¿QUÉ HABRÍA PASADO SI LOS NAZIS HUBIESEN GANADO LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL? La serie ‘The Man in the High Castle’ (Amazon Prime Video) plantea este distópico escenario, pero ¿realmente existía un plan de dominación mundial de las potencias del Eje?

Imagen promocional de la serie ‘The Man in the High Castle’. (Amazon)

Por Andrés Moraleda El Confidencial

Ya hay fecha para la siguiente batalla por la dominación mundial. El 15 de noviembre se estrenará la cuarta temporada de ‘The Man in the High Castle’, la serie de Amazon Prime Video en la que nazis y japoneses se reparten los Estados Unidos. Ya solo con esta premisa, merece la pena darle una oportunidad a esta producción que ya hizo mucho ruido en su estreno allá por 2015, gracias a una campaña publicitaria original y espeluznante.

‘The Man in the High Castle’ está basada en la novela homónima de Philip K. Dick, autor por excelencia de la novela de ciencia ficción, y uno de los escritores más y mejor adaptados al cine: ‘Blade Runner’, ‘Desafío total’, ‘Minority Report’… Curiosamente, ‘El hombre en el castillo’ fue su primera gran novela, con la que se dio a conocer al gran público y la que nos atañe en este artículo.

Tráiler de la serie ‘The Man in the High Castle’ (Amazon Prime Video)

¿De qué va exactamente la serie?

Hagamos volar un poco la imaginación. Estamos en 1945 y las potencias del Eje ganan la Segunda Guerra Mundial tras hacerse con armas nucleares. La Alemania nazi y el Japón imperial cruzan el charco y se plantan en Norteamérica. De Italia no sabemos nada. Estados Unidos está divido en dos partes: el este es de los nazis y se denomina Gran Reich, mientras que el oeste está dominado por las autoridades niponas como los Estados Japoneses del Pacífico.

Entre estos dos territorios hay una zona neutral, en las Montañas Rocosas, que es una suerte de región sin ley para forajidos, y donde se esconde la resistencia al dominio de las potencias del Eje.

Mapa de los Estados Unidos en ‘The Man in the High Castle’. (Wikipedia)

En este distópico e insólito escenario se desarrollan varias historias personales: Juliana Crain es una mujer de San Francisco que se involucra, sin quererlo, en la resistencia; Jon Blake es un agente doble de Nueva York que busca a la resistencia; Nobusuke Tagomi es un importante oficial japonés preocupado por qué ocurrirá cuando Hitler muera.

Como es previsible, de alguna manera estas tramas se entrelazan a lo largo de la serie, pero aquí no estamos para desvelar lo que ocurre en la serie sino para averiguar si lo que ocurre hubiese podido pasar de haber ganado los nazis la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué dice la historia?

Para desgracia de este artículo, hay pocos trabajos que desde una perspectiva histórica hayan respondido a la pregunta de “qué habría ocurrido si los nazis hubiesen ganado la guerra”. Pero a falta de historia, tenemos hechos y suposiciones, que tampoco está mal. Vayamos entonces con los hechos.

En 1942, el III Reich de Adolf Hitler dominaba buena parte de Europa. Alemania ocupaba un territorio más extenso del que tiene actualmente tras anexionarse los Sudetes, Austria, la República Checa y parte de Polonia, constituyendo la Gran Alemania. Además, los nazis ocuparon territorios colindantes como Polonia, los Países Bajos, Bélgica, la Francia ocupada, Dinamarca, Ucrania o Bielorrusia, y se aseguraron aliados colindantes como Italia, Finlandia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria o Croacia.

Esta expansión alemana respondía a una teoría que Hitler se apropió, el ‘Lebensraum‘. Este término, que se puede traducir como ‘espacio vital’, fue acuñado por un geógrafo alemán llamado Friedrich Ratzel a finales del siglo XIX. La teoría decía que “para mantenerse saludables, las especies deben expandirse en el espacio”. Bueno, pues Hitler cogió el ‘Lebensraum’ y lo reformuló a su manera: Alemania necesita espacio vital y tiene que expandirse (y reproducirse).

En verde oscuro, la Gran Alemania del III Reich. (Wikipedia)

Junto al ‘Lebensraum’, Hitler justificó su política expansionista en una de sus ideas estrella: “La nación de los pueblos germánicos de Europa”. Y esto incluía también a holandeses y escandinavos, por ejemplo. En esta idea racial, había pueblos que debían servir a los germanos y otros desaparecer. Pero la invasión alemana respondía también a factores menos ideológicos.

En el fondo, la Segunda Guerra Mundial tuvo mucho de conflicto interimperialista

El historiador Francisco Rubino considera que “Hitler respondía ante todo a las necesidades de los grandes industriales alemanes que lo habían llevado al poder, y lo que los Thyssen, Krüpp y Siemens necesitaban era mano de obra barata, recursos minerales y energéticos y expansión de tierras de cultivo”. Así, Alemania fue ocupando territorios del este de Europa con este propósito. “El plan de Alemania no era otro que consolidar su hegemonía continental a partir del control de estos recursos naturales, aislando y marginando a Gran Bretaña y Francia. En el fondo, la Segunda Guerra Mundial tuvo mucho de conflicto interimperialista”, dice Rubino.

El mundo de ‘The Man in the High Castle’

Ahora es cuando entramos en el terreno de la suposición, pero apoyándonos en hechos que la soporten. ¿Se llegaron a plantear los nazis la invasión a los Estados Unidos de América? No, o al menos no hay historiografía que lo apoye. Como dice Rubino, “los alemanes estaban demasiado ocupados en una guerra europea que se estaba alargando mucho más de lo previsto con la apertura de nuevos frentes. Un teatro de operaciones en América, incluso en caso de que fuese posible, no parecía ser la mejor idea”. 

En realidad, la potencia del Eje que más se acercó a Estados Unidos fue Japón. Además de provocar la entrada definitiva de los americanos en la guerra tras sus ataques en el Pacífico (Pearl Harbor, Filipinas…), los nipones llegaron a lanzar una serie de globos incendiarios sobre la costa oeste de EEUU, buscando provocar incendios forestales. Lo único que hicieron fue alimentar la paranoia del pueblo norteamericano a un ataque japonés que Steven Spielberg reflejó en la película ‘1941’.

Vamos, que lo de los Estados Unidos a pachas entre nazis y japoneses es un cuento (nunca mejor dicho). Pero claro, Philip K. Dick, americano, tenía que ambientar su magnífica novela en algún lugar y, como suele pasar en las películas de catástrofes, alienígenas y demás ciencia ficción: si algo grande le ocurre a la Tierra, ocurre en América.

Alemania (y sus socios) más allá de Europa

“Las ambiciones alemanas siempre fueron de tipo continental, llegándose a reconocer la posibilidad de coexistir con una potencia marítima como Gran Bretaña. Su objetivo era librar una guerra corta, rápida y localizada, neutralizando el frente occidental para poder centrarse en el frente oriental, que era el que realmente les interesaba, por sus recursos naturales”. Aunque Francisco Rubino acote con hechos los límites de nuestra imaginación, existió cierta expansión de las potencias del Eje más allá de Europa.

En el caso alemán, su objetivo más lejano era llegar hasta el mar Negro, como dice Rubino: “Los nazis pretendían aislar a la Unión Soviética de Europa creando una serie de Estados tapón desde el Báltico hasta el Mar Negro. Está claro que las tierras fértiles de las llanuras occidentales de Rusia, así como sus recursos petrolíferos y energéticos eran ambicionadas por los alemanes, que de alguna forma se hubiesen hecho con su control de forma directa o indirecta tras una hipotética victoria”.

Japón era la potencia del Eje que más ambiciones expansionistas tenía

En África, a pesar de las incursiones germanas con el archiconocido general Erwin Rommel, era Italia quien quería arrebatar territorio al Imperio británico. Y en Asia fue Japón quien aprovechó la debilidad de la hegemonía de Gran Bretaña en el continente para “iniciar una serie de campañas en el sudeste asiático llegando a amenazar incluso a la India, más allá de las incursiones en Corea o China, con la que estaban en guerra desde 1937”, recuerda Rubino.

A pesar de todo esto, la guerra sí que se llegó a alejar de Europa más de lo esperado. Como cuando los alemanes se acercaron a Irán interesados en sus reservas petrolíferas y Gran Bretaña y la URSS respondieron invadiendo el país árabe y destituyendo al sah Reza Pahlavi, que fue sustituido por su propio hijo.

La Nueva York nazi de ‘The Man in the High Castle’. (Amazon Prime Video)

Un, dos, tres… responda otra vez. ¿Qué habría pasado si los nazis hubiesen ganado la Segunda Guerra Mundial? Lo que vemos en ‘The Man in the High Castle’… no. Aun así, la distopía que hubiese quedado, como hemos podido leer, seguiría siendo igual de aterradora e interesante (desde un punto de vista narrativo) que la que plantea la serie. Pero tendría que rodarse en Europa, ya que, como dice Francisco Rubino, “una invasión de esas características, a gran escala, hubiese supuesto un esfuerzo logístico y un grado de movilización de recursos humanos y económicos muy fuera del alcance de la Alemania o del Japón de los años cuarenta”.

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