POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: LA COLOMBIA RURAL, AGONIZAN LOS CAMPESINOS

Ilustración de un paisaje rural colombiano original del gran paisajista colombiano, el maestro Ricardo Gómez Campusano

Por, Guido Germán Hurtado Vera

El historiador británico Eric Hobsbawm escribió en su libro Historia del Siglo XX, “El cambio social más drástico y de mayor alcance de la segunda mitad de este siglo, y el que nos separa para siempre del mundo del pasado, es la muerte del campesinado”. Si no fuera una insinuación, se trataría de una imagen luctuosa. Los campesinos no fallecieron, los desplazaron y otra vida inició para ellos.

Agonizó el campesinado como fuerza histórica, como actor social pero fundó otro tipo de sociedad. Unos se convirtieron en jornaleros o servidores en el propio sector rural. Crearon un nuevo sistema de relaciones sociales. Los otros pasaron a obreros de fábricas, a marginados urbanos. Arrastrando consigo una cultura antigua de convivencia y, con ella, se ubicaron en la marginalidad física e imaginaria de la ciudad.

Según datos del Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011 Colombia rural. Razones para la esperanza, Colombia es más rural de lo que pensamos. Pero por casi cuarenta años, la progresión del proceso de urbanización como la ruta privilegiada hacia la modernización opacó esa realidad. Según el Informe, no el 25 sino el 32% de los colombianos son pobladores rurales, y en las tres cuartas partes de los municipios, cuya área ocupa la mayoría del territorio nacional, predominan relaciones propias de sociedades rurales. Vale la pena aclarar que en el mundo rural además de campesinos, mulatos, mestizos y blancos habitan o comparten espacio, a veces en tensión, con otros grupos sociales como indígenas y afros.

Del mismo modo plantea el Informe que, el 10,62% de la población colombiana (4,3 millones) se autorreconoce como afrodescendiente, quienes viven concentrados en pocos departamentos: Antioquia, Bolívar, Chocó, Nariño, Cauca, Atlántico, San Andrés y Providencia y el Valle del Cauca. Hay en el país 1,4 millones de indígenas, equivalentes al 3,36% de la población total, de los cuales el 40% es población menor de 15 años y el 78,4% vive en zonas rurales. Aunque aún no hay un acuerdo sobre el número de pueblos indígenas en el país, en cualquiera de los casos la cifra es superior a 85. Por eso, cuando se habla de la condiciones de vida de la población afrocolombiana e indígena se hace referencia a la situación de más de cinco millones de colombianas y colombianos. Y los datos alertan sobre su situación: el 63% de los indígenas viven bajo la línea de pobreza, el 47,6% bajo la línea de miseria y el 28,6% de la población mayor de 15 años es analfabeta. Y los municipios con mayor concentración de población afrocolombiana, tienen mayor incidencia de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).

En Colombia, el campo ha sido un espacio de violencia, pobreza y reformas fallidas. Según datos del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (Cede) de la Universidad de los Andes, el 94% del territorio es rural y el 32% de la población vive allí. Actualmente el 77% de la tierra está en manos de 13% de propietarios, pero el 3,6% de estos tiene el 30% de la tierra. De esta manera, la concentración de la tierra y la desigualdad en el campo han crecido en la última década. Al mismo tiempo, el 60% del empleo rural es informal. El 83% de la población rural está en el régimen subsidiado de salud. El 55% de los campesinos pobres nunca ha recibido asistencia técnica. El 11% no tiene vivienda y el 16% tiene vivienda en mal estado. El 85% de la población carece de alcantarillado. El 60% no tiene agua potable. El crecimiento del PIB rural en la última década fue de 2,8%. El ingreso promedio de un campesino era en 2009 de $220.000, mientras en la ciudad el ingreso promedio alcanzaba los $668.000. El analfabetismo es del 18,5%. El índice Gini rural, que mide la desigualdad, pasó de 0,74 a 0,88. La mayor concentración de la tierra está en Córdoba y Caquetá. La mayor desigualdad está en Antioquia y Valle. La mayor concentración de la propiedad está en las zonas ganaderas y en las que se explotan recursos naturales.

La movilización social en Colombia no es nueva. Desde los principios del siglo XX con la persistencia de un problema agrario, aun no resuelto, y la creación de un proletario incipiente se vive un creciente clima de movilización social y protesta sindical. En agosto y septiembre del 2013, se registró en Colombia el Paro Nacional Agrario. En él participaron cafeteros, arroceros, paneleros, paperos, cacaoteros, productores de leche y de algodón, así como los ganaderos, junto a los sectores de la salud, los camioneros y los mineros artesanales. El 28 de abril del 2014 se inició otro Paro Nacional Agrario, convocado por sectores que aseguraban que el Gobierno no ha cumplió con los compromisos adquiridos en 2013. El 14 de marzo de 2019 inició el paro indígena. Las causas de estos paros son diversas y todas están ligadas a las reivindicaciones de campesinos, afros e indígenas, entre ellas: los altos costos de insumos agrícolas, los bajos precios de compra de productos para consumo interno y exportación, la renegociación de los Tratados de Libre Comercio (TLC), la lucha contra el contrabando, el control a altos costos de insumos agroquímicos, el control a la minería y protección al medio ambiente, la condonación de créditos bancarios, el apoyo a cultivos alternativos, la consulta previa, el medioambiente, la autonomía indígena y gobierno propio, el actual Plan Nacional de Desarrollo, el conflicto armado y el asesinato a líderes sociales.

La frase Hobsbawm sirve para comprender que tal vez los campesinos en Colombia no han muerto, pero sí es posible que estén agonizando gracias al modelo neoliberal. Las cifras sirven para comprender que más que pobreza en el campo colombiano, hay miseria. También, para revelar las razones por qué campesinos, indígenas y afros tienen que protestar del modo como lo hacen. Y para desmitificar ese imaginario que detrás de todos estos paros están siempre azuzando exguerrilleros y fuerzas oscuras. Pero ante todo, las cifras sirven, para mostrar que la situación de la Colombia

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