LECTURA PARA GENTE GRANDE: “LOS INDIOS Y EL INDIGENISMO”, SEGÚN JAIME DELGADO. INDIGENISMO: La tendencia indigenista entiende que la cultura americana es exclusivamente lo amerindio autóctono, lo precolombiano y las supervivencias perduran actualmente, según HUGO CHÁVEZ FRÍAS, EVO MORALES y RAFAEL CORREA y otros, para la edificación del socialismo bolivariano del siglo XXI.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

“Su proyecto fue colosal; auténtico gesto mayestático que impulsó como interrogante capital verdadero sentido del ser nacional: “Seremos argentinos cuando sintamos en nosotros la adherencia que tuvo la adherencia que tuvo el indio con su suelo (…); cuando sintamos la capacidad creadora de civilización que tuvieron los españoles (…); cuando sintamos la plasticidad del gaucho en su horizonte pampeano (…); cuando tengamos la capacidad para el trabajo disciplinado como el gringo y cuando no seamos ni indios, ni gauchos, ni españoles, sino, ARGENTINOS…”

ALEJANDRO BELLOTTI, RICARDO ROJAS (1882-1957) ARQUITECTO DE LA ARGENTINIDAD. Perfil, dgo 29 de julio de 2007 p. 4 Cultura.

Lo indio es, pues, lo americano; lo hispano, lo latino y lo europeo en general es lo extranjero, lo que es extraño al propio ser de América. A lo sumo, si algo foráneo se concede que entre a formar parte de la cultura americana, lo indio tiene, en cualquier caso, primacía absoluta, y son, precisamente, los valores autóctonos indios los que  se proponen frente a la crisis y decadencia de los valores culturales europeos.

Esta tendencia interpretativa halla su fundamento en la sobrevaloración de las culturas precolombianas americanas y comparte, asimismo, la idea de la decadencia de Europa, que es temática y de vulgar relación entre los escritores americanos. Y en ambos aspectos no puede quedar olvidado el nombre de OSWAD SPENGLER, ya que fue él, sin duda, el más categórico y sistemático formulador de la decadencia occidental. En cuanto a la sobreestimación de las culturas indias de América, si tal idea no procede no procede no procede de SPENGLER, éste la dio impulso y autoridad, de la misma manera que al concepto de la destrucción de dichas culturales por los españoles.

Aparte, lo del marxismo bolivariano, responde a una afirmación de JORGE ABELARDO RAMOS (¿sefaradita?) sobre la que ha reparado BLAS PIÑAR. Consiste en superar la idea de nacionalidad y entregar los Estados de América en una CONFEDERACIÓN SOCIALISTA BOLIVARIANA, siguiendo el camino histórico de los grandes modelos interamericanos. En tal sentido, “la tarea de BOLÍVAR pasa a los discípulos de MARX. Estos no podrán realizarla sin la tradición de BOLÍVAR, sin remontar el confuso río de la historia, a fin de revelar la unidad profunda de su corriente y tocar con la inteligencia su sólido lecho”. (Cfr. RAMOS, Jorge Abelardo: El marxismo de Indias. Ed. Planeta, Barcelona, 1973. No olvidar FIP).

Este enfoque responde a una pasada estrategia marxista leninista muy clara de aquellos tiempos, y ya muy traída y llevada, que surge con nitidez de la historia de las internacionales, sobre todo de la II socialista  socialdemócrata y la IV trotzkista. Así como la cuestión religiosa sufrió una modificación táctica en su tratamiento, trocándose la destrucción frontal de la Iglesia por su aprovechamiento a través de la infiltración, otro tanto ocurre con la cuestión patriótico-americana. La captación de la idea fuerza de patria por el marxismo, resulta más eficaz y más atractiva que la retórica apátrida finisecular. De allí, las diversas tesis sobre SOCIALISMO NACIONAL, la PATRIA SOCIALISTA, el SOCIALISMO CRIOLLO, la IZQUIERDA NACIONAL, y el LATINOAMERICANISMO TERCERMUNDISTA. La posesión del finado RAMOS no era una iniciativa aislada ni mucho menos original. Sus consecuencias tampoco son imprevisibles, habida cuenta de las experiencias revolucionarias que, so capa de liberación americana, viene realizando el terrorismo en distintas naciones del continente y, en particular, en la nuestra. La invocación del “nacionalismo”, de sus componentes folclóricos, del espíritu fraterno de americanizado y hasta la noción de Hispanoamérica, ha servido de cómodo caballo de Troya para  una penetración ideológica, que tal vez haya sido y sea la más efectiva que registra la crónica del Comunista Internacional; la más criminal e imponderable porque suscita la corrupción de lo mejor y, además la más sutil y la que cuenta con un fundamento in re, esto es, con una realidad que en el fondo de trastrocamientos perversos existe y late con fuerza: la realidad de una Hispanoamérica que espera una regeneración. (ANTONIO CAPONETTO, “Hispanidad y Leyendas Negras”, Ed. Del Cruzamante, Buenos Aires, 1989, p. 172-4).

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