EL TESTIMONIO DESGARRADOR DE UNA CUBANA DIGNA Y LUCHADORA Y DE LOS INNUMERABLES “CRÍMENES” DE LA TIRANÍA CASTRISTA-TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Arriba: Omara en la finca en la Sierra del Infierno, en Pinar del Río

Omara Ruiz Urquiola y la reinvención constante de la vida

Por, YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ-Fuente Alas Tensas

 “ESTA SOCIEDAD OPERA COMO SELVA, Y LA LEY DEL MÁS FUERTE ES LA QUE RIGE”

¿Siente que el hecho de ser mujer la coloca en una posición más vulnerable ante los retos que esta situación le impone?

Como a tantas otras intelectuales, me incomoda el exceso de militancia feminista, pero la realidad de un contexto tan machista me hace reconocer lo primario de nuestras “conquistas”. Por otra parte, en un país donde ni hombres ni mujeres pueden proveerse dignamente el sustento, se trata más de seres humanos que de pensar en “femenino”. Claro está, como mujer llevo las de perder, me ha costado bastante ser escuchada, sin miedo te digo que lo he logrado a pura inteligencia. Y pasa por ser mujer, por ser educada, por ser frágil físicamente, esta sociedad opera como selva, y la ley del más fuerte es la que rige; pero ese sujeto es asexuado, su dominio está en correspondencia con su cercanía al poder.

He sufrido discriminación de género, tanto por parte de castristas como de anticastristas, muchas veces alzan la voz para acallar mis razones, aquí el machismo es cultural y apolítico.

De joven era más duro, ahora sé imponerme a base de argumentos, soy bastante suficiente, y lo hago saber de disímiles maneras, sea con dulzura o a golpe de firmeza, y de ello me enorgullezco también. Me sé altivamente mujer y femenina, y si puedo proteger mis manos cuando hay que cortar yerba en la finca, lo hago, me importa mi apariencia, yo estoy formada para entender el ideal estético, así que lo uso con total conocimiento de causa. Si hay que matar un majá, lo mato, pero si se trata de inyectar una vaca me auxilio de la fuerza de un hombre, y sigo valiendo lo mismo. La idea de la competencia de sexos me parece una aberración contemporánea, valgo como soy, nada que demostrar en ese sentido.

“NO CREO PARA NADA QUE MI CONDICIÓN DE CATÓLICA ESTÉ CONTRAPUESTA A PARTICIPAR DE LA SOLIDARIDAD CON EL MOVIMIENTO LGBTIQ”

Justo cuando pensaba dar por concluida esta entrevista, descubrí que, contrario a lo que había supuesto, Ariel no fue el único Ruiz Urquiola que participó en la Marcha Alternativa contra la Homofobia y la Transfobia del 11 de marzo. Su hermana, una mujer heterosexual y católica, también estuvo allí.

¿Por qué participó usted en esa marcha, en la que además se exponía a una agresión física como les sucedió a su hermano y a otros participantes?

(En  la foto de la izquierda, Ariel trabajando en su finca de la Sierra del Infierno, que él y su familia han convertido en “La Sierra del Edén”) De hecho, quien compulsa a mi hermano a ir soy yo. Mi hermano es gay, jamás lo ha escondido. Tengo muchísimos amigos tanto gais como lesbianas, muchos exalumnos también, que han devenido en amigos. Básicamente fui, porque me pareció que por primera vez había un grupo social, parte de la sociedad civil, que despertaba de la manipulación gubernamental, en algún sentido; propiamente de todo lo que representa el Cenesex y Mariela Castro. Mi hermano participó porque es su comunidad. Además, siempre le dije que me parecía muy importante que por primera vez había algo independiente, auténtico, espontáneo, por parte de un grupo al que él pertenece y que ha sido históricamente relegado, abusado, vilipendiado. Nos encontramos con amigos como Oscar Casanella que fue con su esposa y su hijo, y familias que participaron en solidaridad con tantos amigos gais que han sido absolutamente abusados por este sistema, o tratados de usar, como ha hecho Mariela Castro.

Omara Ruiz Urquiola se define a sí misma como “católica, apostólica y cubana”, aunque cuestiona el papel de esta institución en la isla: “La Iglesia tiene que estar al lado del más necesitado, al lado del abusado, al lado del agredido, sin importar condición racial ni sexual”. Pero, “creo que la Iglesia católica está jugando un papel bastante cuestionable (…), se ha aliado con el poder”.

No creo para nada que mi condición de católica esté contrapuesta a participar de la solidaridad con el movimiento LGBTIQ en Cuba o en ningún lugar. Creo que la posición antagónica y peyorativa de la cúpula de la Iglesia católica, el clero oficial, es una postura errónea, anquilosada, absolutamente fuera de contexto. Yo no la comparto, como no comparto la línea fustigadora contra las libertades de la mujer, del clero oficial. Y te digo esto porque la iglesia somos nosotros, la feligresía. No han sido una ni dos las veces que he compulsado a la nomenclatura de la Iglesia católica en Cuba a responder a la feligresía. La iglesia no es una autoridad que deba estar juzgando moralmente todo el tiempo a la feligresía. La iglesia tiene que acogernos. Dios es amor, así es como lo entiendo. No tengo ninguna contradicción, siendo católica, en participar de la agenda social y contra la postergación y el vilipendio a grupos de la sociedad civil. Por el contrario, me siento que estoy cumpliendo con mi deber como cristiana por encima de todo. Dios es amor y muchas veces a la nomenclatura de la iglesia se le olvida.

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