POR LOS FRENTES DE IBEROAMÉRICA: ¿QUE SABEN LOS MAMERTOS SOBRE EL COMUNISMO?-Por protestar contra la campaña intimidatoria lanzada por una tribuna de las Farc contra el profesor universitario Darío Acevedo Carmona, yo he sido también objeto de la furia del señor Horacio Duque. Su respuesta a mi artículo es una colección aburrida de insultos y estupideces. El hombre es virulento pues se sabe respaldado por el gobierno. Sus exhortaciones asesinas comenzaron cuando Santos ordenó a la prensa dejar de criticar a las Farc

HOMENAJEALCOMUNISOENLAUNIVNACDECOLOMBIA¿Qué saben los mamertos sobre el comunismo? (En la Foto: eterno homenaje al Che Guevara en la Universidad Nacional, Colombia)

EDUARDOMCKENZIEPor Eduardo Mackenzie-Periodismo sin fronteras

¿Qué saben los mamertos del comunismo?  ¿Qué saben ellos del anticomunismo? Muy poco. Casi nada. Esa gente pierde la respiración cuando alguien critica esa ideología, cuando denuncia las atrocidades de las Farc, cuando evoca los momentos más abominables de los regímenes comunistas. Se llenan de cólera pero no tienen cómo responder. Como la única respuesta válida es con argumentos, con hechos, los mamertos quedan paralizados. Su único recurso: insultar y atragantarse con sus improperios. Y amenazar con actos de violencia a sus contradictores.

Por protestar  contra la campaña intimidatoria lanzada por una tribuna de las Farc contra el profesor universitario  Darío Acevedo Carmona, yo he sido también objeto de la furia del señor Horacio Duque. Su respuesta a mi artículo es una colección aburrida de insultos y estupideces. El hombre es virulento pues se sabe respaldado por el gobierno. Sus exhortaciones asesinas comenzaron cuando Santos ordenó a la prensa dejar de criticar a las Farc.

Esa pobreza moral e intelectual viene de la formación política que reciben los cuadros del PCC. Entre ellos nadie fomenta el respeto al adversario político, éste es siempre considerado como un enemigo a liquidar, y punto. Nadie fomenta entre ellos la investigación, no alientan la curiosidad ni el espíritu libre. Les enseñan unos dogmas, unos episodios deformados, una fraseología, de la cual no se pueden apartar, so pena de violar la disciplina “del partido”. A cambio de historia les dan recetas, a cambio de conceptos les dan consignas. La gran masa de testimonios, archivos, estudios, análisis, que existe actualmente, en varios idiomas, incluido el español,  sobre los desastres y crímenes generados en todo el mundo por la idea comunista y por las dictaduras que esa ideología engendró,  son temas vedados para ellos.

Por ejemplo, cuando alguien recuerda la convergencia de objetivos que existió entre comunismo y fascismo el odio mamerto alcanza niveles insospechados. Dicen no entender los signos de esa misma convergencia en el escenario colombiano. Cuando un Mancuso declara desde una cárcel americana que está de acuerdo con las Farc en varios puntos miran a otro lado. Cuando un senador comunista va de cárcel en cárcel para visitar ex paramilitares detenidos y  fabricar con ellos calumnias contra el ex presidente Uribe, nadie objeta eso.

No entienden que esas movidas abyectas existen entre ellos pues eso hace parte de la rutina comunista. En el plano histórico mundial, el caso más conocido es la alianza Stalin-Hitler entre 1939 y 1941, que desató la segunda guerra mundial. Ese tema cardinal es impensable para los mamertos.  Ignoran que Stalin fue quien tomó la iniciativa de acercarse a Hitler para negociar un acuerdo “de paz” que les permitiera a esos dos monstruos criminales  repartirse el Viejo Continente al final de la guerra. Los resultados son conocidos.

El mamertismo pretende ocultarles a los colombianos muchas cosas. Que aún antes de la aparición de Hitler, los soviéticos estaban ya en andanzas con los elementos más reaccionarios y militaristas de Alemania.

El pacto de Rapallo de 1922 fue eso. Hitler no era nadie en ese momento. La primera guerra mundial había terminado. Alemania había sido vencida por Francia y los aliados. Sin embargo, un acuerdo secreto entre los ejércitos de Alemania y de la Rusia soviética, países parias y marginalizados, le permitirá a la República alemana escapar a las prohibiciones del tratado de Versalles. Gracias a ese pacto, la Alemania revanchista pudo formar sus oficiales de artillería, ensayar nuevos modelos de blindados, desarrollar su aviación de combate y su industria química de guerra. Todo eso se hacía en territorio soviético. Los servicios secretos de los dos países intercambiaban informaciones y los rusos sonsacaban datos sobre la experiencia y la ciencia militar alemana. Hasta ciertas firmas alemanas abrieron fábricas en la URSS. El Imperio germánico estaba, pues, siendo restaurado con ayuda de Stalin. Años después, tras la llegada de Hitler al poder, en 1933, Stalin seguiría creyendo que los lazos entre Rusia y Alemania eran tan sólidos que Hitler no podría alterarlos. La represión hitleriana contra los comunistas alemanes no inquietaba a Stalin. Eso no impediría, decía él, llegar a un acuerdo entre las dos capitales. Cuando Hitler rompió el pacto y atacó a la URSS, Stalin creyó que perdería el poder y se escondió una semana en su dacha: no entendía por qué su querido aliado lo había traicionado.

KALRRADECKHubo otras aventuras en las que los comunistas fueron de la mano con los nazis.  En 1923, los mamertos alemanes, dirigidos por Radek (en la foto: Karl Radek), un jefe de la Internacional Comunista,  negociaban con ciertos jefes nazis y nacionalistas alemanes, como el conde Reventlow. Los comunistas decían que la única posibilidad de éxito del nacionalismo alemán era arrimarse a la Rusia bolchevique “contra Francia y la Gran Bretaña imperialistas”. Cuando la Renania quiso separarse de Alemania, los comunistas se unieron a la policía y a los peores reaccionarios alemanes para desatar una campaña de terror contra los separatistas. Esas dos fuerzas organizaron violentas manifestaciones contra los militantes renanos. Un testigo de esos eventos, Walter Krivitsky, un espía militar soviético en esos momentos, que rompió con el comunismo en 1937, por lo que fue asesinado en 1941, escribió en sus memorias: “Cuando las dos fuerzas hostiles se encontraron en una avenida de la ciudad, yo vi, por primera vez en mi vida, a los comunistas combatir al lado de los terroristas nacionalistas y de la policía alemana. Los separatistas fueron vencidos, sobre todo a causa de la intervención del gobierno inglés que era pro-alemán en ese momento”. (1)

Alexander Yakovlev, un dignatario comunista ruso, que devino anticomunista en la época de Gorbatchev, al hacer el inventario de los crímenes del sistema soviético, habla por eso de “fascismo bolchevique” en El Cementerio de los Inocentes, obra descrita por los especialistas como “un grito de revuelta y de vergüenza lanzado en el ocaso de su vida por un hombre agobiado por sus descubrimientos”.

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