LECTURA PARA GENTE GRANDE: ORDEN TRIPOLAR O GUERRA MUNDIAL. Es evidente que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está cada vez más presionado por el Estado Profundo (o sea, el gobierno invisible y guerrerista que domina a ese país).

Por: Jorge Santa Cruz – Periodismo Libre

Por eso, lleva a cabo una guerra de declaraciones y de ataques limitados, para consumo de los medios y para apaciguamiento del complejo político, militar, industrial, financiero y mediático que tiene como cabeza más visible, en este momento, a Hillary Clinton.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, por ejemplo, lanzó una nueva advertencia a Corea del Norte. Lo hizo desde la cubierta de un portaaviones estadounidense anclado en Japón.

Según la Voz de América, Pence dijo que su país “siempre buscará la paz”. Sin embargo, agregó que “bajo el presidente Trump, el escudo está en guardia y la espada continúa lista”.

Pence apareció vestido con una casaca militar verde olivo, ante la tripulación del portaaviones USS Ronald Reagan, que está en proceso de repación en aguas japonesas.

Las declaraciones de Pence se dieron horas después de que se supiera que otro portaaviones nuclear de los Estados Unidos, el Carl Vinson,  no se dirigió a Corea del Norte, sino a Australia, para participar en maniobras militares conjuntas con este país.

El portaaviones Vinson (foto de encabeza este artículo) lleva a bordo seis mil soldados y más de 60 aeronaves de combate.

El periódico español El País apunta lo siguiente, en su edición electrónica de este 19 de abril:

Todos participaron en el engaño. Los almirantes, el secretario de Defensa y hasta el presidente. La Administración Trump ha pasado hoy uno de los momentos más bochornosos de sus 89 días de vida, al descubrirse que la disuasoria flota nuclear que supuestamente se dirigía a la Península de Corea para mostrar los dientes al régimen de Pyongyang, nunca tomó esa dirección, sino que navegó en la contraria. El esperpento, que se ha mantenido durante 10 días sin rectificación y ha sido finalmente destapado por los medios chinos y estadounidenses, enloda la credibilidad de la cúpula militar, incluido el secretario de Defensa, Jim Mattis, y pone en duda el rigor de su estrategia en uno de los conflictos más volátiles y delicados del planeta.

Trump y la guerra psicológica

Para la agencia rusa de noticias Sputnik, las declaraciones del gobierno de los Estados Unidos sobre la presunta misión del portaaviones Carl Vinson siguieron la lógica de una  guerra psicológica.

Sputnik, en otro material, publica también las declaraciones de Doug Bandow (foto de la izquierda), columnista de The National Interest, en el sentido de que Estados Unidos necesita de la ayuda de China para poder resolver el conflicto con Corea del Norte.

Reproducimos tres párrafos de ese material:

EEUU siempre podría optar por empezar una nueva guerra, pero el precio que pagaría Corea del Sur como aliado norteamericano sería muy grande, advierte el autor. Continuar con las sanciones también es una opción, pero sin el apoyo de China no serían suficientes para que Pyongyang abandone sus esfuerzos, prosigue el analista.

En ese sentido, según Bandow, el medio más obvio y efectivo de influir en Corea del Norte es la cooperación con la República Popular de China.

“China es responsable por más del 90% del comercio de Corea del Norte. Aún más importante, la mayor parte de la energía y la comida de Corea del Norte provienen de China. Eso significa que si China corta el suministro económico a Corea del Norte, Kim [Jong-un] y compañía podrían notarlo”, opina el columnista. 

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