acuso».

Al cabo de más de un siglo me tomo la libertad de apropiarme del título de la obra de Zola y trasladarla a nuestros días porque, igual que el escritor francés, YO ACUSO.

Yo acuso a la dictadura de haberse apoderado del poder político mintiéndole a la sociedad cubana.

Yo acuso a los servicios de inteligencia, a los organismos de seguridad del Estado, a las fuerzas de Orden Público y demás cuerpos represivos de haber cometido incalificables violaciones de los derechos humanos.

Yo acuso a las Tropas Guarda Fronteras, a la Marina de Guerra y a la Fuerza Aérea de ser responsable de la muerte de incontables cubanos entre los que se destacan los pilotos de Hermanos al Rescate, asesinados en 1994 por aviones de combate de la dictadura.

Yo acuso a las Brigadas de Respuesta Rápida por sus actos de salvajismo perpetrados contra activistas prodemocracia, especialmente las llamadas Damas de Blanco y otros actores de la sociedad civil cubana.

Yo acuso a los Comités de Defensa de la Revolución por sus actividades de espionaje y delación y por haber actuado en contubernio con las fuerzas represivas.

Yo acuso a la Federación de Mujeres Cubanas por haberse apropiado ilegítimamente del derecho de representar a la mujer cubana y adulterar su indiscutible papel en el seno de la familia y la sociedad.

Yo acuso a la Federación Estudiantil Universitaria por su absoluta subordinación a la dictadura y haberse dejado arrebatar su autonomía.

Yo acuso a la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y a la Unión de Pioneros de Cuba por manipular a los niños, jóvenes y adolescentes cubanos, convirtiéndolos en marionetas de la dictadura.

Yo acuso a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños por ser culpable de las injusticias cometidas contra el campesinado cubano.

Yo acuso a la Central de Trabajadores de Cuba por su servilismo y su probada incapacidad de representar los más auténticos intereses de la clase trabajadora cubana.

Yo acuso a los ministros y demás funcionarios de la administración del Estado por sus acciones encaminadas a preservar sus privilegios de espaldas a las trágicas realidades culturales, económicas, políticas y sociales que ha tenido que soportar el pueblo de Cuba.

Yo acuso a los militantes del Partido Comunista por haber sido puntales de las arbitrariedades, los crímenes y los incalificables atropellos cometidos contra el pueblo en nombre de una ideología fracasada y cruel.

Yo acuso a los cubanos que se prestaron para denunciar a sus compatriotas movidos por la indignidad, la envidia, la sumisión, la doble moral y otras inmoralidades.

Yo acuso a los profesionales, a los periodistas, los artistas y los intelectuales cubanos por haberse puesto de rodillas ante la dictadura e incluso justificar sus crímenes más atroces.

Yo acuso a los políticos, intelectuales, instituciones religiosas y otras figuras de renombre internacional por su traición a la causa de la libertad de Cuba, por haber vendido su talento y rendido su dignidad a un régimen represivo, promotor del odio, violador de los principios mas elementales de convivencia y decencia.

Estimo que han quedado muchas cosas por denunciar, pero para finalizar YO ACUSO a los hermanos Fidel y Raúl Castro por ser los principales responsables de la tragedia que ha enlutado a la nación cubana. Los acuso por la frialdad de sus acciones y la crueldad de sus decisiones. Los acuso por haber destruido el legado de los forjadores de nuestra nacionalidad, los acuso por haber mentido, por haber asesinado y ordenado asesinar, destruir, desvalijar, pervertir y desnaturalizar la esencia de la independencia y la soberanía.

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