DOS MARCHAS, DOS CAMINOS: UNA CUESTIÓN DE VIDA O DE MUERTE El último fin de semana, las calles de Washington DC, capital de los Estados Unidos, dieron testimonio de un inmenso contraste: la 46ava. Marcha Anual por la Vida March for Life (18 de enero de 2019) y la 3a Marcha Anual de Mujeres Women´s March (19 de enero de 2019). Por las pancartas, por los oradores, por los participantes y la atmósfera general, está claro que estos eventos encarnaron dos visiones del mundo radicalmente diversa

Redacción- Correspondencia Romana

Neto Contraste

La visión y la misión de la Marcha por la Vida, que se realiza todos los años desde 1974, son maravillosamente simples. Las organizadores imaginan un mundo en el cual “la belleza y la dignidad de toda vida humana sea valorizada y protegida“, con el objetivo práctico de terminar con el aborto reuniendo, educando y movilizando a las personas pro-vida en la plaza pública. Y comenzando por su fundadora, Nellie Gray (1924-2012), la Marcha por la Vida ha sido un movimiento predominantemente católico basado sobre la verdad del Evangelio divinamente revelado.

Por el contrario, la Marcha de las Mujeres -cuyos principales patrocinadores son ACLU, Planned Parenthood y American Federation of Teachers (AFT) – se fundamenta en una “agenda” de 71 páginas (plataforma política) conteniendo sorprendentes semejanzas con el programa oficial del Partido Comunista de los Estados Unidos sobre cuestiones que van desde la asistencia sanitaria “universal” (gestionada por el gobierno) hasta los “derechos reproductivos” (un eufemismo pro aborto), la protección especial por la “comunidad LGBT” y los inmigrantes ilegales. Judith LeBlanc, directora de la Native Organizers Alliance y dirigente desde hace tiempo en el Partido Comunista de los Estados Unidos, fue de hecho relatora de primer plano en la inauguración de la Marcha de las Mujeres del 2017.

La Agenda de la Marcha de las Mujeres para el 2019 (WMA), elaborada por un “un grupo de 70 líderes del movimiento“, y cuyos esfuerzos han llevado a “una serie de 24 prioridades políticas federales esenciales“, se inicia con esta declaración:

Históricamente, los movimientos de protesta son difíciles de mantener con vida. La energía natural de la gente, a falta de una estructura ideológica que continúe creando puentes, con el tiempo se disuelve. En este momento de la historia de los Estados Unidos, que probablemente será descripto en los libros [sic] como entre los más obscuros, hemos perdido parte del Poder Judicial, del Ejecutivo y del Senado. Los movimientos sociales son el único baluarte contra la oleada creciente de autoritarismo, misoginia, nacionalismo blanco, racismo, antisemitismo, homofobia, transfobia, xenofobia, islamofobia, abilismo , clasismo y prejuicios relacionados con la edad. ” (WMA, p.2)

Mientras la WMA se dirige a una larga lista de grupos raciales, religiosos y a otros grupos -“Mujeres Negras, mujeres Indígenas, mujeres Pobres, mujeres Inmigrantes, mujeres Discapacitadas, mujeres Hebreas, mujeres Musulmanas, mujeres Sikh, mujeres Latinas, mujeres Asiáticas y de las islas del Pacífico, mujeres Lésbicas, Bisexuales, Extravagantes y Trans” (WMA, p 60)- no menciona, en ninguna parte del extenso documento, a las mujeres Cristianas.

Puntos de la Agenda de la Marcha de las Mujeres (Women’s March)

Los ejemplos de “prioridad política urgente” promovida por toda la WMA comprenden:

  • Creación de un “sistema Socialista de asistencia sanitaria de pago individual” (denominado “Medicar para todos“) que “suministrará asistencia sanitaria gratuita a todos los individuos residentes en los Estados Unidos y en sus territorios“, todo financiado con “modestos aumentos progresivos de los impuestos.” (pp. 7, 8)
  • Aprobación de una “Enmienda sobre la Igualdad de Derechos (ERA)” por parte de la Constitución de los Estados Unidos que coloca a la “identidad de género” (es decir, el transgenderismo) a la par con el sexo biológico. (pag. 11)
  • Acceso a una “asistencia sanitaria reproductiva segura, legal, accesible y completa, incluyendo control de la natalidad y aborto“, negándose a aceptar “reembolsos, reducciones o restricciones federales, estatales o locales” de cualquier tipo. (pag. 27)
  • Aprobación del “EACH Woman Act” que, invirtiendo la Enmienda de Hyde y las correspondientes restricciones de financiación para el aborto, tiene por finalidad “crear y ampliar el acceso a la asistencia por aborto” llevando a un acceso más equitativo los tratamientos a él vinculados. (pag. 31)
  • Oposición absoluta a la “construcción de todo muro fronterizo o valla a lo largo de la frontera meridional” de los Estados Unidos, así como apoyo al “acceso a representación legal gratuita y de alta calidad” y servicios de interpretación para “todos los inmigrantes que deben enfrentar la deportación” de los Estados Unidos ( pp. 51, 52), todo ello fundamentado sobre la premisa de que “la emigración es un derecho humano y que ningún ser humano es ilegal’” (pág. 50).
  • Aprobación de la “Ley sobre la Paridad” a los efectos de “garantizar a la comunidad LGBT + protección federal completa y explícita en sectores claves de la vida como ocupación, alojamiento, crédito, instrucción, viviendas públicas y todos los programas federales” (pág. 56)- en resumen, la creación de una minoría semi-racial no con fundamento en la genética sino en la ideología de género y en las preferencias sexuales.
  • Llamamiento por el fin de la criminalización del trabajo sexual voluntario por parte de adultos conforme la ley federal“, fundamentado en la afirmación de que “el trabajo sexual ofrece un importante medio de sobrevivencia para algunos en el interior de la comunidad LGBT” (pág. 57)
  • Aprobación de ulteriores leyes sobre los delitos de odio para contrarrestar el presunto aumento de la “violencia de los blancos que están convencidos de su superioridad“, todo fundamentado en una “una estrecha relación entre la retórica del Presidente Trump y la violencia post-electoral” (pág.63).

Una vez más, está claro que la Marcha por la Vida y la Marcha de las Mujeres abrazaron visiones del mundo radicalmente diferentes, ambas en lucha por el alma de Norteamérica. ¿Somos capaces de comprender el significado espiritual de esta lucha épica?

Los Dos Caminos

Uno de los documentos cristianos más antiguos fuera del Nuevo Testamento se llama Didaché o Enseñanzas de los Doce Apóstoles (muy probablemente escrito antes del 100 d. C.) El capítulo de apertura comienza explicando: “Existen dos caminos, uno de la vida y uno de la muerte; pero hay una gran diferencia [existe] entre las dos vidas“, y comienza a describir la diferencia utilizando citas de las Escrituras y paráfrasis, recurriendo especialmente al Sermón de la Montaña de Nuestro Señor:

El camino de la vida, entonces, es este: Ama en primer lugar a Dios que te ha creado; en segundo lugar a tu prójimo como a ti mismo; y todo lo que no quieres que se haga contigo, no lo hagas a otro. Esta es la enseñanza de este discurso: Bendice a los que te maldicen y ruega por tus enemigos, y ayuna por los que te persiguen. Porque ¿qué méritos hay en amar a los que te aman? ¿No hacen esto también los Gentiles? Pero ama a aquellos que te odian, y no tendrás enemigos. Apártate de la concupiscencia carnal y mundana. Si alguno te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele la izquierda y serás perfecto. Si alguien te fuerza a ir con él durante una milla, acompáñale dos. Si alguien te quita el manto, dale también la túnica. Si alguien te quita lo tuyo, no se lo reclames, pues tampoco puedes. A todo el que te pida, dale y no le reclames nada, pues el Padre quiere que se dé a todos nuestros propios dones. (dones gratuitos)” (Didaché, cap. 1).

El capítulo siguiente (2-4) suministra detalladas instrucciones sobre como los Cristianos deben vivir una vida moral, insistiendo en la necesidad de observar los Diez Mandamientos dando por descontado la primera prohibición de la Iglesia contra el aborto y el infanticidio (“no matarás a un niño con el aborto, ni matarás a aquello que ha sido engendrado“). Cabe destacar que la Marcha por la Vida sustenta estos mismos principios bíblicos y coloca en evidencia “caridad, alegría, paz, paciencia” y otros “frutos del Espíritu” (Gal. 5: 22-23).

En el capítulo 5, el Didaché continúa enumerando una lista de los males existentes en el camino de la muerte, entre los cuales algunos detectables en la Marcha de las Mujeres como “el engaño, la arrogancia, la depravación, el egoísmo, la avidez, el lenguaje sucio, la envidia, la excesiva autoestima, el desplante, la vanagloria; perseguidores del bien, odian la verdad, aman la mentira, niegan la recompensa que sigue a la rectitud, no adhieren al juicio bueno o recto, no observan aquello que es bueno sino aquello que es malo… no reconocen a Aquél que los ha creado, asesinos de niños, destructores de la obra de Dios…“. Todo ello, naturalmente, trae a la memoria “la obra de la carne” enumerada por San Pablo, que impide a las almas obtener la salvación en el “reino de Dios“(Cfr. Gal. 5: 17-21)

En definitiva, las dos marchas en Washington el último fin de semana fueron claras manifestaciones de aquello que el Didaché llama “el camino de la vida” y el “camino de la muerte“, y no existe un terreno neutro entre ellos. Porque los “dos caminos” son ellos mismos representativos de dos campos opuestos: uno para Dios, el otro para el demonio, que San Ignacio de Loyola describe oportunamente en sus Ejercicios Espirituales Spiritual Excercises como el “enemigo mortal de nuestra naturaleza humana” (Meditación de las Dos Banderas).

Por el honor y la gloria de Dios, por la salvación de las almas, por el bien de la Iglesia y el bien de nuestras familias, todos debemos tomar parte activa en esta gran batalla de nuestro tiempo. Verdaderamente es una cuestión de vida o muerte.

Matt Gaspers, Catholic Family News

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15