ESPAÑA: LOS SOCIOS DE SÁNCHEZ RECHAZAN SU NUEVO PLAN PARA EL VALLE DE LOS CAÍDOS. QUIEREN DEMOLER LA CRUZ. Podemos exige la desacralización del espacio monumental y el desmantelamiento o demolición de la cruz. Sánchez se rectifica a sí mismo y apuesta ahora por un cementerio civil que respetaría la basílica

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez discrepan sobre el futuro del Valle de los Caídos

Por. Agustín de Grado- OK diario

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la ley de Memoria Histórica en 2007. Pedro Sánchez decidió enmendarla hace unos meses y el PSOE presentó una reforma a su propia ley. Ahora, ya como presidente, Sánchez opta por enmendarse a sí mismo y renuncia a convertir el Valle de los Caídos en “un lugar de memoria para las víctimas de la guerra civil y del franquismo” para dejarlo como un cementerio civil en el que se respetaría la basílica. Sus socios de gobierno rechazan el nuevo plan: no aceptan basílica ni cruz.

En su propuesta de reforma de la ley de Memoria Histórica, el PSOE de Sánchez se comprometió (artículo 29) a convertir el Valle de los Caídos en “lugar de memoria de las víctimas de la Guerra Civil española y la dictadura franquista, de acuerdo con los principios de pluralismo, reconciliación, paz y democracia que consagra la Constitución”. Y añadía: “Será un lugar de información, conocimiento, identificación, dignificación y homenaje de aquellos cuyos restos se encuentran allí inhumados”.

Todo con el objetivo de transformar el Valle de los Caídos en “un centro nacional de Memoria, impulsor de la cultura de la reconciliación, la memoria colectiva democrática y la dignificación y reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil española y la dictadura, a través de proyectos y programas culturales, museísticos y de investigación”.

Otro bandazo

Sánchez ha llegado ahora a la conclusión de que el Valle no puede ser “resignificado” para convertirlo en un lugar de reconciliación por su fuerte carga simbólica. Según ha explicado a los periodistas que le acompañan en su viaje por Iberoamérica, el presidente del Gobierno apuesta ahora por dejarlo como un cementerio civil en el que se conserve la basílica como lugar de oración. Esta rectificación, que enmienda su propio proyecto, así como las recomendaciones del comité de expertos para el Valle de los Caídos, ha irritado sobremanera a sus socios de investidura.

Podemos, IU y sus aliados regionales tienen presentada en el Congreso de los Diputados una proposición de ley con proyectos muy claros para el Valle de los Caídos que, tras el bandazo de Sánchez, se alejan aún más de lo que ahora proponen los socialistas.

El proyecto de los de Pablo Iglesias y Alberto Garzón, defiende (artículo 53) la “desacralización de este espacio monumental” y el “desmantelamiento o demolición” de la cruz, cuyo mantenimiento, dicen, es incompatible con un Estado democrático (sic) y con la “resignificación” del complejo como “lugar de memoria donde se expliquen los crímenes del franquismo”.

Unidos Podemos propone que el Gobierno de España recupere la titularidad del Valle de los Caídos (que pasará a llamarse valle de Cuelgamuros) para ser gestionado directamente por Patrimonio Nacional.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al inicio de una de sus reuniones.

Lugar de culto protegido por ley 

La basílica del Valle de los Caídos está protegida por los Acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979, que establecen la inviolabilidad de los lugares de culto (en los mismos términos, por ciertos, que otras normas garantizan para los lugares de culto de protestantes, judíos y musulmanes).

La sentencia 66/1982 del Tribunal Constitucional señaló que “este Acuerdo del Estado español y la Santa Sede tiene rango de tratado internacional”, de modo que no puede ser violado mediante un decreto-ley, ni siquiera aunque sea convalidado por las Cortes.

Tampoco podría aunque lo hiciese con una ley orgánica, pues el Artículo 96 de la Constitución señala que “los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho internacional”.

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