CUBA: HISTORIA DE SU HISTORIA -RELATO PERSONAL-INTRODUCCIÓN- I. LOS MÓVILES DE LA HISTORIA: Aunque mi apellido paterno es Conte, no es cuento la historia que les cuento sino realidad tan dulce como la caña de azúcar y tan amarga como la tragedia del despotismo.

Por  Dr. Luis Conte Agüero

Amo a Cuba profundamente y quiero que el lector comprenda mi orgullo de patria y el desgarramiento de verla fusilada. Les agradezco que me acompañen en este viaje del alma por el cuerpo de una historia alucinante que, en medio de la comedia y tragedia absurda, espera y anima a un destino de grandeza.

Historia es un hecho o el relato de un hecho, sistematización en el análisis del pasado, concepto de ayer que se escribe hoy, interpretación de la vida en sociedad, retrato del recuerdo, información y arca que atesora esencias y acentos que trascienden de acontecimientos universales, de personajes relevantes y personajes hechos relevantes por el hecho. La historia fija lo sucedido, relata la continuidad del devenir, analiza los tiempos cual vasos de acontecimientos, y ordena perspectivas. Esta edición épica del material compilado de las obras humanas se origina en la acción y se expresa en el recuento.

En los móviles de la historia que inspiran actos individuales y colectivos, están Raza, necesidad de espacio, lucha por la supervivencia, deseo de una vida mejor, idealismo común. El comunismo plantea que la lucha de clases mueve la historia y que la razón económica determina en última instancia.Sin embargo, en el ser humano el amor interesa tanto como los intereses, y en su conducta pesan complejidades materiales, morales y espirituales; ningún impulso único lo define con monotonía patológica.

¿Cómo explica el comunismo el sentimiento patriótico que impele la conducta?En épocas sin moneda y ni trueque, cuando todavía los romanos no habían dicho “doy y das”, el hombre construyó su historia alrededor del dios del clan. La lucha de clases e individuos en busca de justicia conlleva elementos morales y lleva a ellos. La fe religiosa moviliza poderosamente la acción popular. Una casta sacerdotal que se engarce en el poder para expoliar creyentes, no la integran aquellos que siguieron las voces y visiones de Juana de Arco, combatieron en las cruzadas, fundaron misiones en católicos países primitivos, siguieron a Lutero, buscaron con Moisés la tierra prometida, pelearon sin odio por Alá y su profeta Mahoma, o peregrinaron en el barco Mayflower para encontrar en otras tierras la libertad religiosa que no encontraron en la suya.

Ni casta explotadora ni masa explotada; gente apasionada por algo más que la contabilidad de su comercio y capaz de renunciar a comodidad y fortuna por un ideal de luz.

¿Qué factor económico alza en héroe a una persona común frente a un cataclismo, una avalancha, un simún, un ras de mar, un huracán?

Cuando Simón Bolívar reta en el templo de San Jacinto al terremoto de Caracas, su batalla interior es psicológica, no económica. Las epidemias en Europa de peste negra o blanca, lo asolaban todo y obligaban a buscar espacios de salud. El azar se incrusta misteriosamente en las causales históricas.

Fulgencio Batista permitió a Fidel Castro salir de la prisión de Isla de Pinos y de Cuba, preparar una expedición en México, desembarcar en la Isla y consolidarse en la Sierra Maestra. ¿Incapacidad? ¿Exceso de confianza? ¡Nada económico! Yo mismo contribuí al impresionante estado de opinión pública desde el Comité Pro Amnistía a favor de quien creía un demócrata.

Juntamente con razones económicas, las pasiones de justicia, etnia y raza influyeron en la Guerra de Secesión en los Estados Unidos. Elementos históricos, raciales, religiosos, determinan en el enfrentamiento entre judíos y palestinos, judíos y nazis, irlandeses católicos y protestantes.

En el año 532 la Sublevación de Nika (palabra contraseña de “victoria”) que por poco derroca a Justiniano I del trono de Constantino, surge de un enfrentamiento deportivo. Obsérvense las pasiones y ferocidades que desatan hoy los partidos de balompié o soccer. En las guerras cuentan el imponderable, el instante cambiante, el toque mágico o fatal de gracia y fortuna.

El comunismo recita que en la sociedad sin clases se detendrá la historia y el obrero gozará de un idilio eterno con la alegría, teoría que no resuelve quién dirigirá a los obreros, administrará su trabajo y cumplirá las tareas degradantes; quién nacerá necio y quién inteligente; quién será laborioso y quién haragán; quién bueno y quién malvado. Esa panacea para detener la historia en un pasmo de felicidad no variaría la naturaleza de las gentes y las cosas, ni ocuparía el lugar de lo sagrado, de lo imprevisto, lo inexplicable, lo ineluctable. Siempre habrá normas de cortesía y moral, códigos de leyes, gamas de sentimientos.

Aunque los haya, el mundo no se reduce a explotadores contra desheredados y parias en conflicto revolucionario. Sin revolución alcanzaron los aztecas una jerarquía notable. Ninguna fábrica alimentaba a la clase dominante entre los indios siboneyes o los taínos de Cuba o los caribes de Santo Domingo. Y la Reina Isabel, aunque no necesitó empeñarlas, ofreció sus joyas para financiar los planes descubridores de Cristóbal Colón. Colón no encontró la India que buscaba sino América, y en tal cambio actuaron cálculos erróneos de tiempos, vientos, rumbos.

El desarrollo social no mueve la aguja imantada hacia el polo magnético boreal, ni traza las rutas de las armadas y las embarcaciones piratas.Antagonismos de patronos y obreros no crearon las civilizaciones egipcia, caldea, asiria, ni los toros alados de Asurbanipal, ni la locura de Nabucodonosor.

Los celos suscitaron la guerra helénica troyana, y mucho contaron históricamente la disputa entre el Rey Saúl y David, los conflictos de Electra y Medea, la ejecución de Ana Bolena, la locura de la Reina Juana.

La conquista del Santo Grial, la teoría de la relatividad y la desintegración del átomo, la radicación del uranio, el principio que gobierna la creación de la bomba atómica o la de hidrógeno. ¿Cómo ignorarlos? La filosofía en Alejandro de Macedonia, el enamoramiento de Marco Antonio y Cleopatra.

Aunque pretenda profundidad y sabiduría, el comunismo equivale a degenerado catecismo para ignorantes y el mantenimiento de la ignorancia.  Pleito de perros por un trozo de bofe. Almacén utilitario donde no hay rosa ni arco iris, la belleza es superfluo producto de la superestructura del capital, y los trabajadores sólo buscan patatas hervidas.

Para eso no hubo inmolaciones cristianas en el circo, ni los misioneros se adentran en la selva y enseñan y curan. Dios no es fórmula química de laboratorio, ni el alma humana odia el amor, ni la envidia y la codicia son palancas únicas del quehacer humano. Cuentan la caja fuerte y el beso, la cuna y la cama, el pan y la dignidad, la musculatura y la sed de ser.

Cuenta todo. Y la economía cuenta mucho. Negar lo económico sería negar historia misma. Clanes y tribus viajaban en busca de alimentos, agua, subsistencia. Las ciudades se asentaban a la orilla de los ríos y en tierras feraces. Y con tal instinto de vivir y por ese instinto, suma el ser humano el ala a la raíz.

EXPLICACIÓN CUBANA

El fuerte sello insular que aprendimos en nuestras escuelas antes de la implantación del comunismo, ignora en parte a Europa, a Suramérica y otras influencias mundiales en el acontecer cubano. No fue ni es así. Así no se hace ni se escribe la historia. Aislamiento equivale a inacción.

Nuestra epopeya independentista y la forja de una nación en agraz, se vincula lógicamente a hechos y acontecimientos aparentemente ajenos.

La independencia de las repúblicas americanas integra un todo común dentro de un contexto histórico amplio y cambiante que no resta particularidad ni individualidad al acaecer local y que lo informa y forma.

La globalidad de los procesos filosóficos, económicos, históricos, no menosprecia el talento, el valor, la estatura, la visión de nuestros próceres. Aislar a éstos de las corrientes y eventos de su tiempo, fabrica cometas con colas o cabelleras luminosas que por la excentricidad de sus curvas son errantes y raros en el sistema solar.

España, Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña, Puerto Rico, Santo Domingo, Haití, México, Venezuela… muestran registros claros y precisos en el quehacer cubano.

La importancia de Cuba se subraya en conceptos y detalles. La simple exposición de hechos me lleva a esta conclusión.

Salvo en pasajes especiales, el relato en esta obra se produce en presente histórico para que el lector sienta que avanza conmigo por las rutas de esta historia.

Las fechas que abundantes  en vacíos y saltos utilizo cronológicamente en determinados pasajes, no forman un Itinerario sino un mero procedimiento didáctico para orientar la lectura y su comprensión. Sugiero una frase clave que el lector irá desarrollando por sí mismo con la marcha de los hechos: UNA ISLA Y TRES IMPERIOS. (Continuará)

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