OTRAS VOCES: CUBA Y SU RETORCIDA DEFINICIÓN DE TERRORISMO. Los comunistas celebraron cuando el presidente Obama anunció su decisión de retirar a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo

PARAILUSTRARARTICULOSOBRECUBAALEJANDROCHAFUENDR.Por, Dr. Alejandro Chafuen-© Originalmente publicado en Forbes.com– © Libertad.org (Versión en español)

Los comunistas celebraron cuando el presidente Obama anunció su decisión de retirar a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo. Josefina Vidal, jefa de la sección de América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y representante de La Habana en las negociaciones en curso con Estados Unidos, elogió la “justa decisión” y afirmó que Cuba no apoya sino que “rechaza y condena todos los actos de terrorismo”.

Los cubanos tienen un talento especial para retorcer el significado de las palabras. A Carlos Alberto Montaner, el famoso escritor y luchador por la libertad, lo tildan de terrorista por su activismo estudiantil – al plantarles cara a los comunistas a los 17 años. Los mismos cubanos homenajean a las FARC, una organización militar terrorista de Colombia, denominándola “Ejército del Pueblo de Colombia”. Para el régimen del general Raúl Castro hablar y escribir en favor de la sociedad libre es terrorismo. Apoyar a un grupo que mata soldados de una Colombia democrática es luchar contra el terrorismo.

Sin embargo, se puede argüir que, para lograr sus objetivos estratégicos, Cuba está esforzándose menos en el entrenamiento y la entrega de datos de inteligencia al terrorismo tradicional. ¿Para qué utilizar terroristas cuando se puede usar burócratas extranjeros? No se confunda, estos burócratas no dejan de aterrorizar. Pregunte a cualquier líder de la oposición en Cuba. El empresario y editor venezolano exiliado Luís Henrique Ball señala que los artículos alabando la decisión de Obama omiten afirmar que “la versión cubana de la Stasi, el temido G2, no ha sido desmantelado y que, a diferencia de Alemania en 1989, el régimen del Partido Comunista se encuentra todavía en el poder”.

Venezuela, la tierra natal del Sr. Ball recibe asesoramiento y orientación permanente de los servicios de inteligencia cubanos. Conozco a estudiantes, políticos, líderes de la sociedad civil y empresarios, que han sido y siguen siendo aterrorizados por el régimen. Nunca saben si la próxima vez que alguien toque su puerta sea para un viaje a una cárcel oscura. Nunca saben si la orden de un servil juez corrupto enviará a su empresa a la quiebra o si les prohibirán la salida del país.

Para aquellos cuyas familias han sido víctimas, y para algunos de nosotros, que hemos estado cerca de las víctimas del terrorismo comunista, el tema es real, las cicatrices y las impresiones son para toda la vida. Ruthie Ballón, cuyo padre fue asesinado por terroristas peruanos, me dice: “Cada día me despierto, y antes de abrir los ojos, ruego para que todo haya sido una pesadilla y que no lo hayan torturado y asesinado”. La Sra. Ballón es presidenta de la Asociación de Familiares de las Víctimas de Terrorismo del Perú (Afavit) y está descorazonada al ver cómo las víctimas están siendo ignoradas por los líderes mundiales cuando se trata de terrorismo ya pasado.

El terrorismo comunista en América Latina fue inspirado y entrenado en Cuba, con frecuentes viajes a “escuelas” especializadas en la Unión Soviética. Cuba también actuó como banquero, sobre todo con la ayuda de Checoslovaquia y de hasta los principales bancos suizos que prefirieron hacerse de la vista gorda.

En el apogeo de la bonanza del petróleo, los analistas estiman que los subsidios venezolanos a Cuba alcanzaron los $13,000 millones anuales. En una de las operaciones más exitosas, el grupo terrorista argentino Montoneros sumó $60 millones en 1974. Eso sería más de $300 millones en dólares de hoy. Secuestraron a los hermanos Jorge y Juan Born, empresarios y herederos de una fortuna. El dinero fue a parar a Cuba y luego, después de un breve lavado del dinero en Suiza, lo depositaron en el Banco Central de Checoslovaquia.

Los cubanos también actuaban como mensajeros y banqueros para otros grupos terroristas de Sudamérica, como los Tupamaros de Uruguay. Eso fue entonces. Hoy, si los cubanos necesitan dinero, o si los izquierdistas quieren fondos para subvertir otros gobiernos, le pueden pedir a Venezuela que les envíe petróleo barato, a Argentina que le facilite divisas baratas a alguna de sus empresas cómplices y a Brasil le puede pedir un gran soborno para un proyecto de infraestructura. ¿Para qué molestarse con asesinatos? Son demasiado dramáticos. ¿Bombardeos? Demasiado complicado. Bastará con los burócratas.

Es deprimente y abominable ver las imágenes del presidente Obama, en lo que parecen ser conversaciones tranquilas y cordiales, con uno de los líderes de un país con un largo historial de entrenamiento, protección y entrega de datos de inteligencia al terrorismo. El dictador Raúl Castro no ha anunciado que vaya a abrir el país a un proceso de elecciones libres, respeto por la libertad de expresión y el comercio. Castro se jacta de que Estados Unidos está cambiando su actitud hacia Cuba y pidiendo muy poco a cambio. Hace unos días, Raúl dijo que “ellos [el Partido comunista cubano] controla el calendario del proceso y las conversaciones con Estados Unidos”.

Los encuentros aparentemente amistosos del papa Francisco con Raúl Castro también son para preocuparse. Durante los años formativos del papa en la Argentina, en plenos albores de la revolución cubana, parte de la “derecha” católica elogió a Cuba por su oposición al “imperialismo yanqui”. Pero al poco tiempo, la mayoría sí se distanció cuando Cuba pasó a hacer parte de la órbita del imperialismo soviético.

Marcelo Sánchez Sorondo (1912-2012), destacado intelectual de la “derecha” y padre de Monseñor Sánchez Sorondo, el segundo argentino de mayor rango en el Vaticano y canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias, fue un ejemplo de ello. Al igual que Jorge Bergoglio, que ahora es el papa, podrían ponerse de lado del peronismo pero no sí eso significaba subordinarse a un poder extranjero. Ahora que la Unión Soviética ya no existe y sus gobernantes parecen más interesados ​​en la riqueza que en Marx, es más fácil para los nacionalistas hacer las paces con Cuba. Los miles de víctimas del terrorismo, como Ruthie Ballón, esperan que el papa Francisco les muestre una delicadeza al menos similar a la que exhibe ante los Castro y sus secuaces. La mayoría ha perdido la esperanza en Obama.

La nueva política hacia Cuba no hará mucha mella en la política interna de Estados Unidos. El terrorismo sólo atrae considerable atención cuando afecta a Estados Unidos o bien a uno de sus principales aliados. Cuando golpea en América Latina despierta muy poca atención. La mayoría en Estados Unidos entiende poco sobre el tema y tiene escasa experiencia personal de vivir en países que sufren la amenaza terrorista.

Una vez tomada la decisión de establecer nuevas relaciones con el régimen comunista de Cuba, la mayoría de analistas esperaba que la administración Obama ya hubiera decidido eliminarla de la funesta lista de entidades terroristas. Dada su apertura hacia Irán, cuyos ataques terroristas han sido mucho más graves que cualquier iniciativa apoyada por Cuba en estas dos últimas décadas, lo de la lista no fue ninguna sorpresa. Si George W. Bush borró a Corea del Norte de la lista sin ningún efecto positivo, aparentemente Obama piensa que tiene derecho a intentar repetir la misma política fallida.

Después de la desaparición de la Unión Soviética y la gran reducción en número de países comunistas, se produjo un cambio de táctica. La Base de Datos sobre el Terrorismo Global muestra una impresionante disminución en el nivel de terrorismo en zonas de influencia cubana. El punto más problemático es Colombia. Hubo grandes mejoras durante la presidencia de Álvaro Uribe (2002-2010), pero permanecen los temores de una escalada. Uno de los argumentos para sacar a Cuba de la lista era que fue sede de los diálogos de paz entre Colombia y las FARC. Sin embargo, apenas horas después del anuncio de la exclusión de la lista, terroristas de las FARC mataron a tres soldados colombianos.

El mundo occidental ha experimentado una gran reducción en el terrorismo de inspiración comunista. En América Latina, las cumbres izquierdistas durante las décadas de 1960 y 1970 recomendaban y planeaban el terrorismo urbano. En los años 90 fueron reemplazadas por las reuniones del Foro de São Paulo, que facilitaron la ascensión al poder de varios exparticipantes de movimientos terroristas y extremistas en la Argentina, Brasil, Nicaragua, Uruguay e importantes aliados en Bolivia y Ecuador.

La mayoría de jóvenes de la Generación Y en Estados Unidos sólo ha oído hablar de terrorismo producido por el islam radical. Rara vez han visto juntas las palabras “Cuba” y “terrorismo”. Obama y los que respaldan esta política pueden sentirse tranquilos con la Generación Y; además también pueden contar con algún apoyo desde el segmento libertario “culpen a Estados Unidos primero” que ve la situación de Cuba sobre todo como consecuencia del imperialismo norteamericano. También hay algunos que son optimistas y piensan que el aumento del comercio, incluso del tipo clientelista, creará aperturas en el sistema comunista. Comparto ese optimismo en parte – una parte muy chiquita. Una mejora en las relaciones podría llevar a un mejor seguimiento. Algunos, sin embargo, van más allá y afirman que durante todos estos años de la dictadura de Castro, Estados Unidos ha sido el agresor y Cuba la víctima. De eso no comparto nada.

Al menos tres principales candidatos a la nominación republicana tienen credibilidad entre los cubanos amantes de la libertad. Dos de ellos, Marco Rubio y Ted Cruz incluso tienen sangre cubana. Durante la administración Clinton, Jeb Bush encabezó la Comisión Republicana para la Transición en Cuba. Yo hacía parte de esa comisión que llegó a la conclusión de que, a pesar de algunas reformas económicas, Cuba seguía siendo un estado totalitario. A pesar de su cambio de enfoque sobre el apoyo al terrorismo, Cuba sigue siendo un enclave totalitario. Excluir de la lista a Corea del Norte no funcionó. La liberación de los cubanos y del continente requerirá una estrategia de los líderes mundiales y sus asesores que sea mucho más clara y equilibrada.

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