HEROISMO. CONGA. TUMBA FRANCESA, SANTIAGO ETERNO. En memoria de Calixto Campos Corona. “Conte: Quiero que escribas un artículo sobre la Tumba Francesa en Santiago de Cuba. No creo que los hayas hecho, a pesar de lo mucho que escribes y has escrito.”

Foto:Tumba francesa

Por, Luis Conte Agüero

Calixto Campos Corona, santiaguero dueño y director de LUX, llama mi atención. Sorprendido, pienso, medito, y no aterrizo: Sí, pero no. No, pero sí. He escrito mucho de Santiago de Cuba y de sus carnavales y costumbres, pero quien dispara sin concretar blanco, pocas veces apaga la vela.

Nací en la calle Mejorana # 33,    . barrio El Tivolí, Santiago de Cuba –siento que hace miles de años- en 6 de julio de 1924 a las 3 y 15 de la madrugada, día y hora de extraordinario privilegio según un astrólogo, no sé por qué. Admiro la astronomía como ciencia. Eso sí: No necesito astrólogos, ni adivinos ni científicos, para concluir orgullosamente que es Privilegio nacer en cualquier lugar de Santiago de Cuba, honor que se enfatiza en Le Tivolí, españolizado como El Tivolí, barrio cuna en Cuba de la Tumba Francesa.

Mejorana estaba, y acaso siga estando, a dos casas de la famosa Calle de Trocha, justamente popularizada y especialmente por los carnavales santiagueros. La poetisa Pura del Prado cantó a la Trocha con talento y amor, y la admiraba tanto que hasta gané el premio poético con el cual se honraba su nombre. Todavía recuerdo a Angel Cuadra, Presidente del Jurado, comunicándome el triunfo.  Pura misma era mujer expresión sustancial de lo oriental y lo cubano realzado por ese influjo francés asociado con los catalanes que llegaron al área en busca de negocios.  Suma el francés a sus múltiples acentos y esencias, el comercio, sello humano. El catalán también. Y siendo Cataluña y Francia vecinos en Europa, catalanes y franceses estrecharon en Santiago vínculos de familia, negocios y cariños.

Papá Chano (Luciano) era hijo de franceses y Mamá Isidra, hija de cubana con español. Mi abuelo Luis Conte vino de Francia para hacer negocios en Oriente. También los franceses que tras la revolución de Haití en 1791 llegaron a la provincia de Oriente con esclavos y empresas para inventar e invertir. En 1803 llegaron al Puerto de Santiago de Cuba –Todo una meca- de junio al mes de agosto,  19,306 inmigrantes en 344 embarcaciones.. Y estas embarcaciones se tradujeron en Plantaciones. Profesiones. Publicaciones. Siembras. Industrias. Comercios. Artes. Hacendados. Militares, empleados…

Sombra en los cafetales. Sol en los cañaverales. Partiendo desde el sur, éstos crecieron y prosperaron y se extendieron y sumaron a la hermosura espectacular de Oriente –naturaleza prodigiosa y propicia a un carácter fraterno, costumbres distintas, música hermosamente rítmica, mezcla de razas, desarrollo artístico, y teatro avanzado, especialmente en el sur de la provincia –Santiago, Alto Songo, El Caney, Palma Soriano, San Luis, Guantánamo, Baracoa (Vista de Baracoa, encima de este párrafo)…  Baracoa diferente -e igual. Cercana y lejana. Citadina y rural:  A Baracoa, me voy aunque no haya carretera!  !Qué linda y hermosa y poética Baracoa!

En Santiago sí hay carreteras. Hay comercio portuario. Hay comercio legal e ilegal. Hay Plantaciones vecinas y caminos. Hay un puerto que se expande y hay cultivos y culturas que se ensanchan y profundizan para multiplicarse en población, cultos, razas, religiones. Participa el capital francés (1800-1868) en la cultura y en 260 sociedades económicas.  Sí. Los franceses que han construido el Café Concert para trescientos comensales; repito, originalmente le llaman Le Tivolí, y después El Tivolí. Tanta es su fuerza que en pocos años se transforma en vivencia santiaguera, fuente de usos y costumbres y hábitos.

La suma de lo francés, lol español y la cubanía en forja a otras etnias y lenguas y modos, ennobleció estas regiones con características de buen gusto y elegancia, más arribazones de trabajadores y macheteros y esclavos, y los inevitables aventureros que en todas partes…  espinan.

Santiago es capital capitalísima.  Tumba que tumba y retumba la Tumba Francesa. Guía el sostenido ritmo el catayer con el catá de palo que dos palos golpean.  Con el decursar de los años, mujeres dominarán el catá y las decoradas marugas o chachá. Así que ya sabe el lector cómo se fabrican nombres como cha cha cha o chachachá.  Porque a la Tumba le sumba o zumba, retumba el masón y retumba el yubá que será sera sera… fuente del guaguancó y la rumba.. Y, claro, el composé compositor improvisa al compás de los toques. Y el canto es ajiaco de creole y  español y francés con lirismos y nostalgias y acentos de marsellesa, escrito así con minúscula. Y se acumulan chales, collares, sortilegio de elegantes vestidos y batas y pañuelos blancos o el duván de color Piedras. Sedas !Qué brillen mucho!. Y mucho almidón y mucha sonrisa abierta en océeano donde se ahogue toda pena!

Si de Santiago caminamos al Santuario de El Cobre (foto de arriba) –y algunos lo hacen como promesa y, al final, hasta avanzan de rodillas para implorar a la Virgen de la Caridad- ahí van las tumbas, tres tambores, premier, mamier y mamamier. Cuánto chivo sacrificado para cuero de tambor!  Tanta pasión agota pronto mi disco de poemas Cachita: Devuélveme mi tierra!

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