LA HISTORIA EN LA MEMORIA: UNA SERIE QUE ASOMBRA AL ASOMBRO-TERCERA PARTE: JULIO ANTONIO MELLA, NATASHA MELLA, MI SALIDA DE CUBA Y EL MARTIRIO DE LOS KENNEDY

Por, Luis Conte Agüero

LA DIATRIBA DE CASTRO

  1. Lunes 28 de marzo. Estudios de Telemundo Televisión. Encadena el FIEL todas las radioemisoras y televisoras del país. Colmando un uniforme de fatiga color verde olivo, los seis pies de estatura del Primer Ministro y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Fidel Castro Ruz, entran en la sala y toman asiento lentamente ante las cámaras de televisión. Como José Pardo Llada ha hecho una intensa campaña contra mí, llegando según autores a pedir paredón, al escuchar su nombre, creo que él se encuentra presente. En realidad es que el moderador ha leído una carta donde Pardo Llada se excusa por no concurrir, atendiendo precisamente a que ha iniciado una campaña contra mí. El otro problema es que al iniciar Castro su diatriba, las cámaras no lo sueltan. Lo demás no existe.

Es después, cuando escribo esta parte de Mis Memorias en el 2004, cuando leo que integraron el panel Gregorio Ortega, interventor de CMQ, Oscar Masdeu, Luis Báez y Mario Kuchilán, este último periodista aprovechado del gobierno de los Auténticos y confidente secreto del régimen de Batista, según las memorias de Esteban Ventura.

Pardo Llada y Carlos Castañeda no están presentes. Pardo Llada continuará contra mí sus ataques radiales iniciados dos días antes del viernes 25 de marzo en que la turba trata de volcar el automóvil conmigo y con mis acompañantes.

El Moderador termina su larga presentación diciendo: “…y en estos momentos existe en la ciudadanía un estado de confusión que yo estimo que usted, únicamente, puede debidamente esclarecer para situar realmente qué es lo que acontece en Cuba y cuál es la razón de esta candente polémica”.

CASTRO: ”Comprendo que debo hacer el esfuerzo, en vista de que es cierto lo que usted afirma del estado de discusión y de confusionismo, e incluso de división, suscitado por esta polémica.”

No es una cuestión sencilla que se puede liquidar en dos palabras o en dos respuestas.” “Yo creo en primer lugar que la polémica ha hecho daño:… Y siempre debemos decir la verdad. … esto en definitiva le puede alegrar los oídos a los enemigos de la revolución… tienen derecho a ese poco de alegría, o a ese mucho de alegría … Como para nosotros … ha sido motivo de amargura. .. beneficio no ha producido alguno,  todos estamos de acuerdo en que era un asunto que estaba perjudicando a la revolución. (Obsérvese el pésimo estilo de este hombre que se cree maestro de la palabra y que llena hora tras hora de nadas y de humos ante el aplauso servil y el culto idiota)

CASTRO: Esa postura debemos analizarla a la luz de los intereses de la revolución, a la luz de la situación del país, a la luz de los peligros que amenazan a Cuba y amenazan a la revolución, a la luz de la estrategia de la revolución y de la estrategia de los enemigos de la revolución; de lo que conviene a la revolución y de lo que le conviene a los enemigos de la revolución, que es como nosotros todos los cubanos estamos en la obligación de analizar esta cuestión.

(Acaso pensaba en dos adhesiones a mí muy perturbadoras para él. La de su hermano mayor Ramón Castro Ruz y la de Sara País, hermana del mártir Frank País)

CASTRO: Como todo el mundo comprenderá nosotros tenemos mucho trabajo… cuando estaba preso, que yo podía oír todos los programas y leer todos los periódicos. … puse un televisor en el Palacio Presidencial y dio la casualidad que estaba hablando Conte –y da la casualidad que sintonizo la transmisión en los precisos momentos, infortunados, verdaderamente, en que estaba diciendo  más o menos estas palabras: Que allí entre aquel público que lo aplaudía se encontraban miembros del Ejército Rebelde y que pedía que no enfocaran las cámaras, por razones obvias. Yo no tenía mucha oportunidad, como decía, de oír a Conte Agüero en sus transmisiones, en alguna ocasión me había invitado, al principio, al programa, una o dos veces, no recuerdo exactamente; después, por razones que explicaré más adelante, procuré eludir ese programa. (Tampoco yo volví a invitarlo).

CASTRO: Conte Agüero no apareció por ningún camino de la Sierra Maestra. (Igual que millones de cubanos. Corrí los peligros de la ciudad que en los hechos fueron más que los  peligros de Castro. Salí de Cuba para no atacar al candidato presidencial Andrés Rivero Agüero- que era atacar a mi madre. Seguí combatiendo a Batista al más alto nivel, incluyendo presidentes de América Latina. La guerra no se ganó sólo en la Sierra; también en los combates de otros núcleos insurrectos en Las Villas. Y en las ciudades. Y con los que sobrevivieron y los que murieron, y con las batallas publicitarias y morales que libraron personalidades y medios de comunicación social. Castro usurpó una victoria que sólo en parte le pertenecía. Ni siquiera permitió que los eficaces combatientes de Las Villas acompañaran a las tropas de Camilo Cienfuegos en su marcha hacia La Habana Hizo peor que los norteamericanos que no permitieron a las tropas de Calixto García en 1898 entrar con los soldados victoriosos en Santiago de Cuba. Los norteamericanos no eran cubanos; estaban condicionados por una rendición española que ellos querían facilitar, y un tiempo después confirieron en la misma Santiago de Cuba altos honores a García y sus tropas. Ninguna de estas excusas se dan en este caso, en este despojo brutal. Una población arrodillada ante un timo, hizo del timo un mito y le entregó todo el poder)

CASTRO: Me parecía absurdo es que hubiera rebeldes con Conte Agüero en un programa de televisión, y sobre todo, lo que me parecería doloroso, lo que me parecería como una verdadera e hiriente puñalada, era aquello de decir aquella frase, que eran hirientes para el Ejército Rebelde, hirientes para los rebeldes, que había allí rebeldes, pero que “por razones obvias” él quería que no enfocaran las cámaras.

(La contradicción es grotesca. Si es absurdo que los rebeldes estén conmigo ¿desde cuándo es legítimo y no se castiga el absurdo? Al calificar de absurdo el que esos militares me acompañen, ya Castro los condena)

CASTRO: Es decir, como para que el gobierno no tomara represalias contra aquellos rebeldes; y Conte Agüero estaba afirmando eso acerca del gobierno donde el Primer Ministro es precisamente esa persona de la cual él no se cansó de jurar y volver a jurar que era su amigo, que mi sonrisa era su sonrisa, que mis ideas eran sus ideas, que mi nobleza era su nobleza, que mi bondad era su bondad.(Dice que yo decía de él lo que él sí decía de mí); y sin embargo, decía que había allí rebeldes del ejército de la república donde el Primer Ministro era precisamente esa persona con la cual él decía que estaba identificado.(Como Julio César en la Guerra de las Galias habla en tercera persona) Prácticamente estaba situando en una posición subversiva a los rebeldes (El los sitúa en posición subversiva al llamar absurda su presencia en mi programa) Y eso, exactamente igual con respecto a los empleados de “Radio Rebelde”, que él no pronunciaba sus nombres “por razones obvias” Y cuando supe y me intereso por aquella polémica y abro el televisor, en ese mismo momento es que el señor Conte Agüero está pronunciando aquellas palabras. (“Cuando supe y me intereso” Entonces acaba de mentir al decir que por casualidad encendió el televisor).

CASTRO: Desde luego, para mí tiene que ser doloroso tener que ponerme a analizar seria y profundamente la actitud del señor Conte Agüero, porque hubiera preferido no tener que hacerlo; es decir, hubiera preferido que él hubiese tenido un poco de más sentido común, un poco de sensatez, y no hubiera sido tan ingrato ante las consideraciones que yo tenido con él (¡Soy yo quien tengo que agradecerle!) que el pueblo lo sabe, pero que lo vamos a ver hoy. Y me tengo que ver en esta amarga necesidad de tener, una vez más, que enjuiciar severamente a quien en alguna ocasión fue amigo nuestro, en algunas ocasiones estaba identificado con nosotros, en algunas ocasiones tuvimos para él las mayores consideraciones; pero yo entiendo que él no tuvo ninguna consideración cuando se situó en la postura en que se situó, porque no tiene excusa quien hace aquellos planteamientos a que me estaba refiriendo, no tiene excusa de estar equivocado; quien hace esos planteamientos, no los puede hacer por equivocación.

(Claro que no estoy equivocado; denuncio el peligro comunista; anticipo lo que veo venir; rechazo el ambiente idiota y cobarde.  Acostumbrado a la servidumbre envilecida que le rodea, Castro no quiere un amigo sino un cómplice que calle o que mienta)

CASTRO: porque el señor Luis Conte Agüero ha tenido muchos errores-, o era una cuestión de mala fe; y la conclusión a la que he llegado respecto a este problema es que el señor Luis Conte Agüero sabía lo que estaba haciendo, sabía lo que estaba haciendo, y lo premeditó muy bien, y lo ejecutó muy bien, y que el daño que se ha derivado para la revolución de los hechos promovidos por el señor Conte Agüero era un daño consciente y que quizás pocas personas en Cuba hayan estado tan conscientes como él del daño que estaba haciendo; pocas personas en Cuba han podido estar tan conscientes como él porque otros han estado tan conscientes como él, porque otros han estado haciendo lo mismo que él, y porque los enemigos de la revolución están muy conscientes del servicio que Luis Conte Agüero les ha prestado, y Luis Conte Agüero está muy consciente del servicio que le ha prestado a los enemigos de la revolución, y yo le digo a ustedes que tengo la seguridad de Luis Conte Agüero ha calculado muy bien los beneficios que para él puedan derivarse personalmente de este servicio que les ha prestado a los enemigos de la revolución.

(El único beneficio que yo buscaba era detener al comunismo. Sólo. Sin un Partido. Sin un grupo de apoyo. Sin un contacto en los Estados Unidos. Sin más arma que el amor a Cuba y la fe en Dios. En cuanto al estilo de Castro, un escolar de quinto grado lo hubiera dicho mejor. Yo pude escapar de su crueldad salvaje; el idioma no ¡Jamás el hermoso idioma español ha sido tan ultrajado! ¿Y este es El oficio de la palabra que celebra el barato y servil Gabriel García Márquez)

CASTRO: Yo no voy a hablar; yo voy  a probar. Yo solamente voy a probar esto en lo que se refiere a Luis Conte Agüero, vamos a discutir aquí el problema del comunismo y del anticomunismo; vamos a “agarrar el toro por los cuernos” aquí… APLAUSOS, el objetivo que se está persiguiendo en todo esto, cuál es la maniobra del enemigo, cuál es la estrategia del enemigo …  que el pueblo cubano sepa distinguir entre lo accidental y lo fundamental, porque hay personas que tienen la habilidad de recoger datos, recoger lo accidental, para sacar una conclusión falsa de lo accidental, para apartar la vista de lo fundamental y hasta para recolectar datos, y tal cosa y tal detalle, lo cogen, lo amarran bien porque cuentan con el cemento de una mentalidad forjada aquí a gusto y capricho de los grandes intereses creados para poder amasar cualquier grupito de datos que pueden ir seleccionando y sacar de esos datos las conclusiones que les convengan. Para apartar al pueblo de lo fundamental y distraerlo en las cuestiones de tipo accesorio, como la estrategia esta de apartarle al pueblo los ojos de la realidad, los ojos de la realidad, los ojos de la tierra, para ponerlos en las nubes, para elevarlos a las disquisiciones filosóficas y teóricas; es decir, apartado de la realidad social de la revolución, apartado de los hecho de la revolución, que esta es una revolución que tiene tantos hechos que son suficientes como para que el pueblo viva dedicado por entero a su análisis y a trabajar como ha estado haciendo hasta ahora; pero es que quieren apartar los ojos del pueblo de la realidad de la revolución.

Para elevarlos a las nubes en las disputas teóricas y filosóficas, cuando la revolución no sea, está haciendo en las nubes, se está haciendo aquí sobre la tierra; y la revolución no hay que hacerla con los pies puestos en las nubes, sino la revolución hay que hacerla con los pies puestos sobre la tierra; porque nosotros no estamos arando las nubes, ni repartiendo las nubes, nosotros estamos arando la tierra.

(Eliminé la primera parte de esta parrafada porque quería que el lector sufriera menos. De todos modos fue un castigo. Y a esta monserga tontuela y vacía llaman “pensamiento” esos escritores que desde el idioma inglés saludan un brillo que en español no está porque no está) (Continuará)

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