SÍNODO DEL AMAZONAS: ¿RUMBO A UNA IGLESIA ECOLÓGICA QUE EXPULSA A JESUCRISTO Y DISGREGA AL BRASIL?

Por, Luis Dufaur, Agencia Boa Imprensa, San Pablo, Brasil

La periodista holandesa Jeanne Smits quedó aterrorizada cuando tomó conocimiento del documento preparatorio del Sínodo especial sobre el Amazonas.

El mismo será realizado en octubre de este año de 2019, en Roma, y reunirá a los Obispos del “Pan-Amazonas” — de los nueve países que dividen la soberanía sobre esa inmensa región geográfica.

Jeanne Smits está acostumbrada a leer los documentos comuno-católicos más radicales, de los cuales, por lo demás, no comparte ni siquiera los presupuestos ni los fines. Sin embargo, lo que se está preparando en ambientes católicos “progresistas” sobre el Amazonas superó todos los errores y los horrores filosóficos y morales que ya vio, escribe pormenorizadamente en su portal de Internet.

La nota dominante, según ella, es su “carácter horizontal”, es decir, su extremo igualitarismo. En efecto, no es la mera igualdad niveladora de la sociología marxista que, desgraciadamente, se manifiesta en los documentos eclesiásticos recientes.

Se trata de un igualitarismo materialista y evolucionista ecológico — y al respecto nos adelantamos en la presentación — que nivela radicalmente a todos los seres. El hombre queda en el mismo nivel que el animal, la planta, el mineral, al punto que desaparece en un magma erigido en divinidad: la “Madre Tierra”, la “Pachamama”, “Gaia” o cualquier otro nombre utilizado en las utopías panteístas, paganas o ecologistas.

El Sínodo especial, conforme señala el Documento Preparatorio del Sínodo de los Obispos de la Asamblea Especial para el Pan-Amazonas [octubre de 2019], tiene en vista la “conversión pastoral y ecológica” a esa nueva pan-religiosidad…

Según dicho documento, ya no se trataría de llevar el Evangelio a los pobres pueblos indígenas, como lo hicieron los heroicos — ¡y cuántos santos y mártires! — misioneros durante siglos.

Por el contrario, la “mejor forma de contribuir a la salvación y a la redención (¡sic!) de los pueblos autóctonos de la gran cuenca del Amazonas, conocida como la Pan-Amazonía, es que la Iglesia les haga tomar “conciencia” del ambientalismo esotérico, de la lucha por la biodiversidad y del valor sagrado de sus primitivas “cosmovisiones” y espiritualidades supersticiosas.

Jeanne Smits discierne, “navegando sin cesar” en esas páginas del Vaticano, ¡el mito iluminista y anticristiano del buen salvaje de Jean-Jacques Rousseau!

Pero no es solo eso. El documento deja ver una permanente denuncia de la evangelización de los siglos pasados, aún viva en sacrificados y aislados misioneros de los días de hoy.

La evangelización tradicional fue acompañada de la natural e indispensable tarea civilizadora, llevada a cabo por religiosos portugueses y españoles, en su mayoría, a costa de grandes esfuerzos que a veces les consumieron la propia vida.

El hecho asombroso es que esa meritoria obra ahora la presentan como un funesto preludio de la globalización neoliberal, hija de los peores defectos del capitalismo, inoculada de un modo criminal por la Iglesia y que ahora se trataría de reparar.

En definitiva, arrojar nuevamente a los indios al primitivismo.

La inversión de doctrinas y metas con respecto a la Iglesia es radical, como queda patente en estos párrafos del líder católico Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995) en su libro “Tribalismo Indígena, ideal comuno-misionero para Brasil en el siglo XXI”:

Traer a los hombres a la Iglesia es, pues, abrirles las puertas del Cielo. Es salvarlos. Este es el fin de la Misión.

Esta salvación tiene por fin supremo la gloria extrínseca de Dios. Se salva el alma que tenga como fin supremo la gloria extrínseca de Dios. Se salva el alma que haya alcanzado la semejanza con Él por la observancia de la Ley en las batallas de esta vida. Y así Le dará gloria por toda la eternidad.

La gloria de Dios y la perpetua felicidad de los hombres […] no impide que la Misión tenga efectos terrenales, también de los más elevados.

Cristianizar y civilizar son, pues, términos correlativos. Es imposible cristianizar seriamente sin civilizar. Como también, recíprocamente, es imposible descristianizar sin desordenar, embrutecer y empujar nuevamente hacia la barbarie”. (Cfr. “Tribalismo Indígena, ideal comuno-misionero para el Brasil en el siglo XXI”, Editorial Vera Cruz, San Pablo, 7ª ed., 1979).

Pero el Documento Preparatorio analizado por Jeanne Smits propone como corolario echarnos a nosotros —hombres “viciados” por la Civilización Cristiana ordenada, sacral y anti-igualitaria— en un mismo abismo tribal atribuido a los indios, pero concebido en ambientes teológicos europeos.

Jeanne Smits afirmó que fue necesario descodificar el substractum teológico del documento, pues está hábilmente redactado para que los comprendan los iniciados y para despistar a los ingenuos.

Pero el resultado es incontestable: se trata de instalar, en nombre del catolicismo y de una “teología indígena”, los rudimentos paganos de los pueblos nativos de la floresta amazónica, borrando el milenario mensaje cristiano tal como nosotros lo conocemos.

Esa mirada específica sobre Dios y la naturaleza conduce a una forma de inmanentismo”, explica Jeanne.

La divinidad no está fuera de nosotros -en el Cielo, en el Creador soberano de todas las cosas, sino que palpita en la materia, en la floresta, en el cosmos, como lo dice, más o menos explícitamente, el Documento Preparatorio y la encíclica verde de Francisco “Laudato si”, salpicada de enseñanzas de místicos paganos.

Jeanne ejemplifica el tema con un párrafo del Documento que juzgó revelador:

Para los pueblos indígenas del Amazonas, el vivir bien existe cuando están en comunión con las otras personas, con el mundo, con los seres de su entorno y con el Creador. […]

Sus diversas espiritualidades y creencias los llevan a vivir una comunión con la tierra, el agua, los árboles, los animales, con el día y la noche.

Los ancianos sabios, según las diferentes culturas, llamados hechicero, curandero, maestro, wayanga o chamán, entre otros, promueven la armonía de las personas entre sí y con el cosmos. Todos ellos son ´memoria viva de la misión que Dios nos confió a todos: cuidar de la Casa Común´” (Cfr. “Amazonas: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral- Documento Preparatorio del Sínodo de los Obispos para la Asamblea Especial para la Pan-Amazônia [octubre de 2019], nº 31.

¿Hacer del curanderismo, de la enseñanza del payé, la sabiduría inspiradora de la nueva Iglesia, identificada agnósticamente con la? La Sabiduría eterna y encarnada, Nuestro Señor Jesucristo, ¡queda así proscripta!

Y la advertencia de las Sagradas Escrituras “todos los dioses de los gentiles son demonios” (Sl 95,5) es pisada a los pies.

La extensión del análisis y la riqueza de datos reveladores de la revolución comuno-progresista contenidos en el referido Documento Preparatorio hacen necesario continuar el tema en próximos posts.

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