SOROS MUEVE LOS HILOS: MILES DE ESTUDIANTES FEMINIZADOS Y REBLANDECIDOS MANIFIESTAN SU ALERGIA LAS ARMAS EN EE.UU. El megalómano Soros tiene entre ceja y ceja subvertir la presidencia de Donald Trump. Sabe que una sociedad indefensa y moralmente debilitada es una sociedad más vulnerable. Black Live Matters (La Vida de los Negos Importa), que ha recibido 650.000 dólares de grupos controlados por Soros durante el año pasado, es un ejemplo clásico de estos esfuerzos.

Fuente: Alerta Digital-España

Hasta hace poco, la policía era universalmente admirada en los EE.UU. como el equivalente interno de los militares. BLM emergió como una fuerza social corrupta para politizar el apoyo a la policía.

Su argumento principal es que en EE.UU., la policía no es una fuerza para el bien, que permite que la sociedad funcione mediante el mantenimiento de la ley y el orden. Por el contrario, la policía es un instrumento de los blancos de represión de los negros.

Aplicar la ley en las comunidades predominantemente afroamericanas está bajo asalto como inherentemente racista.
La agitación de BLM, que ha sido acusado de inspirar los homicidios de la policía en varias ciudades de Estados Unidos, ha producido dos respuestas de la tropa de la policía. En primer lugar, se han desmoralizado, ya que son penalizados por tratar de mantener a sus ciudades a salvo de los delincuentes.

segundo lugar, su disposición a usar la fuerza en situaciones que exigen el uso de la fuerza ha disminuido. El miedo a cargos criminales, por un lado, y la condena pública como “racistas” por el otro hace que la policía prefiera la inacción, incluso cuando las situaciones requieren que actúen.

La desmoralización y la intimidación de la policía es muy probable que cause un fuerte aumento de los crímenes violentos.

Soros se vale sobre todo de los jóvenes occidentales, mayoritariamente permeables a la ingeniería social, entre cuyos logros cabe destacar el reblandecimiento y feminización de las poblaciones de raza blanca.

Un millón de personas, mayoritariamente estudiantes, salieron este sábado a las calles de 800 localidades de Estados Unidos para reclamar un mayor control al acceso de armas.

“Hoy es el comienzo de un nuevo y brillante futuro para nuestro país. Salimos a la calle para exigir leyes de control de armas con sentido común, nosotros somos el cambio”, exclamó ante la multitud congregada en Washington Cameron Kasky, uno de los supervivientes del tiroteo de la escuela de Parkland (Florida, EEUU), el pasado 14 de febrero, en el que murieron 17 personas.

Kasky, de 17 años, organizó junto a varios de sus compañeros del colegio Marjory Stoneman Douglas la ‘Marcha por nuestras vidas’, que reunió a más de medio millón de personas en la capital del país, según medios locales, para exigir que se apliquen medidas que pongan fin a la violencia armada.

El debate nacional sobre el acceso a las armas regresó a la orden del día después de que el pasado 14 de febrero Nikolas Cruz, un joven de 19 años, asaltara su antigua escuela en Parkland con un fusil de asalto AR-15, con el que mató a 14 estudiantes y tres profesores.

“Da miedo ir a la escuela sabiendo que esto está pasando mucho ahora, es muy triste. Queremos una solución pronto”, dijo Dayana Batres, una estudiante de 14 años de la escuela secundaria Albert Einstein en North Kensington (Maryland), que acudió a la protesta con su madre y dos hermanas.

Precisamente, hace un mes hubo una amenaza de bomba en la escuela de Dayana, que tuvo que permanecer sentada en el suelo durante tres horas sin poder contactar con sus padres. “Fue un calvario, recibí la alerta del colegio y yo sabía que mis hijas estaban dentro, pero no podía hacer nada”, relató la salvadoreña Myrna, madre de Dayana, que dijo que cada día reza para que no pase nada a sus hijas en la escuela.

Para solucionar esta crisis, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha sopesado incrementar hasta los 21 años la edad legal para llevar armas, así como armar a los profesores, prohibir el acceso a armas de asalto y vetar la venta de los conocidos como “aceleradores de disparo”, mecanismos que, acoplados al arma, incrementan su cadencia de tiro.

El Departamento de Justicia emitió este viernes la ley para prohibir la venta de los “aceleradores de disparo”.
“Armar a los maestros no funcionará… Nos hacen sentir como criminales, cuando deberíamos sentirnos apoyados en nuestras escuelas”, dijo ante la multitud en Washington Edna Chavez, alumna de 17 años de una escuela de Los Ángeles.

Un niño norteamericano, felizmente a salvo de la perversa influencia ideológica de Soros.

La manifestación en Washington, la central en la jornada de hoy y a la que acudieron numerosas personalidades, como la cantante Miley Cyrus, estuvo acompañada por más de 800 concentraciones alrededor de EEUU y en otras ciudades del mundo.

Al menos unas 20.000 personas, de acuerdo con medios locales, se congregaron en el parque Pine Trail, a poco más de 3 kilómetros de la escuela Marjory Stoneman Douglas, escenario del último tiroteo masivo en EEUU.

En otras ciudades del país, como Boston, Nueva York, Miami o Los Ángeles, más de 150.000 personas en total, según estimaciones de los organizadores, pidieron al Congreso estadounidense y a Trump que legislen para reducir el impacto de las armas en las aulas.

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