PERIODISMO SIN FRONTERAS: 6 AÑOS DE LUCHA- A nuestros lectores les damos nuestros agradecimientos. Sin ustedes este proyecto habría muerto hace tiempo. Sus correos, sus comentarios, la circulación que hacen de nuestros artículos venciendo el bloqueo mediático de los grandes intereses, sus palabras de apoyo en las redes sociales han sido el sustento para renovar fuerzas y seguir adelante- Primera parte

PACHOSANTOSYRICARDOPUENTESMELOEl Exvicepresidente Francisco Santos y Ricardo Puentes (Foto Periodismo Sin Fronteras)

Por Ricardo Puentes Melo- Periodismo sin Fronteras

Hoy, hace seis años, en agosto 18 de 2009, nació Periodismo Sin Fronteras con el artículo titulado: “Complot contra Colombia”. Desde ese día hasta hoy no hemos bajado la guardia a pesar de persecuciones, censuras y amenazas.

No había caído en la cuenta, pero antes, en 2001, también un 18 de agosto, empecé el proyecto periodístico en un humilde blog que luego sería tumbado fácilmente por los enemigos de la verdad. En esa ocasión, tras meses de comprobar que Luis Eduardo Garzón tenía vinculados a la alcaldía, mediante contratos o como funcionarios, a miembros de las FARC y el ELN que yo conocía perfectamente porque desde la Universidad Nacional todo el mundo sabía quiénes eran estos personajes.

Yo llevaba una vida relativamente cómoda como libretista de televisión y asesor en comunicaciones de algunas empresas, y pasaba mi vida de soltero en medio de una despreocupación relativa por la vida política del país. Eso sí, mi vinculación a las comunidades vulnerables y a campañas para ayudarlos, siempre estuvieron entre mis primeros intereses. Esto, sumado a que en mi diario vivir, debido a mi trabajo como guionista, yo debía consultar las tragedias de los colombianos para plasmarlas en un libreto, me llevaron a interesarme por las aspiraciones humanitarias de Luis Eduardo Garzón, a quien yo había conocido en Son Salomé o Quiebracanto y con el cual habíamos compartido impresiones sobre la realidad colombiana.

Estos sitios de música cubana siempre han estado frecuentados–al igual que otros, como el desaparecido  Goce Pagano- por artistas, actores, poetas, gente sensible a lo social y, por supuesto, políticos de izquierda que abusan de la credulidad de estas personas. Allí, uno escucha a los Van Van o a Compay Segundo cantándole al Che Guevara, a los Castro, a la revolución, a la vida y la libertad –solo reales bajo la revolución marxista, según ellos-, y por ósmosis, ayudado por unos cuantos rones, la pendejada comunista se le va pegando a uno en el alma hasta que cuando menos se espera, uno ya está poniéndose camisetas del Ché, del M19 y hasta de las FARC. Por supuesto, también influye en la gente joven el hecho de sentirse parte de algo, el ver en un sitio de esos a personajes influyentes del arte, de la política, de la literatura. Y los muchachos ingenuos piensan: “Si esta gente es de izquierda, siendo tan inteligentes y famosos, pues deben tener la razón..!”

Yo no sufrí nunca de la quimérica ilusión de entrar al “jet set” del espectáculo izquierdista porque mi abuelo había sido asesinado por bandidos del M19, jóvenes que habían estudiado uno de los colegios que mi abuelo había fundado, promesas lisiadas por maestros que no lo eran, sino propagandistas marxistas que llenaron las cabezas de los muchachos con ideas de odio contra mi abuelo, a quien personificaban bajo los motes de “gamonal”, “ricachón”, “opresor”, “terrateniente” y otras bellezas de la lucha de clases, omitiendo –eso sí- que mi abuelo consiguió lo que tuvo con el duro esfuerzo de su trabajo, que nada se había robado, y que, en cambio, su aporte a la comunidad había hecho posible el desarrollo de su querido Macanal. Poco antes de que lo asesinaran, mi abuelo había denunciado la presencia de secuestrados del M-19, ayudando a esclarecer esos delitos. Y el M19 se vengó de él enviando a sus sicarios para asesinarlo a puñaladas junto a sus dos ancianas hermanas. Eso pasó en 1980.

Así que, aunque yo era consciente de todo esto, de manera increíble y absurda,  pensaba que el M-19 no tenía nada que ver con las FARC ni con la izquierda, y que los muchachos de Tirofijo, al igual que los del cura Pérez, eran movidos en sus acciones por un amor hacia la humanidad que todos deberíamos imitar. Poco tiempo después esto no

me pareció tan real cuando en carne propia comencé a observar cómo las guerrillas marxistas reclutaban muchachitos en las universidades. Dos o tres de ellos, a quienes conocí personalmente, murieron abatidos por la policía mientras, usando brazaletes del ELN o FARC, asaltaban bancos o intentaban secuestrar personas. También me pareció repugnante que numerosos estudiantes de la Nacional celebraran con canelazo, brandy, marihuana y música de Silvio Rodríguez el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, quien fuera admirado amigo de mi abuelo.

Luis Eduardo Garzón me parecía ajeno a todo esto. Aún yo no sabía que el Partido Comunista es el padre del terrorismo marxista, así que decidí apoyar su candidatura aprovechando mi trabajo comunitario en algunas localidades y aportando ideas para programas de su eventual gobierno. Y ganó.

Sin embargo, muy pocos meses después noté que a la alcaldía de Bogotá estaba llegando mucha gente que yo sabía que pertenecían a las FARC y al ELN. Y protesté.

Como nadie quería tomar cartas en el asunto, y Lucho era una persona tan carismática que ningún medio de comunicación quiso tocarlo, decidí desempolvar mi viejo oficio de periodista que había ejercido en Todelar, bajo dirección de Edgar Artunduaga y que, luego de pocos meses trasladé casas más arriba, en la calle 48, con el Elenco Todelar, averiguando historias, narrándolas, comunicándolas.

Ese 18 de agosto de 2001, como decía, nació el proyecto que desembocaría en Periodismo Sin Fronteras, con un artículo titulado: “LAS FARC, EL POLO DEMOCRÁTICO Y LAS ESCUELAS PÚBLICAS. O de cómo se preparan los futuros socialistas y delincuentes”

Y así hasta 2009, cuando una persona, que prefiere permanecer en el anonimato, me propuso la idea de abrir una página web, un portal que no dependiera de la incertidumbre de los blogs gratuitos. Y vio la luz Periodismo Sin Fronteras que, curiosamente, sale al aire un 18 de agosto, igual que el rudimentario blog.

ALBERTOMAUZUETTIYRICARDOPUENTESCONOTROSENBOGOTANOV2013Alberto Mansueti en un evento organizado en Bogotá en noviembre de 2013, sobre los peligros del comunismo. Junto a él, de pie: Pierre Rigoulot, Miguel Fierro, Eduardo Mackenzie, Ricardo Puentes. Abajo, Carlos Romero Sánchez. (Foto Jinny Dupré)

Inmediatamente me contacté con Eduardo Mackenzie, parte entrañable de este proyecto desde sus inicios (Gracias, Eduardo..!!),  y con el ex ministro Fernando Londoño quien permitió que publicáramos sus artículos de El Tiempo.

En los comienzos nos acompañó también el poeta Eduardo Escobar, el médico Roberto Giraldo, Plinio Apuleyo Mendoza, Jacques Thomet, Rafael Nieto Loaiza, Thania Vega de Plazas, Alejandro Peña Esclusa. Incluso Jorge Orlando Melo nos ayudó con temas de educación arriesgándose al matoneo de sus compañeros intelectuales de izquierda.

RICARDOPUENTESANAMARIACAVALYPEDROCORZOLlegaron luego Lalo Nossa Paz, Jaime Restrepo. Después, en 2011 entraron a ayudarnos Rafael Gómez Martínez, Saúl Hernández, Fernando Vargas Q., Carlos Romero Sánchez, Ricardo Angoso, Enrique Saavedra V., Daniel González. Viviana Padelin descrestó con sus contundentes artículos que la colocaron a la cabeza de los más leídos de nuestra página durante varios meses. Pedro Corzo (a laderecha de la foto de arriba, con Ricardo Puentes y Ana María Cabal)  nos reforzaría tiempo después, igual que Ariel Peña. Llegarían Alberto Mansueti, Andrés Candela, Carlos Alberto Montaner, Eleonora Bruzual, “Ignacio Rengifo”, John Saulo Melo, Pierre Rigoulot. Todos ellos hicieron posible el que completáramos ya 6 años al aire.

José Obdulio Gaviria, quien fuera mi amigo en épocas más felices, también nos acompañó hasta que la “alta política” de los Galán y Villamizar lo moviera a pisotear nuestra amistad. Igual que pasó con Fernando Alameda. Lo de Rangel no hay que considerarlo traición porque él nunca fue amigo.

(Continuará en la edición de mañana)

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