CÁTEDRA POLÍTICA DEL INSTITUTO NACIONALISTA CUBANO DE ESTUDIOS POLÍTICOS: LOS ZURDOS PRO YANQUIS-PRIMERA PARTE. El Amblimorón antifascista o la extrema izquierda pro-americana. El oxímorón, figura retórica que consiste en unir en una única frase a dos palabras que expresan conceptos contrarios, es, como revela la etimología griega, una “locura aguda” (oxy morón). Como ejemplos del oxymorón, el Diccionario de la lengua italiana de Devoto-Oli, edición 2000-2001, cita expresiones como “hielo caliente” o “convergencia paralela”.

CARLOSMARXFoto de Carlos Marx

Por, Claudio Mutti- filosofiadisidente.blogspot.

Sin embargo, hay casos en los que la  combinación de los dos términos de sentido opuesto representa, a diferencia del  oxymorón, una locura que no es en absoluto  aguda, sino que es, al contrario, una  determinación embotada, por eso se podría  crear para tal caso un neologismo: el  amblimorón (ambly morón), la “locura  embotada”.

Así en la categoría del amblimorón se  podrían guardar sintagmas como  “antifascismo antiimpérialista”,  “antiimperialismo antifascista”, “antifascismo  y antiimperialismo”, “antifascista y  antiimpérialista,” etc.

Expresiones como éstas se pusieron a  circular recientemente, después de que a  alguno se le ocurrió la idea de organizar, en  apoyo a Irak, una manifestación sin  prejuicios ideológicos, de la que nadie debía ser excluido por su orientación política.

Inmediatamente resultó escandaloso, a  algunos, que no se haya fijado, por la  antedicha iniciativa, la condición  indispensable y necesaria de profesar la fe  antifascista para para tener el derecho a  manifestar. Por ello se comenzó a decir y  escribir que una manifestación políticamente  ortodoxa de apoyo de Irak debía ser, al  mismo tiempo, “antiimpérialista y  antifascista”.

Que la combinación de los dos conceptos  representa una contradicción es para  nosotros manifiesta. Pero, para otros, no lo es  en absoluto y por lo tanto es necesario  demostrarlo, con pruebas en mano.

El joven Marx ya había definido a  Estados Unidos como el “país de la  emancipación política realizada”, así como  como “el ejemplo más perfecto del Estado  moderno”, capaz de garantizar la soberanía  de la burguesía sin excluir a las otras clases  del disfrute de los derechos políticos y como  una de las naciones más progresistas de la  época. Una crítica marxista observó que “en  los Estados Unidos la discriminación  censitaria toma una forma racial”, por eso “se  puede percibir una determinada  indulgencia” de Marx respecto al sistema de  Estados Unidos, mientras que “la actitud de  Engels se desequilibra aún más en sentido  americanófilo”, que le lleva a escribir que: “en  los países burgueses la abolición del Estado  significa la abolición del poder nacional  como en Norteamérica.”

Aquí los conflictos  de clase se desarrollan solamente de una  manera incompleta; los choques de clases se  producen de vez en cuando camuflados por  la emigración al Oeste de la superpoblación  proletaria… La intervención del poder del  Estado, reducido a un mínimo al Este, no  existe en absoluto en el Oeste “(Marx-Engels,  Opere complete, Editori Riuniti, Rome 1955,  VII, p. 288).  La suerte del Oeste parece ser sinónima  de ampliación de la libertad: no hay rastro  esa suerte reservada a los Pieles Rojas, así  mismo se oculta la esclavitud de los negros.”

A veces, Engels se convierte en el apologista  formal del imperialismo americano, como  cuando celebra la “valentía de los voluntarios  americanos” en la guerra contra México: “la  espléndida California fue arrancada a los  Mexicanos indolentes, que no sabían que  hacer con ella”; o como cuando exalta “a los  enérgicos Yanquis” que dan un impulso a la  producción de la riqueza, al “comercio  mundial” y por lo tanto a la difusión de la  “civilización” (Marx-Engels, ídem, VI, pp 273-  275). La izquierda, por lo tanto, “no podía ser  sino americanista y fordista.” Ya que desde  su origen era industrialista; en realidad  desde la Ideología alemana Marx y Engels  habían exaltado el desarrollo de la industria  (…) y el marxista que quería realizar el  socialismo antes del desarrollo generalizado  del capitalismo, Lénin, fue américanista y  fordista (…)”y Bukarin, en 1923, podía  exhortar a los comunistas” a añadir el  americanismo al marxismo.”

ANTONIOGRAMSCIEn Italia, uno de los más grandes  representantes del pensamiento marxista, el  proto-antifascista Antonio Gramsci,(foto de la izquierda)  reivindicó para el grupo comunista Ordine  Nuovo (fundado por él en 1919 con Palmiro  Togliatti y otros) el mérito de apoyar una  “forma de americanismo aceptado por las  masas trabajadoras”. Para Gramsci existe en  realidad un “enemigo principal” es, citamos  textualmente, “la tradición, la civilización  europea (…), la vieja y anacrónica estructura  social europea”. Es necesario pues agradecer,  dice, a “la vieja clase plutocrática”, porque  pretendió introducir “una forma muy  moderna de producción y de trabajo que es  ofrecida por el tipo americano más  perfeccionado, la industria de Henry Ford”.

Y la clase plutocrática determinó  rápidamente a sus compañeros de viaje.  Felice Platone, cuyos trabajos sobre los  clásicos del marxismo son reconocidos,  recuerda cómo el senador Agnelli había  hecho una “invitación” al grupo de Gramsci y  Togliatti, en nombre de una pretendida “concordancia de intereses entre los obreros de la gran industria y los capitalistas de la  misma industria”. Es Gramsci, quien habló  de una “financiación de Agnelli” y de  “tentativas de Agnelli de absorber al grupo  Ordine Nuovo”.

Sin embargo Gramsci no fue ni el  primero, ni el único, entre los marxistas que  vio en América el paso ideal para la  edificación de una sociedad alternativa a la  europea, que desgraciadamente “estaba  cargada de esa cubierta de plomo” que era su  tradición histórica y cultural”. Es él mismo  Gramsci, en realidad, que menciona  explícitamente el interés de “León  Davidovic” (es decir, Lev Davidovich  Bronstein, alias Trotsky) por el  americanismo, sus investigaciones sobre el  American way of life y sobre la literatura  norteamericana.

Ese interés del pensador marxista por el  americanismo se debe, explica Gramsci, a la  importancia y al significado del fenómeno  americano, que es: “el principal esfuerzo  colectivo constatado hasta entonces para  crear con una rapidez inaudita y con una  conciencia del objetivo nunca visto en la  historia, de un nuevo tipo de trabajador y de  hombre”. Los logros del americanismo  hicieron nacer una especie de complejo de  inferioridad en los marxistas, que declaran  por la boca de Gramsci que “el  antiamericanismo es cómico además de ser  estúpido”.

Hablamos, más arriba, de literatura  americana. Ahora bien, una de las  manifestaciones más significativas de cultura  antifascista ocurrida durante el período  fascista fue la que tuvo lugar en 1942, con la  publicación de la antología Americana de  Elio Vittorini en la editorial Bompiani. Se dijo  con mucha razón que para Vittorini, y para  los camaradas que le sostuvieron en la  iniciativa en calidad de traductor (todos  giraban más o menos en la órbita de la  resistencia comunista clandestina), “la  literatura americana contemporánea (…) se  volvió una especie de bandera;” fue también,  o quizá sobre todo, como un manifiesto  implícito de fe antifascista que Vittorini  concibió y realizó su antología. América  debía revelarse para los lectores, como una  gran metáfora de libertad y progreso.”

El mismo año, varios antifascistas  encarcelados por el régimen fascista – entre  los cuales se encontraban los futuros dirigentes del PCI (Partido Comunista  Italiano) – brindaban por la monarquía británica: “Estaban, entre otros, Cario  Muscetta, Mario Alicata, Mario Socrate,  Antonello Trombadori, Guglielmo Petroni,  Gabriele Pepe, Marco Cesarini;” (…) Gabriele  Pepe propuso un brindis por Inglaterra,  luego por Churchill, luego por la Real Fuerza  aérea. “Bebamos por su felicidad y alegría.”

PALMIROTOGLIATTIEn los discursos que Palmiró Togliatti (foto) dirigía a los italianos desde Radio Moscú, la exaltación de los Estados Unidos era frecuente y tomaba a veces un verdadero acento de misticismo. He aquí resumidamente un significativo florilegio del Laudes Americae entonado por Togliatti: 8 de agosto de 1941. “Realmente debemos estar agradecidos con América, no sólo de haber dado trabajo durante tantas décadas a tantos de nuestros hermanos, sino también por el hecho de que a esos hombres, que salían de las oscuridad de un entorno social casi medieval, les hizo ver e incluir lo que es un régimen democrático moderno, lo que es la libertad (…) Mussolini y el fascismo (…) querrían hacer creer al pueblo italiano que tiene un enemigo en el pueblo americano (…). los Italianos que conocen América dicen la verdad a sus conciudadanos.” Les dicen que el pueblo de los Estados Unidos es amigo de Italia, pero que es enemigo implacable de toda tiranía (…). y los Italianos que gustan de su país, que no son y no quieren ser los esclavos de ningún despotismo, tienen un nuevo motivo de  reconocimiento hacia el pueblo de los  Estados Unidos, que ayuda al pueblo italiano  no solamente a romper sus propias cadenas.”

Y 2 de enero de 1942. “A nosotros llega por las ondas otra voz. Es la voz del gran pueblo americano. En su acento masculino acompañado por el ruido de mil de fábricas que trabajan día y noche, sin parar, para forjar cañones, tanques, aviones, municiones.

Hace un mes, América fabricaba mensualmente tantos aviones como Alemania y su vasallo conjunto. De aquí a unos meses puede que fabricará dos veces lo mismo. Treinta millones de obreros americanos juraron no retrasar su esfuerzo productivo mientras los regímenes fascistas de terror, violencia y guerras no fuesen aplastados. Buena perspectiva, por lo tanto para el nuevo año.” (Continuará)

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