¿QUIÉN INTERVIENE A MADURO Y A SU RÉGIMEN? EL SILENCIO ES UN CRIMEN DE GUERRA. Si en una esquina cualquiera de nuestro país un hampón lleno de odio está asesinando a un ciudadano ante la mirada de otros ciudadanos, venezolanos o extranjeros, la ley no podrá perseguir a los mirones indiferentes pero la ética si los condenará. La ley moral obliga a un ser humano a intervenir en defensa de otro ser humano cuando este es atacado por un gorila rabioso o un hampón desquiciado.

COLOMBIANOSOBLIGADOSAABANDONARVENEZUELAGUSTAVOCORONELPor Gustavo Coronel-  Blog de Berenice Gómez “La Bicha”

Esto es exactamente lo que está sucediendo en estos precisos momentos en la Venezuela del gorilesco Nicolás Maduro, un analfabeta lleno de odio, quien lleva a cabo una labor de destrucción nacional como nunca se había visto en Venezuela, todo por órdenes de la dictadura que impera en Cuba.

Quienes asisten silenciosos frente a esta tragedia son los civiles venezolanos que se dicen decentes, los militares que se dicen institucionales, los latinoamericanos que se dicen demócratas y los líderes políticos de países que se dicen civilizados. Y este silencio frente a lo que está ocurriendo en Venezuela es el producto de la cobardía moral, del cinismo y de la corrupción.

El gorila ha quebrado financieramente al país. Ha colocado a sus habitantes al borde del hambre y de la muerte por falta de insumos médicos. Se ha peleado con todos sus vecinos y está promoviendo en este momento un crimen en contra de miles de ciudadanos Colombianos, solo para ocultar el desastre nacional. Insulta a los empresarios. Acusa a los opositores de crímenes que han sido llevados a cabo por sus secuaces. Viola la constitución y las leyes electorales, amparado en una pandilla de malandros que le sirven.

¿Y nadie se rebela? ¿Nadie lo interviene?

Es hora de decir que el régimen de Nicolás Maduro debe ser intervenido. Cual fisonomía adquirirá esta intervención comienza a ser menos importante que la intervención misma. Ya sea la de la OEA aplicando la Carta Democrática interamericana, la de la ONU, actuando con sus cascos azules frente a una situación absurda de un loco desatado que daña a su país y a los países vecinos, ya sea una coalición de loqueros que vengan al país a llevarse a ese demente y a sus pandilleros a un manicomio, ya sea una rebelión cívico-militar doméstica o una invasión, armada o no, de la diáspora venezolana, lo cierto es que a este régimen corrupto, inepto, entreguista y genocida hay que intervenirlo.

Nunca he dicho esto de ningún otro régimen, ni siquiera el del difunto sátrapa. Porque esto que estamos presenciando viola los principios más elementales de la decencia humana. Maduro, Cabello y sus cómplices, en un número aproximado de 400-500, han violado todas las reglas, todas las leyes, la constitución y los derechos humanos de los venezolanos y, ahora, ponen en peligro toda la región con sus locuras. Y esto se lleva a cabo ante la mirada indiferente de mamotretos como UNASUR, de organizaciones zombis como la OEA, de gobiernos que se dicen depositarios de la llama de la libertad, como el de los Estados Unidos, de gobiernos vecinos atemorizados o abatidos por su propia corrupción, como es el caso de Colombia y Brasil. Los países angloparlantes del Caribe guardan silencio porque todavía reciben limosnas del gorila. Los países forajidos del ALBA como Cuba y Nicaragua callan porque esperan sus cheques mensuales. Argentina calla porque la mujercita recibió maletines llenos de dinero del sátrapa difunto. Dilma calla porque está ahogándose en la fetidez de su propio pantano.

El silencio de los Estados Unidos es atronador, hiere nuestros oídos. Emigré a este país en búsqueda de lo que había perdido en Venezuela. Ya USA es mi segunda patria. Pero esperaría que estuviera a la altura de su credo, que fuese el líder de los principios de democracia y libertad, que su acción fuera más decidida y no basada en las reuniones furtivas de Tom Shannon con el gorila. El gobierno de Barack Obama juega un desesperante juego de espera que hace posible que cada día mueran venezolanos y ciudadanos de su propio país en tierras venezolanas, sean expropiados empresarios y el gorila ande suelto vociferando, insultando y embruteciendo la región con sus actitudes simiescas.
El régimen de Nicolás Maduro y sus secuaces debe ser intervenido. Pero, ¿quién lo hará?

Quien lo haga, si es que alguien lo hace, contará con mi apoyo mientras su propósito sea el restablecimiento de la libertad y la democracia.

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