EN DEFENSA DE PEDRO VARELA. Un juez de Barcelona ha ordenado el ingreso en prisión de Pedro Varela, un hombre íntegro, de firmes convicciones europeistas, pero no la Europa de la UE, sino la de los pueblos.

Por,  Edu Morato

A Pedro Varela se le imputa un delito de odio, tipificado en cualquier sistema totalitario, que impide la libertad de expresión a ciertos disidentes que no se arrodillan ni se humillan ante el mismo.

Los agentes del sistema de esta Matrix, donde el borregomatrix (en palabras de Luis Carlos Campos de contraperiodismomatrix.com) se desenvuelve, son éso, agentes del sistema que no están aquí para defender nuestros derechos, sino los de aquéllos a los que obedecen, es decir, a los enemigos de España y de lo políticamente correcto.

Lo políticamente correcto, es todo aquéllo convencionalmente aceptado por el sistema como aceptable, cambiando sus categorías a lo largo del tiempo.

Ahora resulta que:

– Podrás decir que la cenizas de 6 millones de judíos caben en un cenicero de un 600 y no pasará nada. Ahora bien, no podrás decir que los más de 100 millones de víctimas del comunismo caben en un caldero (comentario igual de horrible que el anterior)

– Podrás televisar cómo cocinar un Cristo (pero no a Alá) y no pasará nada. Ahora bien, no se te ocurra meter en una picadora a Mahoma.

– Podrás blasfemar en público contra Jesús y no pasará nada. Ahora bien, no podrás blasfemar contra otros credos (léase islamismo o judaismo).

– Podrás publicar cualquier panfleto secesinonista (incluso postulando la “lucha armada” de ETA) o cualquier libello neocomunista (a modo de panegírico prochavista) y no pasará nada. Ahora bien, no se te ocurra publicar ninguna obra sobre revisionismo histórico pues te detendrán.

-Podrás proferir cualquier grito de odio frente al género masculino, pidiendo su eliminación, y de paso pedir subvenciones para las organizaciones mafiosas alrededor de la ideología de género y no pasará nada. Ahora bien, no se te ocurra proferir gritos en pos de la igualdad de las personas, hombre y mujer, y nada más, pues te tildarán de facha.

– Podrás exigir aborto libre y no pasará nada. Ahora bien, no podrás defender el derecho a la vida sin que te etiquen de jacobino ultracatólico o similar y sin que se cierna el vacío social sobre tí.

– Podrás como animal, más que animalista, celebrar la muerte de un torero, y no pasará nada (tiempo al tiempo). Ahora bien, no podrás defender la Fiesta Nacional, los toros, so pena de sufrir todo tipo de ladridos del rojerío patrio.

– Podrás manifestarte a favor del bestialismo (aún siendo animalista) o la pedofilia, como opciones sexuales (siendo la pedofilia fin último de la agenda LGTB, esto es, lesianas, gays, transexuales y bisexuales) y no pasará nada. Ahora bien, no podrás reivindicar tu heterosexualidad, pues consideran que es herencia del pasado, y componente negativo determinante del heteropatriarcado (al menos en la enferma mente de las femiestanilistas).

– Podrás reivindicar que “resuciten” a los muertos republicanos (y de paso que aflojen subvenciones, amparadas en la memoria histórica) y no pasará nada. Ahora bien, no podrás oponerte a que eliminen tal o cual nombre de una avenida o una calle de un personaje histórico del glorioso pasado franquista, a riesgo de ser lapidado.

– Podrás llevar una camiseta del Che, Fidel o Chávez (psicópatas asesinos) y no pasará nada. Ahora bien, no se te ocurra ponerte una de Franco (el mejor militar y gobernante de España de los últimos dos o tres siglos) pues a lo mejor no llegas a casa sano y salvo.

– Podrás cuestionar la historia “oficial” de lo políticamente correcto, aún cuando tengas datos, argumentos, te asista la razón y lo expongas con corrección, pero serás tildado de facha o nazi provocándote una “muerte civil” o si perseveras, te ingresarán en un gulag que llaman centro penitenciario, o sea, trullo de toda la vida, despojándote de todo bien material y lo que es peor, alejándote de los tuyos por defender la verdad. Y ése es el caso de Pedro Varela.

Y ello a pesar de que los datos históricos den la razón a quienes cuestionan el denominado holocausto de los 6 millones de judíos, y que sin negar que existió lo fue especialmente a partir de 1.942 y no antes y no por un total de 6 millones (algo matemáticamente imposible conforme mucha información existente en la red), y que quienes se “retuercen” interesadamente con tales fundadas afirmaciones revisionistas, son los que equiparan al régimen nazi con el Estado de Israel y se alegran cuando los palestinos matan a judíos y callan cuando los del ISIS degradan a la mujer y al homosexual hasta extremos intolerables, siendo los hijos, a su vez, de quienes justifican y se alegran del genocidio de nuestra Iglesia por la antidemocrática segunda república española (también compartido por ésos que ahora militan en el rojerío patrio) constitutivo de un verdadero holocausto, también, ocultado al igual que gracias a Franco se salvaron varios miles de judíos y como algunos de éstos, colaboraron con el régimen nacionalsocialista alemán, procurándose censurar por éstos aprendices de brujos esos más de 100 millones de muertos, largos, por mor de los regímenes comunistas.

Si Vd está entre éstos verdaderos ignorantes, antes de insultarme, lea e infórmese antes de opinar.

Para conocer a Pedro Varela, nada mejor que oirle, aún cuando es también escritor (pero no les recomiendo le lean no sea que les dé un patatús al descubrir una historia que se nos oculta), por lo que me permito sugerirles bajen de Youtbube o iVoox alguna conferencia y verán que es la corrección, la educación, la mesura y el conocimiento personificado.

Se sorprenderán de lo que el sistema no quieren que sepamos y lo que nos oculta.

Como bien dice Pedro Varela, el sistema primero te anatemiza y te etiqueta como “facha o nazi revoltoso”. Si perserveras, te tilda de loco (como en cualquier sistema totalitario). Si no consigue demostrarlo te califica de delincuente. Si tampoco lo consigue, simplemente te entrulla y si no te doblegas, te condenan a registros periódicos, internamientos carcelarios y a la muerte civil.

Así se las gasta el sistema en el que hemos renunciado a la libertad, en beneficio de “nuestra” seguridad (que es la del status quo del sistema, no la nuestra), por puro egoismo y cobardia, como si fuéramos niños que no podemos pensar por nosotros mismos ni decir lo que pensamos.

Es una perversión absoluta no sólo propia de España, sino de todo Occidente, donde los psicótapas del sistema son el grupo predominante en nuestra denostada, con absoluta justicia y por méritos propios, castuza política.

Obviamente Pedro Varela (al igual que lo fue Cristo y tanto otros) es un enemigo del sistema, pues éste no admite discrepancias en torno a las “verdades absolutas” que cuestionan la historia escrita por los vencedores tras la II Guerra Mundial, y donde se elabora cualquier mentira para el borregomatrix (del que yo también formo parte, pero al menos, me rebelo a comer toda la mierda que me inoculan) que no puede cuestionarse a pesar de datos históricos en contra, so pena de ser estigmatizado de cualquier forma.

Eso le ha pasado a Pedro Varela, al punto que el régimen, sin quererlo, le ha encumbrado a la categoría de héroe, como preso político, en esencia, producto de una legislación propia del régimen comunista más abyecto.

Les sugiero vean en Youtube, el video en el momento en que Pedro Varela ingresó en prisión con la absoluta entereza y tranquilidad de un Sócrates que toma el veneno cuando le llega su hora.

La nobleza, la categoría y el encaste de Pedro Varela en tal trance, no lo tiene toda la castuza política junta por su proverbial hediondez, cobardía y corrupción.

Si ven tal video verán que ese hombre ni es un criminal, ni es un cómplice del sistema, sino el héroe que el propio sistema, a toda costa, intenta evitar, pero olvidando que ya lo ha creado.

El mártir surge al morir el héroe tras suplicios diversos.

Llegan tarde, pues con tal estigma, Pedro Varela ya es éso, un héroe, siendo un referente de disidencia pacífica que sufre.

Sufre de una parte el odio y la hostilidad frente a quien piensa diferente, esto es, cuestionando la historia, y lo que es peor, sabiendo que existen datos y argumentos para ello.

Sufre de otra la humillación, el menosprecio y el descrédito por facilitar a todos los interesados en la historia que nos ocultan (la verdadera, no las papemadas ni la basura que en muchos casos se publica) obras que arrojan luz sobre un periodo tan relativamente reciente como es la II Guerra Mundial, siendo víctimas de esa posguerra donde se alza el Nuevo Orden Mundial (NOM) a las órdenes del sionismo (término que no resulta sinónimo del antisemitismo, pues sionismo, judaismo y semitismo son cosas diferentes y si no lo ven así, infórmense) que niega todo margen de revisionismo histórico.

El revisionismo no es pecado, es un deber cuando la mentira se ha impuesto, valiendo la sangre de Pedro Varela más que la de todo el rojerío patrio, como bien afirma el Padre Calvo, en medio de, como bien diría Pío Moa, toda esta patraña en la que se ha convertido España.

En un tiempo, lo que ahora es abajo será arriba y viciversa y la respuesta al odio sufrido será en la misma proporción frente al que lo arroja ahora, pues la historia se mueve por pulsiones más o menos violentas y ojalá que no estemos en la antesala de ello.

La verdad se impondrá al actual sistema que padecemos y podremos contemplar de forma preclara la realidad, maliciosamente ocultada, el sufrimiento y el dolor causado, siendo probable (y conste que no lo deseo, pero me temo será inevitable) que como es lógico, el oprimido pase a ser opresor y que la víctima pase a ser verdugo.

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