EL PROGRAMA “HOUSE OF CARDS”: UN RETRATO SIN CONCESIONES SOBRE LA MANIPULACIÓN Y EL PODER

Cóctel presidencial. Frank Underwood (Kevin Spacey) y la Primera Dama Claire (Robin Wright) potencian su alianza de poder y manipulación.

Ya está disponible la quinta temporada de este drama político, en el que Frank Underwood y su esposa acrecientan sus acciones públicas y secretas sostenidas por la ambición presidencial… y personal.

Todos pueden llegar a Frank Underwood. Pero él decide quiénes quedarán al final. El Presidente de los Estados Unidos nunca pierde de vista a sus laderos, en sus ambiciones redobladas en la quinta temporada de la serie House of Cards, que está disponible desde el martes pasado en Netflix. Underwood sigue el doble juego de la sugestión y el miedo, a la caza de la reelección.

“El Presidente quiere empezar una guerra. Es escandaloso”, susurra la Secretaria de Estado, y el Vicepresidente sonríe: “Es un escándalo a propósito. Es una jugada muy astuta que le sirve en las encuestas”.

Las cartas valen para los dos. Una vez más, los antihéroes de la alta -y bien baja- política que componen Underwood (Kevin Spacey) y su Primera Dama, Claire (Robin Wright), provocan la constante empatía de los fanáticos infinitos, y en muchos un desdén moralista, a medida que extreman su campaña antiterrorista dispersando las denuncias de la prensa alrededor de sus actos ilegales. ¿Será crítico, o cínico, el retrato de la pareja presidencial en esta ficción? No es una duda ingenua: muchos gozan ante la inventiva de los Underwood para el terror.

“¡Dios Bendiga a Norteamérica!”, reza Underwood tras haber dado un mensaje en cadena nacional desde La Casa Blanca, mirando a su esposa, que prefiere a su vocero personal para el amor.

“Estuviste muy bien, Francis”, le sonríe Claire. Minutos antes, alguien, curiosamente, había saboteado Internet y las conexiones telefónicas en toda la ciudad de Washington. “Hemos sufrido un ciberataque de los terroristas islámicos de ICO. Estos sucesos enfatizan la urgencia de mi solicitud al Congreso de una declaración de guerra”, anunció.

Y remata Underwood frente a Doug Samper (Michael Kelly) y LeAnn Harvey (Neve Campbell), su círculo íntimo de campaña. “Sospecho que esta noche los congresistas sentirán la oscuridad en su alma, reconsiderarán su parálisis y decidirán actuar”, comentó sin que le temblara la voz. Otra acción demanda el Presidente a los gobernadores: que apoyen con recursos su iniciativa de centros de votación ultra-vigilados.

En los estados clave, Underwood sabe perfectamente que la baja participación podría favorecer a Will Conway (Joel Kinnaman), el joven rival republicano y bien publicitado ex combatiente en Medio Oriente. Y nada de esto es spoiler. Sólo el precalentamiento en los dos episodios iniciales. El ingenio para lo más perverso está por venir. Y los 13 episodios ya están disponibles para el que quiera maratonear.

Cada encuadre en los espacios cerrados acrecienta la tensión y el contraste entre el mundo cívico ideal (la elegancia en los salones de La Casa Blanca; los bustos y cuadros de los próceres) y los pasos destemplados de Underwood por sus pasillos. Cuando habla a cámara, quebrando la cuarta pared, la seducción parece total. ¿Hay afecto en los ojos insomnes de un manipulador serial? Es Claire, con su elegante y sensual frialdad, quien balancea la imagen de los dos. “Francis, aunque lo ordene un Presidente, el pasado no desaparece”, prevé ella.

Por eso siempre habrá alguien más para corromper. Tras la calculada incertidumbre del tercer episodio -en medio de las elecciones-, se ordenarán los hilos luego de que Underwood exponga su visión de la rentable democracia bélica. “Los ciudadanos son niños. Yo los alimento y les cambio los pañales”. Aquí muchos ven alusiones al presidente Donald Trump en sus políticas contra ISIS, el cambio climático, los inmigrantes y los rivales fabricados. Pero House of Cards va más allá de la coyuntura. Metaforiza la historia norteamericana e insinúa el devenir del tembloroso presente multipolar: Underwood-Underwood en las urnas, cada cuatro años. La política requiere sus sacrificios. ¿Querrá llegar a tanto esta quinta temporada estreno de House of Cards?

Drama y thriller politico Con: Kevin Spacey, Robin Wright y Michael Kelly Creador: Beau Willimon Emisión: 13 episodios disponibles en Netflix.

Fuente: clarin

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