COSA DE PSIQUIATRAS. Hace ya tiempo que me vengo preguntando, a partir de posiciones de sujetos diversos, cómo podemos diferir tanto en opiniones sobre el mismo hecho, o cómo pueden sustentarse discursos, supuestamente conscientes, cuando no pueden someterse a la mínima prueba de coherencia o, al menos, de probabilidad de certidumbre.

PARAILUSTRARCOSASDESIQUIATRAPor, José T. Raga-© Libre Mercado– Vía Libertad. org

Debe de ser cosa de psiquiatras, porque de lo contrario tendré que resignarme a permanecer boquiabierto ante el espectáculo que nos ofrecen ciertos humanos que, supuestos de razón, nos obsequian con pronunciamientos, postulados y actitudes personales, siendo tanto más ruidosos, cuanto más notorios sus protagonistas en las esferas política, social, económica y, también intelectual.

Hace ya tiempo que me vengo preguntando, a partir de posiciones de sujetos diversos, cómo podemos diferir tanto en opiniones sobre el mismo hecho, o cómo pueden sustentarse discursos, supuestamente conscientes, cuando no pueden someterse a la mínima prueba de coherencia o, al menos, de probabilidad de certidumbre.

Lo sorprendente de la situación no es una rareza que sólo haya detectado mi capacidad de percepción, sino que se detecta por muchos sujetos que, perplejos como yo, prefieren pasar página y no darle mayor crédito a lo que están observando.

El problema a que me refiero se concreta en, qué ingredientes posee el discurso de la izquierda, tanto más cuanto más radical, para dejar encandilados a un gran número de ciudadanos. Tan así, que me atrevería a describirlo como una cierta droga descatalogada, que esparcida mediante expresiones sin sentido y ajenas a la realidad, cautivan a unos y llegan a anular la capacidad de juicio a casi todos.

Siempre he pensado que esos mensajes producirían un resultado lógico –en este caso sin responsabilidad en los receptores– cuando los afectados viven en la pobreza, porque cualquier mensaje que les advierta de la posibilidad de salir de esa situación, por improbable que parezca, es suficiente para que enloquezcan con él y lo sigan con los ojos cerrados, aunque al final su situación empeore.

El problema para mí está cuando los enloquecidos, los encantados, los alucinados, porque de todo hay, son personas que gozan de un confortable nivel económico, quizá también de un nivel de instrucción por encima del promedio, por lo que la respuesta a cómo pueden sentirse tan cegados, es mucho más complicada. Estoy dispuesto a aceptar que algunos lo son con fines publicitarios, lo cual, proporcionando un negocio rentable, también estoy dispuesto a comprenderlo.

Pero ¿qué me dicen ustedes del idilio, agapé diríamos, entre Alexis Tsipras y Paul Krugman? El Premio Nobel de Economía se diría que en los últimos tiempos miraba por los ojos del Primer Ministro griego, gozaba con sus desplantes, con la frivolidad de sus planteamientos y con la esterilidad de sus objetivos. Sólo un rasgo de honestidad, no eximente de culpa, ha aflorado públicamente, al asegurar el Nobel que había sobreestimado el gobierno de Syriza.

¿Es posible que un Nobel no perciba lo que percibíamos los ignotos aldeanos? Alguien que no es capaz de percibir lo más diáfano, ¿cómo puede teorizar sobre los entresijos de la economía global?

Ha asegurado Krugman que Grecia tiene que cambiar. O sea, que tiene que cambiar lo cambiado; lo que los clásicos llamaban descambiar. Pues sí, pero podría haberlo dicho antes y nos habríamos ahorrado sus juicios envenenados.

Un Comentario sobre “COSA DE PSIQUIATRAS. Hace ya tiempo que me vengo preguntando, a partir de posiciones de sujetos diversos, cómo podemos diferir tanto en opiniones sobre el mismo hecho, o cómo pueden sustentarse discursos, supuestamente conscientes, cuando no pueden someterse a la mínima prueba de coherencia o, al menos, de probabilidad de certidumbre.

  1. La mentira viene estrechando cerco y ampliandose en las mentes de los mas debiles y de los fuertes que la usan para su propio beneficio. Hace rato que estas elites desde la sombra estan trabajando para acabar con la voluntad del ser humano a resistirse. Muchas cosas influyen en que una mayoria de debiles, y a veces personas firmes en su fe y principios, sean las victimas de esta emfermedad propagada por el mundo. En primer lugar esta la mentira politica que impulsa el optimismo ante el problema que es la mentira, confianza que el ser humano, esta gente, lo va a arreglar a todo, hay que tener mente positiva. Le secunda la mentira cientifica de que vamos en progreso y en adelantos, renegamos de la sabiduria antigua que conocia profundamente la astrologia y otras ciencias que luego pasaron a ser ocultas gracias a los cientificos progresistas, a los que les debemos que un hombre pueda ser hoy una mujer, o que los marcianos se preparan para atacarnos.
    La influencia global de la mentira se dispersa a traves de los medios y de la gente poseida por esta influencia. Se destruye la fe en Dios, luego se destruye la identidad del ser humano, se le rebaja y se le humilla, se le inyectan y se les nutre con sustancias y drogas que afectan su capacidad cerebral, sustancias preparadas en laboratorios. Se les bombardea con imagenes y timbres musicales que tienen el mismo efecto, pornografia denigrante, musica sin sentido, y es importante comprobar como a traves del sexo despiadado y ciertos timbres musicales repetitivos la persona cae en un estado psicotico de vicio enfermizo. Desde la promiscuidad politica y social hasta la sexual se dispersa esta influencia energetica, la mentira, que emana del enemigo de Dios, Satanas. Relajate. Se positivo. Se diferente. Modernizate. Todo es posible. Progresa. Aceptame. Si no lo haces ya se escuchan sus voceros diciendote en una entrevista o en tu propia casa, con esa actitud no seras aceptado en el trabajo, no tendras amigos, no vas a progresar y te vas a hundir tu y tu familia, tendras problemas con la justicia y hasta puede que te quiten a tus hijos, terminaras en la carcel o en la calle como un vagabundo.
    La mentira y el chantaje van de la mano. Por eso la gente se hacen los idiotas y otros de tanto hacerse prefieren terminar siendo idiotas. Quien podra resistir?

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