¿ACCIDENTE, SUICIDIO O ASESINATO? LAS HORAS FINALES DE MARILYN MONROE, A 55 AÑOS DE SU MUERTE- PRIMERA PARTE. El 5 de agosto de 1962, el ícono sexual del siglo XX apareció muerta en su casa de Los Ángeles.

Marilyn Monroe-foto: Getty Images

Fuente: infobae.Esta es la crónica de sus últimos días y horas. Se fue apenas a sus 36 años. Sigue viva en 30 películas, en la leyenda, en el mito.

Si Norma Jeane Mortenson (Marilyn Monroe) viviera, tendría hoy 91 años. Sería, como aquella Norma Desmond del inolvidable film El ocaso de una vida (1950, Gloria Swanson, William Holden, dirección de Billy Wilder), un viejo fantasma recluido en una vieja mansión: para una estrella, algo peor que la muerte.

Pero se fue a los 36, en la madrugada del 5 de agosto de 1962, desnuda y rodeada de misterio (¿accidente, suicidio, asesinato?), y todavía en su trono de reina: el mayor sex symbol del siglo XX.

Pero ese título, su arrasadora belleza, sus treinta de películas entre 1947 –ignota partiquina– y 1962 (Something´gotta give, inconclusa), fueron diamantes de un largo y fatídico collar. Porque la Marilyn explosiva, aquella de “¿qué me pongo para dormir?: sólo dos gotas de Chanel número cinco”, o “¿Cómo hago el amor?: con un whisky antes y un cigarrillo después”… era también neurótica, insegura, ciclotímica, insomne, adicta a los barbitúricos, solitaria, y rogando ser admirada más por su inteligencia que por su belleza. Una batalla perdida…

En cada amorío de las decenas que tuvo quiso encontrar el definitivo. Fracaso absoluto. Lo mismo que en sus tres matrimonios: apenas a sus 16 años con el marinero James Dougherty; con el súper astro del beísbol Joe Di Maggio, que la amó pero enfermo de celos, y con el célebre dramaturgo Arthur Miller, para quien fue sólo un trofeo: el intelectual que conquistó a la más deseada…

Febrero de 1962. Patricia Kennedy, hermana de John y de Robert y mujer del actor británico Peter Lawford, organiza una cena privada, y aparece Marilyn, supuestamente invitada por Lawford. John, mujeriego impenitente, la invita a un viaje que hará sin Jackie, su mujer. Se convierten en amantes. No hay pruebas, pero en la Casa Blanca es un secreto a voces que Marilyn llega a sus encuentros con John por un pasadizo secreto… Un juego tan peligroso, que el presidente se la entrega a su hermano Robert (Bob). Según versiones, Marilyn estalló ante una amiga: “¡Me pasaron de uno a otro! ¡Me usaron! ¡Me siento un pedazo de carne!”.

Imagen de MarIlYn Monroe en la película Something´gotta give que filmaba al momento de su muerte y que nunca llegó a estrenarse (Getty Images)

Y la furia abre la puerta de la venganza. Según algunos investigadores de la muerte de Marilyn (todavía rodeada por la niebla del misterio), ella le dijo a varios amigos que tenía informaciones políticas “muy peligrosas” para los dos hermanos. Algunos biógrafos conjeturan que se trataba de secretos de la Cuba de Fidel, y otros, que tenían que ver con el capomafia Sam Giancana, que ayudó a John a llegar a la presidencia.

Venganza que bien pudo comenzar en la noche del sábado 19 de mayo del 62 en el Madison Square Garden, Nueva York, cena por el cumpleaños número 45 de John Kennedy. Porque Marilyn llegó envuelta en un vestido color carne tan ceñido al cuerpo… que lo cosieron por detrás una vez puesto. Tomó el micrófono, y cantó el legendario “Happy Birthday mister President” con una sensualidad que permitía adivinar, aun sin forzar mucho la imaginación, la relación clandestina entre ellos…

En este punto, la verdad jamás aclarada sobre la muerte de Marilyn entra en un torbellino de delirios que pueden ser certezas, y viceversa. En su libro sobre el tema, los periodistas Richard Buskin y Jay Margolis niegan el factor “exceso de barbitúricos” y juegan un naipe más fuerte: aseguran que fue asesinada por orden de Robert Kennedy poco después de que ella lo amenazara con llamar a rueda de prensa y revelar su amorío con ambos: nada menos que el Presidente y el Fiscal General de los Estados Unidos.

MarIlyn, en pleno esplendor, en una foto de 1950. (Getty Images) Ni al más brillante de los guionistas de Hollywood se le hubiera ocurrido esa bomba atómica de alcoba.

Pero Buskin–Margolis van más allá en su libro. Dicen que Robert y Peter, su cuñado, le ordenaron al psiquiatra de Marilyn –un personaje muy sospechoso, por cierto– que le aplicara una inyección letal, y que el Servicio Secreto se encargaría de disfrazar la escena para que pareciera un suicidio.

La versión oficial de la causa de muerte dice: “Sobredosis de Nembutal”: un barbitúrico entonces de moda entre la colonia de Hollywood. Pero el tanatólogo Thomas Noguchi, encargado de la autopsia de Marilyn, negó la ausencia de esa droga en el estómago, “que estaba casi totalmente vacío“, escribió en su informe. (Continuará)

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