FRANCO VENCE OTRA VEZ A LA IZQUIERDA. PODEMOS Y ERC RECHAZAN LA INICIATIVA SOCIALISTA DE EXHUMAR LOS RESTOS DEL CAUDILLO DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Panorámica del Valle de los Caídos, con su gran cruz, en la sierra de Guadarrama

ALERTA DIGITAL– Franco sigue siendo la única y auténtica pasión de la izquierda española. Para los antifranquistas, Franco ha sido un negocio redondo y gratis, el único que han sabido crear. La superioridad moral de los antifranquistas es el tercermundismo de España, todas las tonalidades del atraso resumidas en la más cínica mentira de nuestra era.

La caspa española se concreta en esta gente, y nos hemos salvado porque casi nunca han mandado; y cuando remotamente han alcanzado el poder, les hemos podido echar, no sin dolor, no sin esfuerzo, no sin pagar un altísimo precio, pero sí sin perder demasiado tiempo.

No hay comparación posible entre el régimen de Franco y el actual. La España de entonces era una nación cohesionada. Conservábamos nuestra identidad, nuestro orgullo nacional, nuestra industria, nuestra agricultura, nuestras tradiciones, nuestras fiestas familiares… Nadie que llevase una vida ordenada tenía nada que temer, antes al contrario. Se respetaba a la gente honrada; hoy la gente honrada ha sido condenada a la pobreza. Teníamos la presión fiscal más baja de Europa; hoy más de la mitad de nuestros ingresos se destinan a pagar impuestos. Se creó una clase media sólida, que evitó la inestabilidad política de los siglos anteriores; hoy no queda gran cosa de ella.

Se respetaba el derecho a nacer; hoy son abortados más de 120.000 niños españoles cada año. En aquella España respetábamos a los docentes y los ancianos morían en sus casas, junto a sus familias. Contábamos con la menor población reclusa de Europa y nuestras calles eran las más seguras del continente.

Fue creada la Seguridad Social Universal y establecida la edad obligatoria de Jubilación por vez primera. Se promovieron las Universidades Populares, para hijos de familias con menor poder adquisitivo, y las escuelas de Formación Profesional. Se establecieron el Sueldo Mínimo Interprofesional y la fecha tope para el contrato de pruebas. Había garantía de compensación económica para casos de despido improcedente. Se crearon cientos de miles de viviendas sociales para las clases más desprotegidas y un aparato industrial estratégico, que poco a poco los gobiernos diversos han ido dejando en manos extranjeras. También disfrutamos de una nueva industria de servicios muy lucrativa, inicialmente de transición mientras se posibilitaba el desarrollo tecnológico y la entrada de capitales y divisas: el turismo. Hubo también un desarrollo tecnológico de primer nivel para los parámetros de esa época; hoy en España la investigación apenas existe y en esta materia somos totalmente dependientes del exterior. Debo aclarar que esto no es un juicio de valor, y mucho menos político. Esto son matemáticas y cualquiera puede comprobarlo. La Fundación de Cajas de Ahorro ha venido publicando hace años un gráfico muy ilustrativo de la evolución de la convergencia real de la economía española con la europea. Los hechos más relevantes son el crecimiento espectacular de nuestra economía durante los años 60 y primeros 70, tanto en términos absolutos como relativos, que elevaron nuestro grado de convergencia desde un 58,3% en 1959, al 81,4% en 1975. A partir de entonces, el grado de convergencia respecto a los nueve países que en 1975 constituían la CEE es inferior al de entonces, un 79, 5%.

Disfrutábamos también de un sistema educativo que sacó a España de la lista de países con mayores tasas de analfabetismo, mientras que hoy los jóvenes españoles apenas saben interpretar un texto y la educación ha retrocedido a niveles casi africanos. No habían psicólogos infantiles porque los niños crecían y se educaban en el seno de familias unidas y estructuradas moralmente. Apenas habían residencias de ancianos porque, como hemos apuntado, los viejos morían en sus casas y rodeados de los suyos.

Teníamos una legislación laboral que protegía a la clase media de los desmanes de los políticos y del neoliberalismo. Desde la instauración de la democracia esta legislación no ha hecho más que retroceder. Por si fuera poco, en aquella España disfrutábamos de la tranquilidad de no tener que convivir con separatistas, ni con ultraizquierdistas dedicados a envenenar nuestra convivencia, ni con inmigrantes ilegales, ni con delincuentes internacionales. Éramos un país respetado dentro y fuera. Había paz y orden. ¿Cómo podría hablar mal de esa época nadie que se asomara a ella sin una actitud sectaria ni revanchista?

La izquierda carroñera no ha evitado ni podrá evitar que hayamos resistido a la catarsis moral alentada por los medios y que el recuerdo de Franco tenga para nosotros un punto afectivo y otro de agradecimiento. Los recuerdos de unos padres honrados que prosperaron gracias a aquel régimen. Los recuerdos de unos vecinos encantadores que eran una prolongación de nuestras propias familias. Los recuerdos de unos maestros que se esforzaban en convertirnos en personas de bien. Los recuerdos de una juventud fuerte y sana, que no necesitaba recurrir a las drogas ni a las litronas para pasarlo bien. Los recuerdos de unos espacios públicos que disfrutaba la gente honrada las 24 horas del día, sin temor a asaltantes ni criminales. Los recuerdos de una sociedad confiada y orgullosa de su espiritualidad, que tenía muy clara la diferencia entre el bien y el mal. Los recuerdos de toda la familia unida y del mismo color, disfrutando de esas pequeñas cosas que hoy son despreciadas por la mayoría.

Franco venció a la izquierda en la primera mitad del pasado siglo y ha vuelto a hacerlo 78 años después. Contra todo pronóstico, la proposición no de ley del PSOE que pide un nuevo impulso de la Ley de Memoria Histórica y exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos, no ha concitado el respaldo de partidos de izquierda como Podemos o ERC, que creen insuficiente la iniciativa de los socialistas.

El pleno del Congreso ha debatido hoy -aunque votará el jueves- esta proposición no de ley del PSOE que, al no tener rango de ley, no es de obligado cumplimiento para el Gobierno.

Podemos amenaza con abstenerse el jueves si no se aceptan sus enmiendas, lo mismo que ERC que incluso se plantea votar en contra ante una iniciativa que califica de “monumento al cinismo político”.

Del otro lado, el PP se opone también a la propuesta en su conjunto mientras que Ciudadanos está dispuesta a apoyarla, siempre que no se acepten las enmiendas de ERC y Podemos.

Así las cosas y siempre que no se acerquen posturas de aquí al jueves, la iniciativa no parece que pueda salir adelante por los vetos cruzados.

Además de la exhumación de los restos de Franco, la proposición no de ley de los socialistas reclama también trasladar a José Antonio Primo de Rivera a un lugar “no preeminente” del edificio.

También pide la elaboración de un censo completo de las infraestructuras realizadas con trabajos forzados para colocar placas en memoria de los represaliados, así como estudiar la creación de bancos de ADN para la identificación de desaparecidos.

Suprimir cualquier tipo de subvención a entidades que ensalcen o defiendan la dictadura o estudiar la nulidad de las condenas dictadas por los tribunales penales franquistas contra quienes defendieron la legalidad republicana son otras de las medidas.

En defensa de la iniciativa, el diputado del PSOE Gregorio Cámara ha pedido al Gobierno y al PP que cambien de actitud y entiendan que la memoria histórica es la memoria “de todos” y que las heridas del pasado se curan “con más verdad”.

Desde el grupo de Unidos Podemos, Xavier Domènech ha reclamado que el Estado se haga cargo directamente de las exhumaciones de los represaliados y ha criticado que no se anulen todas las sentencias de los tribunales franquistas con el argumento de que afectaría a la seguridad jurídica. “Eso equivale a equiparar un Estado fascista con un Estado de derecho”, ha denunciado.

Muy duro, el portavoz de ERC, Joan Tardá, ha criticado duramente al PSOE por presentar ahora una iniciativa que pretende poner en marcha lo que no aplicaron cuando estaba en el Gobierno. “¿Cómo pueden hablar de una comisión de la verdad, si no reniegan de la Ley de amnistía?”, les ha reprochado.

Tardá ha rechazado que los socialistas propongan poner placas de recuerdo en aquellas infraestructuras construidas con trabajadores “esclavos” en lugar de exigir a las empresas a indemnizar a las víctimas.

“El PP no ha hecho nada para que esta ley se desarrolle”, ha criticado el diputado del PNV Joseba Aguirretxea, mientras Marta Sorlí, de Compromís, ha denunciado que la tumba de fascistas se sigan pagando con dinero de todos los españoles gracias a un partido cuyo origen ideológico es, a su juicio, “el ‘Cara al sol’”.

Desde Ciudadanos, su secretario general, José Manuel Villegas, ha avanzado que el jueves votará a favor de la iniciativa, siempre y cuando no se modifique la propuesta inicial del PSOE.

Villegas ha invitado al resto de partidos a alcanzar “amplios consensos” sobre un asunto en el que ningún partido debería tener problemas para denunciar las “tiranías” ni para reclamar justicia para las víctimas.

Del otro lado, la diputada del PP Alicia Sánchez-Camacho ha lamentado el “uso partidista” que pretende hacer el PSOE de la Memoria Histórica y que se empeñen en “volver al pasado” por la presión de Podemos.

Sánchez-Camacho ha negado que el Gobierno del PP esté incumpliendo la ley y ha reprochado a los socialistas que se alineen con quienes “reniegan” de la Transición y defienden regímenes dictatoriales.

Ante la falta de acuerdo, el PSOE ya ha avanzado que de aquí al jueves estudiará si acepta las enmiendas que le han presentado los grupos o decide mantener el texto inicial.

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