ERREJÓN O EL PRAGMATISMO PODEMITA: EL “PEQUEÑO TROTSKY” ACONSEJA “ACUMULAR” PARA PODER SEGUIR VIVIENDO DEL CUENTO CUANDO VENGAN LAS “VACAS FLACAS”

Por Andrés Palomares

Decía Lenin que el izquierdismo es la enfermedad infantil del comunismo. Visto lo visto con la actual avanzadilla de la revolución en marcha podemos afirmar que el podemismo es la enfermedad senil del globalismo liberal/marxista que ha tomado el relevo. El grasiento acné juvenil del marxismo del siglo pasado ha devenido en apergaminada dermatitis facial. Seguimos en el asco y la repulsión.

El tal Iñigo Errejón reúne en su persona física esas dos corrientes, esos dos momentos, que se plasman en su aspecto de niño viejo, de púber senil, de ser humano inacabado o de simple esbozo fallido. Este ejemplar ha aprendido a hablar​. Es bueno que tenga una ocupación, ya hay demasiados parados en España.

A pesar de su aspecto de adolescente onanista ambidiestro, Errejón hace gala de una gran madurez ante las cosas de la vida. Su paso por la universidad le ha sido de provecho.

La experiencia dice que a toda época de vacas gordas le sucede una temporada de reses famélicas. Es el ciclo mismo de la Historia y de la propia existencia humana. Entre tirar manteca al techo y apretarse el cinturón medía a veces apenas dos telediarios, a veces sólo uno. La escasez suele ser incluso la siguiente estación de una abundancia mal digerida. De ahí viene la preocupación previsora de nuestro ideólogo bolivariano de apuesto continente y gentil estatura. “Quién guarda siempre tiene”, dice con acierto el refranero español.

El “pequeño Trotsky” aconseja, pues, a su acólitos, acumular mientras se esté a tiempo de hacerlo y quedar cerca de la “caja” para el caso de que la suerte cambie y así poder “atravesar el desierto” sin demasiadas privaciones. O sea prepararse un “colchón” para cuando vengan mal dadas. Tampoco se puede uno fiar siempre del tío rico de América, que puede mudar de parecer y sentimiento en cualquier momento y dejar desamparados a sus protegidos peninsulares.

Sabido es que estos revolucionarios de última generación han pasado del orgulloso y desafiante lema del “Prefiero morir de pie antes que vivir de rodillas” a la más prosaica y deslavazada consigna del “Prefiero vivir de rodillas antes que perder el Wifi”. “O tempora, o mores”, que decían los romanos.

Para el caso de una probable vuelta a los cuarteles de invierno de la tropa podemita, Errejón podría sacar algún provecho de su poca agraciada estampa de empollón repelente y vender su imagen para cualquier campaña publicitaria para clínicas de cirugía plástica, tratamientos estéticos y demás cremas prodigiosas para varones con aspiraciones de galán de cine. Renovarse o morir.

El folleto publicitario de tal ocurrencia podría concebirse en la forma del clásico “Antes” y “Después”. Podemos imaginarnos como sería la cosa: “Centro de Estética Masculina Integral X”. New York, Paris, Roma, Milán, Madrid. Equipo de expertos internacionales. Éxito asegurado o le devolvemos su dinero. Resultados garantizados ante notario. Obramos milagros. Fotos. “Antes”: Iñigo Errejón, “Después”: Tom Cruise (o George Clooney)”. El impacto de la diferencia entre esos dos momentos en la posible clientela aseguraría el éxito de esa hipotética campaña.

Que Dios le conserve, por lo tanto, además de su probado pragmatismo de hombre con los pies en a tierra, su enjuto e insípido aspecto de patito feo. Le puede llegar a ser útil.

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