PODEMOS Y EL NOM (1): EL GLOBALISMO ATTACSPAIN. El apoyo descarado que ha tenido Podemos para encumbrarse en la política española no sólo se ha efectuado a través de los medios de comunicación sino que también ha contado con el decisivo sostén de una parte importante de la plutocracia de nuestro país, y con el depósito ideológico y estratégico de multitud de «think tanks» de fuerte sesgo globalista, que laboran incansables por el advenimiento del NOM.

En la foto: Pablo Iglesias aparece en una actitud bastante gay o mariconeado

Por Laureano Benítez Grande-Caballero.

Siguiendo fielmente la estrategia globalista de la «cortina de humo», en medios de comunicación y en foros se ha resaltado hasta la saciedad las conexiones de Podemos con las dictaduras venezolana e iraní, y otros gobiernos «bolivarianos» de América, que serían los que han financiado el movimiento de los antisistema. Sin embargo, llama soberanamente la atención que casi nadie ha reparado en las evidentes relaciones de la banda de Pablo Iglesias con los poderes globalistas, a pesar de que estos vínculos son de una clamorosa evidencia.

Jaume Roures y Pablo Iglesias, dos títeres del globalismo.

Así pues, podemos decir que el excesivo hincapié puesto en la conexión bolivariana se ha utilizado con el fin exclusivo de ocultar que el partido podemita es un fiel lacayo de los dictados de las élites mundialistas.

Para empezar, el Turrión fue alumno de gurús «anticapitalistas» como Michael Hardt, un «indignado» de Wall Street, colaborador de la revista de disidencia fabricada AdBusters ―financiada, cómo no, por… ¡George Soros! ― de la cual partió la convocatoria del movimiento Occupy Wal Street. También figura en su nómina de profesores Judit Butler, filósofa pot-estructuralista, especializada en feminismo, becada por las élites financieras globalistas a través de fundaciones como la Fundación Ford ―pantalla de la CIA―, Laurence Rockefeller, Guggenheim y Fulbright. Casi nada.

Entre sus ídolos figura, como no podía ser de otro modo, el «boss» de los antisistema Jaume Roures y Pablo Iglesias, dos títeres del globalismo. Noam Chomsky (foto de la izquierda), aquel que dijo que el capitalismo es una «catástrofe grotesca», mientras creaba un fideicomiso irrevocable para proteger sus activos ―más de 2 millones de dólares― de las garras del fisco americano. Activos que, aparte de sus derechos de autor, percibía de su trabajo en el MIT ―Massachusetts Institute of Technology― una universidad privada superelitista, de ideología abiertamente capitalista, entre cuyos patrocinadores se encuentra el ejército de los Estados Unidos. Es la institución que más ha contribuido al campo de la «Inteligencia Colectiva», concepto importantísimo para la ideología y la praxis podemita, una de las ramas más punteras en las técnicas de «lavado de cerebro» que desarrolla el «Instituto Tavistock».

El primer artículo que investigó la trama bolivariana de un Podemos todavía incipiente apareció en el año 2015 con el título «La Constituyente se aclimató en Los Andes para volver a España». Al final del texto, se hace constar que su redacción no se llevó a cabo por periodistas independientes, ya que contó con el apoyo de Open Society Foundations, de George Soros. Ante este insólito hecho, cabe preguntarse qué interés tendría el magnate conspirador por un informe que vinculara a los podemitas con los bolivarianos, si no es encubrir que los comunistoides bolivarianos son carne de su carne y sangre de su sangre.

Podemos también contó con un apoyo desproporcionado por parte de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), quien no recibe fondos del gobierno ecuatoriano, sino de diversos organismos e instituciones «filantrópicas» entre las que destacan la española AECID ―Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la verdadera «madre del cordero» del 15M, cuyos fondos, ONGs y asalariados fueron decisivos para la «Acampada Sol»― la fundación Ford y, por supuesto, el Open Society Foundations de George Soros.

El más importante «think tank», el que más ha contribuido a forjar el movimiento podemita ha sido ―junto con el CEPS―, la Fundación ATTAC, la joya de la corona del movimiento antiglobalización mundial, la madriguera de donde han salido todos los salvapatrias izquierdosos que tanto pululan por doquier. De su cubil ha salido la horda de activistas que, entrenados por fundaciones bien untadas por Rockefeller, George Soros y compañía, se han lanzado al «juego de tronos» de la antiglobalización. La plana mayor podemita ha salido también de los cubículos de ATTAC, por supuesto.

ATTAC es la «creme de la creme» dentro de los movimientos de disidencia controlada creados por la ingeniería social de los poderes plutocráticos que conspiran por el Gobierno Mundial. Se fundó el 3 de junio de 1998, a raíz de un artículo publicado a fines de 1997 en «Le Monde Diplomatique» por el gallego Ignacio Ramonet, una de las figuras del movimiento antiglobalización y altermundialista, presidente de honor de la Fundación presuntamente antiglobalista.

Ramonet es Doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la «École des Hautes Études en Sciences Sociales», Institución creada en la posguerra mundial a instancias de la Fundación Rockefeller, interesada en disponer de un centro de estudios sociales de alto nivel, de enfoque alternativo al marxismo en Francia, que contaba, por aquel entonces, con el PCF (Partido Comunista Francés) uno de los partidos comunistas más fuertes de Occidente. De esta «Ecóle» sale toda la progresía intelectualoide pseudoizquierdista, «de hoz y Martini», en la que se incluye a la horda podemita.

El producto estrella de ATTAC, su seña de identidad, es la famosa «Tasa Tobin», un Impuesto a las Transacciones Financieras ―ITF― basado en una propuesta del economista americano James Tobin ―aunque la idea original tiene su fuente en el mismo Keynes― realizada en 1971 en la Universidad de Princeton, quien propugnaba una tasa sobre las transacciones en divisas con el fin de amortiguar las fluctuaciones en los tipos de cambios.

En diciembre de 1997 ―en plena crisis asiática― Ignacio Ramonet retomó la idea de la tasa en un editorial publicado en «Le Monde Diplomatique», titulado «Desarmando los mercados», en el cual proponía la introducción internacional de esa tasa mediante la creación de una Asociación, a la que llamó ATTAC ―«Asociación para la Tasación de las Transacciones financieras para la Ayuda de los Ciudadanos»―, pero con la particularidad de que su objetivo no es frenar la volatilidad cambiaria de los mercados, sino conseguir fondos que puedan destinarse a fines sociales o a controlar crisis como la de la deuda soberana europea. Oxfam la rebautizó con el nombre de «Impuesto Robin Hood». La Tasa se ha convertido en la pieza clave del movimiento antiglobalización, a pesar de que el mismo Tobin la ha repudiado. Tanto el PSOE como Podemos enarbolan ahora la Tasa como la varita mágica con la que salvar las pensiones, proclamando demagógicamente que es un impuesto a los bancos, cuando todo el mundo sabe que la banca pasará el cargo a sus clientes.

En apariencia ATTAC pretende pasar por una Fundación anticapitalista, antiglobalista y altermundista, el economista canadiense Michel Chossudovsky, profesor de economía de la Universidad de Ottawa y director del «Centre for Research on Globalization», declaraba en una entrevista que se opuso a la Tasa Tobin «fundamentalmente porque si quieres acabar con las estafas no le pones un impuesto a las estafas. Si quieres acabar con la especulación, que es en última instancia el instrumento para transferir riqueza, no legitimas al especulador, no le pones un impuesto del uno por ciento, o lo que sea, a sus transacciones: lo que haces es congelar esas transacciones, y eso es algo que se puede conseguir. Los especuladores fueron los primeros en respaldar la tasa Tobin. ¿Por qué? Porque le están robando al 99 por ciento usando instrumentos financieros muy complejos y, si se imponen estos impuestos, la legitimidad de estas acciones no se cuestiona: pagan el 1 por ciento de impuesto y eso se usa para compensar a la gente que ha sufrido expropiaciones y se ha empobrecido como resultado de las acciones, y le da una cara humana a los especuladores».

El segundo presidente de honor de ATTAC es Bernard Cassen (FOTO), director de «Le Monde Diplomatique» desde 1973 hasta 2008, cuyo altermundialismo progre no impidió que su publicación fuese proinvasión de Libia.
La tercera presidencia la ostenta Susan George ―vicepresidenta entre 1999 y finales de 2006―, doctora en Ciencias Políticas por la «École des Hautes Études en Sciences Sociales» ―Oh, casualidad―. Desde 1990-95 desempeñó servicios en el comité de «Greenpeace Internacional» ―financiada asimismo por Rockefeller― así como en «Greenpeace Francia». También ha desempeñado consultorías en varios organismos de Naciones Unidas ―FAO, UNESCO, Unicef…

También es miembro fundador y presidenta de la Junta del «Transnational Institute de Amsterdam» ―financiado por el Open Society Institute del inevitable megaconspirador globalista George Soros―, «laboratorio de pensamiento» de políticas «progresistas» creado en Amsterdam en 1974 como la rama internacional del Institute for Policy Studies, radicado es Washington. Casi nada.

Es una Fundación colaboradora del Centro Albert Einstein, creado por Gene Sharp, filósofo y politólogo americano que se dedicó desde los años 50 al estudio de la no-violencia como herramienta de transformación social y política. Esta Fundación es un verdadero centro de entrenamiento para activistas, entre ellos los que lideraron las llamadas «revoluciones de colores», movimientos «revolucionarios» que tenían vínculos indudables con organizaciones americanas, la mayoría en la órbita de George Soros, mecenas de la mayoría de estos movimientos, en los que hay que incluir a nuestro 15M. Por cierto, ATTAC participó activamente en el 15M a través de la plataforma DRY ―«Democracia Real Ya»―. Su mismo fundador ―Gándara― manifestó que DRY estaba directamente inspirada en ATTAC.

Por si estas conexiones de ATTAC con organizaciones plutocráticas conspiradoras no fueran suficientes, esta Fundación está financiada por aquellos a quienes dice combatir.

En 2003 el propio gobierno francés financió a ATTAC, que también recibe sospechosamente fondos de ministerios gubernamentales y de la misma Unión Europea.

La actividad más sobresaliente de ATTAC ―presente en 38 países― es la convocatoria y organización del Foro Social Mundial (FSM), que se celebra anualmente desde su primera convocatoria en Porto Alegre (Brasil) en 2001.

Aunque el FSM reúne a las plataformas antiglobalización de todo el mundo, es sumamente revelador que esté financiado por gobiernos y fundaciones empresariales claramente globalistas, como la Fundación Ford, que tiene vínculos con la Inteligencia de EEUU. Como afirmaba Michel Chossudovsky el 15 de mayo de 2013 en «Global Research»: «El movimiento anti-globalización se opone a Wall Street y a los gigantes del petróleo de Texas controlados por Rockefeller, y compañía. Sin embargo, las fundaciones y organizaciones benéficas de Ford, Rockefeller y compañía financian generosamente a anti-capitalistas progresistas, así como a ecologistas (enfrentados a Wall Street y a las grandes petroleras) con el fin último de supervisar y moldear sus diversas actividades.

Los mecanismos de “fabricación de disidencia” requieren un entorno de manipulación, un proceso de forcejeo y sutil cooptación de un pequeño número de personas clave dentro de “organizaciones progresistas”, incluyendo coaliciones anti-guerra, ambientalistas y el movimiento anti-globalización. Muchos líderes de estas organizaciones han en cierto sentido traicionado a sus bases».

La flor y nata de la progresía española asociada al podemismo pertenece al consejo científico de ATTAC España: Arcadi Oliveres ―economista decrecentista, que rechazó encabezar la lista de «Cataluña, sí se puede» en las elecciones catalanas del 27S―, Vicenc Navarro―gurú económico de Podemos―, Juan Torres López ―que fue mentor en la Universidad de Málaga del podemita Alberto Montero, expresidente de la Fundación CEPS, el que enchufó a Íñigo Errejón en aquella Universidad para que realizase desde Madrid un trabajo que debía ser presencial―, Alberto Garzón ―también discípulo de Torres―, Carlos Jiménez Villarejo ―elegido eurodiputado por Podemos―, Federico Mayor Zaragoza ―preboste globalista donde los haya―, Bibiana Medialdea, Gerardo Pisarello ―el teniente de alcalde de Barcelona―, Montserrat Galcerán Huguet ―la concejala tetuanera―, Daniel Raventós―presidente de la «Red Renta Básica»―, y un largo etcétera, donde figura… Juan Carlos Monedero. Íñigo Errejón colabora también, como no podía ser menos.

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