EL PROGRESISMO, ENFERMEDAD TERMINAL DEL IZQUIERDISMO- (IX)-Y FINAL- 2017: el genio populista se encuentra fuera de la botella. Las clases populares

Por, Rodrigo Agulló- El Manifiesto-España

 ACLARACIÓN BIBLIOGRÁFICA

El aparato de citas ha sido incluido en el texto para poner a disposición de quien así lo desee una especie de “cajón de herramientas” para emprender un trabajo de demolición sistemática de la “razón progresista”. Algo tanto más necesario —a mi juicio— cuanto que la gran mayoría de las críticas al “progresismo” formuladas en España se realizan desde los consabidos presupuestos “liberal-conservadores”, es decir, desde la óptica del discurso de valores dominante.

[1] Para un resumen sobre el origen y desarrollo del concepto “posmodernidad”: Jose Luis Pinillos El corazón del Laberinto. Crónica del fin de una época. Espasa, 1998, pp. 229 y ss.

[2] Dany-Robert Dufour Le Divin Marché. La revolution culturelle libérale. Denoël, 2007, p. 187.

[3] Dany Robert-Dufour. L’Art de réduire les têtes. Sur la nouvelle servitude de l’homme libéré à l’ère du capitalisme total. Denoël, 2003,p. 238

[4] En palabras de Alain de Benoist (foto a la izquierda), “la posmodernidad supone la entrada en la era del movimiento, de lo flexible, de lo fractal, lo precario, la red, el rizoma. El ‘zapping’ es el modelo emblemático, paradigmático, del tiempo presente. Caracteriza tanto las relaciones afectivas como los comportamientos electorales, las emociones, las penas y los placeres, los compromisos y las afiliaciones. Las identidades posmodernas son también fluidas, disgregadas, indistintas”. Nous et les autres, problématique de l’identité, Krisis, 2006, p 117.

[5] Jean-Claude Michéa. L’empire du moindre mal, p. 178.

[6] Fenómeno ya denunciado por Hanna Harendt en los años 60. Si la escuela renuncia a enseñar el control de las pasiones, ello equivale a dar rienda suelta a la violencia. Y también a los deseos de consumir a toda costa.

[7] En España, las revistas Hespérides y El Manifiesto publicaron amplios análisis sobre los efectos de la “nueva pedagogía” sobre el sistema educativo en España. Hespérides n.º 15, Otoño 1997 : “Educar ¿Para qué ? De la LOGSE a la reforma de la reforma”. El Manifiesto n.º 5, Junio 2006: “Juventud : El hundimiento”.

Para un análisis detallado sobre las estrategias infantilizadoras del capitalismo de consumo: Benjamin Barber: Consumed. How Markets Corrupt Children, Infantilize Adults and Swallows Citizens Whole, W.W. Norton, Nueva York.

[8] Zbibniew Brzezinski, antiguo consejero de Jimmy Carter y fundador en 1973 de la Trilateral. La reunión aludida tuvo lugar en 1995 en el Hotel Fairmont de San Francisco, bajo la égida de la Fundación Gorvatchov, y agrupó a 500 líderes políticos, económicos y científicos de primer nivel.

El término tittytainement traducido al español como entetanimiento, podría entenderse como “entretenerse con las tetas” o “vivir de la leche de las tetas de otros”. Para una crítica en España del “entetanimiento”: Gabriel Sala, Panfleto contra la estupidez contemporánea. Editorial Laetoli 2007. También: Jean-Claude Michéa, l’enseignement de l’ignorance, pp. 41 y ss.

Señala Gabriel Sala que en la reunión de San Francisco “en ningún momento se entendió que el entetanimiento tuviera connotaciones irónicas o humorísticas: fue una idea seria que se consideró seriamente y fue seriamente aplaudida”. Obra citada, p. 17.

[9] Jean Clair Journal atrabilaire, citado por Dany-Robert Dufour, Le Divin Marché, p. 179. Se trata del “totalitarismo de la inconsistencia, donde todo no es solamente el equivalente de todo, sino que nada existe si no es equivalente de todo y recíprocamente. Toda verdadera negatividad se encuentra excluída”. Annie le Brun, Du trop de réalité. Citado en D.-R. Dufour, obra citada, p. 180.

[10] Jean-Claude Michéa en  Impasse Adam Smith, p. 60. Guy Debord: Tesis 34 de la  La Societé du Spectacle.

[11] Alain de Benoist. Nous et les autres, problématique de l’identité, p. 130.

[12] Renaud Camus: Le communisme du XXIe siècle. Éditions Xenia, 2007, p. 38. El poder de intimidación del antirracismo ha alcanzado tales extremos en Francia, que ha llegado a ser calificado por el filósofo Alain Finkielkraut de “Comunismo del Siglo XXI”, expresión recogida por Renaud Camus en el título de la obra citada. Renaud Camus ha sido víctima —al igual que Finkielkraut— de una peculiar “caza de brujas” por sus críticas al multiculturalismo y su defensa de la identidad francesa, sin que le valiera para nada su irreprochable pedigrí “progresista” (escritor de éxito, izquierdista,  homosexual).

[13] Slavoj Zizek. Plaidoyer en Faveur de l’intolerance . Climats, 2007, citas en pp. 61, 58 y 77.
Sobre el concepto de “lo político” y de “lucha política”, Slavoj Zizek: “Una situación se politiza cuando una demanda particular empieza a funcionar como una condensación metafórica de la oposición global contra “Ellos”, contra los que ostentan el poder, de tal manera que la protesta no concierne en realidad a esa simple demanda, sino a la dimensión universal que resuena en la demanda particular”. Obra citada, p. 50. Según esta idea, la lucha política no debe por tanto confundirse con el mercadeo de intereses. Ejemplos: el combate de los plebeyos contra los patricios en la República romana, o el de los obreros de Solidarnosc contra el gobierno comunista polaco, eran políticos. El combate a favor del velo en la escuela, o a favor del cambio de sexo con cargo a la Seguridad Social no son políticos.

[14] “Lo que el espectáculo oficial nos invita a aplaudir bajo el término seductor de “mestizaje” no es sino otro nombre para la unificación jurídica y mercantil de la humanidad. Un mundo integralmente uniformizado, donde el “Otro” no se entiende tanto como una de las partes en un encuentro singular, sino como objeto de consumo turístico e instrumentalizaciones diversas”. “La figura del “Otro” cede el paso a la del hombre sin atributos, residuo metafísico risible de la “lucha contra todas las discriminaciones”. Jean-Claude Michéa, l’empire du moindre mal, pp. 82 y 143.

[15] Un ejemplo: la asociación “Indígenas de la República”, compuesta por las minorías étnicas en Francia, defiende la necesidad de “reventar la identidad francesa”, porque es discriminatoria para todos lo que no se reconocen en ella.

[16] Robert Stoller, Sex and Gender. Citado por Jesús Trillo-Figueroa en Una revolución silenciosa, la política sexual deºel feminismo socialista. Libroslibres, 2007, p. 122. Citas de Trillo-Figueroa en Obra citada, pp. 123 y 125.

[17]”Homme ou femme, peut-on devenir autre chose?”. Entrevista con Judith Butler, en Philosophie Magazine n.º 11, Julio-Agosto 2007.

[18] Dany Robert-Dufour. L’art de réduire les têtes, p. 217.

Los esfuerzos por destruir el orden simbólico de los géneros y la estructura patriarcal han culminado —señala Jesús Trillo-Figueroa— en la teoría del cyborg. Contracción de las palabras cybernetics y organism, equivale a organismo cibernético. Es la “deconstrucción” del propio cuerpo: la última emancipación de la modernidad.  Se trata por un lado de la posibilidad de elegir  el sexo y el cuerpo que se quiera mediante el cambio quirúrgico, gracias a la  biotecnología. Por otro lado, el cyborg abre la perspectiva de un mundo sin reproducción humana sexual. El cyborg es un modelo de hibridación que rompe la estructura dualista hombre mujer, masculino-femenino: una criatura en un mundo post-genérico. Ha sido teorizado por Donna Haraway en “Manifiesto cyborg, tecnología y feminismo socialistas a finales del siglo XX”, capítulo octavo del libro Simians, cyborgs and Woman, Routledge, Nueva York, 1991. Todo ello se abre a una perspectiva ontológica post-humanista, que plantea entre otras cuestiones la disolución de la frontera entre lo humano y lo animal. En ella se encuadra el proyecto “Gran Simio”, ya conocido en España. Jesús Trillo-Figueroa, obra citada, pp. 149-156.

[19] Dany-Robert Dufour, Obra citada, pp. 216 y 221.

[20]  Dany-Robert Dufour, L’art de réduire les têtes, p. 219.

[21] La obra de Deleuze acentúa los aspectos más delirantes de “la contracultura”. El escritor argentino Juan José Sebrelli subraya en su obra El olvido de la razón cómo el tema nietzschiano de la voluntad de poder «era transformado por la “filosofía dionisíaca” de Deleuze en “voluntad de nada”, en una inclinación nueva: la de destruirse a sí mismo. La transfiguración del dolor en placer sadomasoquista (…), las alucinaciones de la droga y el alcohol (…), la desintegración psicológica de la esquizofrenia permitían (…) elaborar nuevas ideas, otras “formas de vida”. Aunque advertía de que liberarse de la razón, la lógica, los sentimientos de piedad y de culpa entrañaba el peligro de precipitarse en un vacío, afirmaba que todo lo bueno y grande de la humanidad sólo podía surgir de personas “dispuestas a destruirse a sí mismas: mejor la muerte que la salud que se nos ha concedido”». Obra citada, p. 267.

[22] No es éste el caso en los países de Europa del Este, donde se conoce demasiado bien la práctica del socialismo.

[23] “Durante el tiempo en que la modernidad estuvo separada entre dos necesidades adversas, la de la regulación y la de la desregulación, nos las hemos arreglado honorablemente. Los hermanos enemigos, Adam Smith (y los otros pensadores de la economía y la sociedad liberales) y Kant (y los otros Aufklärers, Marx y Freud) velaban por nuestro futuro y nuestra educación. Uno tiraba en el sentido de la desregulación “egoísta”, mientras que el otro tiraba del lado de la regulación moral”. Dany-Robert Dufour Le divin marché, p. 163.

[24] Esta idea ha sido ampliamente desarrollada por Jean-Claude Michéa en sus obras citadas. “El concepto de liberal-libertario traduce la complementariedad dialéctica de las dos caras de la acumulación del Capital: la de la economía y la de la cultura.” Impasse Adam Smith, p. 84.

[25] Se trata de la inversión de la situación tradicional, en la que extrema derecha decía abiertamente lo que la derecha moderada no se atrevía a decir en público. Slavoj Zizek, Plaidoyer en Faveur de l’intolérance, pp. 16 y 62.

Como decía hace algunos años el icono de la sociología posmoderna Jean Braudillard, “el único discurso político real que hoy existe en Francia es el de Le Pen”.

[26] Así se explica también el interés de un creciente número de pensadores de izquierda “no progresistas” por el análisis de estas nuevas corrientes populistas.De hecho, casi todos los autores citados en este texto son -o en algún momento han sido- de izquierda o marxistas. Al dirigir sus dardos contra el fetiche del progreso, estos autores reivindican gran parte de los “valores fuertes” del viejo mundo. Se colocan en una perspectiva, en cierto modo, “reaccionaria”. ¿Reaccionarios de izquierda?
Un ejemplo reciente ha sido el del intelectual marxista Alain Soral, que en las pasadas elecciones presidenciales francesas se integró con funciones directivas en el comité de apoyo a Le Pen.

[27] Paul Edward Gottfried: Multiculturalism and the politics of guilt. University of Missouri Press. 2002, p. 30.

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