LECTURA PARA GENTE GRANDE: COMO SE DESMORONA EL VIEJO ORDEN MUNDIAL ANTES NUESTROS OJOS. PRIMERA PARTE. Europa y Estados Unidos son escenario este año de grandes perturbaciones que se manifiestan en la fuerza que cobra el giro populista en varias potencias, lo que amenaza con cambiar el panorama político mundial.

En la elaboración de este artículo se han utilizado los archivos multimedia de RT, Reuters y Getty Images.  Preparado por Anatoly Sumskoy, Dmitry Dobrydin

Los líderes del orden mundial establecido salen poco a poco de la escena política, dejando la puerta abierta a una ola de nuevas actitudes que pretenden acabar con las políticas del neoliberalismo.

A ambos lados del océano, los líderes liberales pierden terreno poco a poco, lo que —sobre la base de acontecimientos recientes o que están previstos para este año— lleva a los analistas a preguntarse en qué derivará este proceso.

La OTAN: ¿Una organización “obsoleta”?

En primer lugar, podría verse afectada la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), uno de los pilares de las políticas neoliberales que une a los dos hemisferios. En enero, poco antes de su investidura como nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump arremetió contra la Alianza de 28 países tachándola de “obsoleta”. Además, criticó el hecho de que Washington gaste “miles de millones de dólares para apoyar a otros países que, teóricamente, son más ricos que nosotros”.

Estas declaraciones van a contracorriente de lo afirmado por su predecesor, Barack Obama, que siempre mostró su apoyo a la OTAN. En este sentido, hay expertos que opinan que la política del nuevo inquilino de la Casa Blanca surgió en respuesta a los fracasos de su predecesor.

“Liberal consecuente, Obama prometió los beneficios del liberalismo a todos, contagió a todos con su optimismo injustificado y su entusiasmo mesiánico. Pero esto, a su vez, acabó en la decepción y en el aumento del descontento“, escribe Victoria Zhuravliova, profesora de la Universidad Estatal Rusa para Ciencias Humanitarias y miembro de la Sociedad Histórica Libra, en un artículo para la revista ‘RBK’.

Las declaraciones de Trump causaron de inmediato “ansiedad” entre varios representantes de los aliados, según reconoció el nuevo presidente y exministro de Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeyer. 

“La mayoría de la gente empieza a entender que Occidente se ha enfrentado con un nuevo líder extraordinario al que tendrá que acostumbrarse y que cambiará de verdad la situación en Occidente. Pocos meses antes la OTAN y la UE parecían eternas, casi bastiones del mundo occidental que se consideraban invencibles. Pero ahora todo es posible“, asegura a la agencia NSN el periodista y politólogo alemán Alexánder Rahr.

Varios políticos abordaron incluso el tema de la posible salida de Washington de la Alianza, lo que dejaría a la OTAN sin su mayor inversor y a Europa sin su proveedor número uno de técnica militar.

Uno de los motivos para revisar las condiciones de la participación de Washington en la OTAN es la distribución desproporcional de gastossostiene en uno de sus artículos Ted Galen Carpenter, miembro del Instituto Cato, especializado en estudios de Defensa y Política Exterior, además de autor de varias publicaciones sobre la OTAN, que recuerda que Washington gasta el 4% de su PIB en el ámbito militar, mientras que en Europa esa cifra apenas es del 1,6%.

Además, el experto subraya que los miembros de la organización persiguen una política “estática” dirigida únicamente a la preservación de la propia OTAN. Asimismo, teniendo en cuenta que la política de Washington relacionada con la Alianza “fracasa en las pruebas más básicas de relevancia y de prudencia”, la opción de la salida del país norteamericano de la OTAN debe ser tenida en cuenta, según el experto.

¿Europa presa del pánico?: La UE planea crear sus propias armas nucleares

Las controvertidas críticas de Trump contra la Alianza generaron un estado de incertidumbre entre las élites políticas de Europa. “En realidad, nadie sabe qué política elegirá EE.UU. en relación con la OTAN”, opina Brian Taylor, experto en política de la Universidad de Siracusa, Estados Unidos, comparando las críticas expresadas por Trump con varias declaraciones del Secretario de Defensa Jim Mattis y el Secretario de Estado Rex Tillerson, en las que ambos afirmaban que Washington seguía manteniendo compromisos “fuertes” con el resto de los aliados.

En este contexto, hay que destacar que EE.UU. es el país líder de la OTAN en cuanto a su potencial armamentístico, lo que queda claramente reflejado en el ‘ranking’ militar del portal analítico ‘Global Firepower’. En concreto, dispone en Europa de unas 150 bombas nucleares tipo B-61 y de seis instalaciones para armas nucleares en cinco países aliados (Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y Turquía), según estima la iniciativa Amenaza Nuclear (NTI, por sus siglas en inglés).

Temiendo una pérdida de confianza de Washington, varios funcionarios europeos recuerdan que existe una alternativa: crear un arma nuclear para Europa, idea que ya cuenta con el respaldo de figuras como Jaroslaw Kaczynski, ex primer ministro de Polonia y presidente del partido Ley y Justicia, y Roderich Kiesewetter, portavoz de Exteriores del Partido Cristianodemócrata de Alemania (CDU, por sus siglas en alemán) liderado por Angela Merkel.

Los afines al proyecto contemplan a Francia como base para la eventual nueva fuerza, revisando el objetivo de su arsenal; una decisión lógica, teniendo en cuenta que ese país ocupa el 2.º lugar entre los miembros de la OTAN y de la Unión Europea en el mismo ‘ranking’ militar.

Sin embargo, esta idea deja boquiabiertos a numerosos expertos. “Nunca creí que volvería a ver esto. Nunca pensé que realmente habría esta preocupación”, confiesa Vipin Narang, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, especialista en potencias nucleares regionales. No obstante, aunque reconoce que, en un primer momento, mostró mucho escepticismo, el experto admite que después se dio cuenta de que un plan de este tipo era viable tanto técnica como políticamente.

Lo peor es que esta idea podría derivar en una carrera armamentística a nivel mundial si Europa logra equiparse con sus propias armas nucleares y crear “una brecha sin precedentes” en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares —que prohíbe a los Estados que tienen este tipo de armas traspasarlas a nadie, sea de forma directa o indirecta—, alerta Dmitri Drobnitski, politólogo ruso y especialista en política estadounidense.

El experto opina que en este caso la situación cruzará las fronteras europeas y continuará desarrollándose en Oriente Medio, dado que —sostiene— es “casi cierto” que países como Turquía, Irán y Arabia Saudita intentarán obtener sus propias armas nucleares. “De esa forma, en Oriente Medio, una región intranquila, por decirlo de forma suave, podría estallar una gran guerra y esta vez sería una guerra nuclear”, concluye.

Turquía, un gran perturbador en la OTAN

Pero además del mayor ‘jugador’ de la OTAN, otro país aliado, Turquía, sigue sembrando polémica en la organización.

A finales del año pasado el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, arremetió contra el histórico Tratado de Lausana de 1923, documento que estableció las fronteras modernas de Turquía, y expresó dudas de que este fuera una “victoria” para su país, dado que cedieron sus islas a Grecia.

Poco después, la propia Grecia alertó de múltiples casos de violación de su territorio por la aviación militar turca, episodios más preocupantes que las meras acusaciones verbales. Sin embargo, ningún representante de alto nivel de la UE ni de la OTAN hizo comentario alguno al respecto.

A ello se une el agudo enfrentamiento político entre Turquía y los Países Bajos que estalló en marzo y que comenzó con la prohibición por Amsterdam de la llegada al país de varios altos funcionarios de Ankara, que se disponían a dar discursos ante turcos con doble ciudadanía sobre el referéndum constitucional del próximo 16 de abril, lo que derivó en un cruce de acusaciones entre Erdogan y las autoridades de los Países Bajos, a las que el mandatario acusó de “nazis y fascistas”.

“Los Países Bajos violaron acuerdos internacionales, las normas de las relaciones diplomáticas. Es una muestra de que la UE vive una crisis profunda, una crisis diplomática, entre otras“, comenta Alexéi Obraztsov, experto del Centro para los Estudios Asiáticos y Africanos de la Escuela Superior de Economía de Rusia, citado por el portal Politonline. “Si un cordón policial no deja a un ciudadano entrar en el consulado de su país, en mi opinión, esto es una vergüenza”, aseguró.

En sus acusaciones el mandatario turco no se olvidó de la canciller alemana, Angela Merkel, lo que aumentó la tensión entre Ankara y Berlín, que también había adoptado medidas para limitar las posibilidades de que los políticos turcos se reunieran con sus compatriotas en territorio de la UE.

(Continuará)

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