LECTURA PARA GENTE GRANDE: EL IUS SANGUINIS COMO NÚCLEO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA-PRIMERA PARTE DE UNA SERIE. En el presente artículo, procederemos a analizar una cuestión que en no pocas ocasiones es tratada de manera superficial y completamente errónea por muchos “expertos”, algunos de los cuales no son más que simples peones conscientes o inconscientes, de la siniestra causa mundialista

Pioneros Americanos y la Ruta de Oregon

Por, Sigfrido (R).-Alerta Digital

La antedicha cuestión, que hoy en día se encuentra especialmente de actualidad, habida cuenta de las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo mes de noviembre en los EE.UU, y de las enconadas críticas que en la prensa mundialista han suscitado algunas de las propuestas del ya nominado como candidato republicano, Donald Trump, cuya lema de campaña es el célebre, “Make America great again!”, no es otra que la siguiente: los orígenes del pueblo norteamericano y el carácter supuestamente inclusivo y abierto de la ciudadanía norteamericana, que convertiría en anómala a cualquier propuesta que se opusiera frontalmente a ese concepto de “melting-pot”, que teóricamente habría configurado al concepto de ciudadanía norteamericana desde el mismo momento en que esta nación fue fundada.

En primer lugar, es rotundamente falsa la afirmación sostenida por los autodenominados “progresistas”, de que los verdaderos norteamericanos serían únicamente los indios. Dicha falacia, no es sino una trampa sofista que emplean para posteriormente añadir que todas las gentes que llegaron a América del Norte con posterioridad a los indios, son una suerte de usurpadores, y por lo tanto, ninguno de esos grupos ostentaría legitimidad alguna para reclamar preeminencia alguna sobre los demás, a la hora de encarnar un determinado arquetipo de “americanidad”.

Los indios vivían en el territorio que a partir de 1781, tras la guerra de la independencia que los colonos libraron contra Gran Bretaña, pasaron a ser conocidos como los Estados Unidos de Norteamérica. Simplemente vivían allí. Pero, como es evidente, ni fueron ellos los que idearon el concepto de “Ámérica”, ni fueron ellos los que forjaron y desarrollaron el “ethos” y las creencias religiosas de los norteamericanos, ni fueron ellos los que diseñaron las instituciones por las que tradicionalmente se ha regido el país, ni fueron ellos los que elaboraron la Declaración de Independencia de 1776, ni los que promulgaron la Constitución de 1788. Es más, dado que en América el mestizaje entre los indios y los colonos blancos fue siempre residual, los indios, que siempre habían vivido bajo el sistema de tribus, tribus éstas que periódicamente guerreaban entre sí formando distintas coaliciones, se mantuvieron en todo momento como un pueblo diferente. Podría decirse incluso, que la etnogénesis de los EE.UU, cuyas primigenias trece colonias de la costa atlántica se expandieron dividiéndose en diferentes estados hasta la costa pacífica en menos de 70 años, es el resultado del antagonismo entre el indio y el verdadero norteamericano. Un verdadero norteamericano que no sería otro que el conocido popularmente con el acrónimo de WASP (white anglosaxon protestant), si bien con los ligeros matices que a continuación haremos.

Así, hemos de recordar que los primeros colonos en asentarse con vocación de permanencia fueron los famosos “pilgrim fathers”, que a bordo del Mayflower, desembarcaron en 1620 en el lugar que ellos bautizarían como Plymouth Rock, ubicado en el actual estado de Massachusetts. Estos peregrinos eran puritanos que huían de las querellas confesionales existentes en la Inglaterra de la época. Socialmente eran personas instruidas, siendo la mayoría de ellos burgueses e incluso integrantes de la “gentry” rural inglesa. Casi todos procedían procedían de la región de East Anglia, que es la que tiene una mayor concentración de sangre sajona en toda Inglaterra, así como de Yorkshire, una región que se caracteriza por la abundancia de sangre sajona y vikinga. De aquella expedición, de la cual formaban parte familias enteras, sólo sobrevivieron 51 personas al crudo invierno de Nueva Inglaterra. Sin embargo, la colonización puritana continuó, y entre los años 1620 y 1640 desembarcaron en la costa de Nueva Inglaterra (zona que en aquel entonces comprendía los actuales estados de Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island y Connecticut) 20.000 puritanos que también procedían del noreste de Inglaterra.

Jamestown, primer asentamiento británico

El primer asentamiento de Virginia, tuvo lugar en Jamestown, en el año 1607. A diferencia de los asentamientos puritanos emprendidos en las colonias de Nueva Inglaterra, la empresa colonizadora de Virginia fue protagonizada más por aventureros que por familias. La mayoría de estos aventureros eran caballeros o “chevaliers” procedentes de Inglaterra, en muchos casos “segundones” de familias aristocráticas que habían venido a buscar fortuna en América. La mayor parte de ellos se establecerían como plantadores, y se casarían con mujeres inglesas debidamente seleccionadas, que fueron enviadas en barco desde la madre patria. Curiosamente, fue el asentamiento de Jamestown el primero de todos los Estados Unidos en el que esclavos negros procedentes de África fueron desembarcados, en el año 1619.

A este sustracto poblacional netamente inglés, se fueron sumando paulatinamente, y sobre todo a partir de los inicios del siglo XVIII otros procedente de distinto origen, si bien muy afines desde un punto de vista étnico y racial. Así, nos referimos a los conocidos como “Ulster-Scots”, que eran los descendientes de los colonos protestantes escoceses originarios de las “Lowlands” o “Tierras bajas” con los que Oliver Crommwell había repoblado buena parte de Irlanda, a los holandeses que se habían asentado en la desembocadura del río Hudson, en el asentamiento de Nueva Holanda, muy próximo a Nueva Amsterdam, la ciudad que posteriormente, sería cedida por los holandeses a Gran Bretaña y denominada como Nueva York, a los suecos de la antigua colonia de Nueva Suecia, situada entre los estados de Nueva jersey, Delaware y Pensilvania, a los hugonotes procedentes del norte de Francia, en especial de la zona de La Rochelle, tras la revocación del edicto de Nantes llevada a cabo por Luis XIV en 1685 y que se asentaron principalmente en Carolina del Sur, fundiéndose rápidamente con la población inglesa, a los escoceses que huyeron a América tras el desastre sufrido por los jacobitas en la batalla de Culloden librada en 1746,y a los alemanes oriundos del Palatinado.

Todos estos grupos poblacionales se fusionaron sin el menor problema con los anglosajones en la amalgama “wasp”, con la sola excepción de los alemanes palatinos asentados en Pensilvania, quienes al vivir en asentamientos exclusivamente alemanes y al utilizar únicamente su lengua de origen, suscitaron bastantes resquemores, por ejemplo entre personajes de la talla de Benjamin Franklin, quién arremetió en sus escritos contra ellos.(Continuará)

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