TRAS DÉCADAS DE APOYO ENCUBIERTO AL TERRORISMO, SOROS SE QUITA LA MÁSCARA EN COLOMBIA-PRIMERA PARTE. El senador Iván Duque no ha respondido directamente a ninguna de las críticas recientes sobre sus posiciones y posibles vínculos con Soros, aparte de quejarse de una “guerra sucia” que se libra contra él. ¿Podría ser que las elecciones de Colombia de 2018 se conviertan en una repetición de 2010 – un concurso ganador-ganador entre dos candidatos avalados por Soros?

Por Lía Fowler * Periodismo sin fronteras

El 9 de enero, El Espectador publicó un artículo, titulado “Los tiempos anormales de Trump”, firmado por George Soros, el conocido administrador de fondos de riesgo de Nueva York. El multimillonario húngaro-estadounidense comienza diciendo” Debo decir quién soy y en qué creo”. Parece que a través de esta pieza, escrita “especialmente para El Espectador”, el fundador de las Open Society Foundations intentaba presentarse a los colombianos. Lleva unas cuantas décadas de retraso.

De hecho, Soros ha sido, al menos desde los años noventa, una persona clave en la definición de la política de EE.UU. hacia Colombia y también de la política interna del país. A través de su propia red de ONG y de las que patrocina, Soros ha emprendido un asalto de décadas a las instituciones del país con el fin de legitimar a los grupos narcoterroristas, un objetivo que está muy cerca de lograr. (1)

El pasado mes de diciembre, el Congreso colombiano ratificó un “acuerdo de paz” entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el grupo narcoterrorista conocido como FARC, haciendo caso omiso del hecho de que el acuerdo fue rechazado por un plebiscito nacional el 2 de octubre. El principal cartel del narcotráfico del mundo tiene garantizadas curules no elegidas en el Congreso, Santos tiene poderes por decreto y Colombia se está convirtiendo rápidamente en un narcoestado fallido. El camino para este fin fue pavimentado y financiado por George Soros, y logrado a través de un triple enfoque: el debilitamiento del Estado y sus instituciones, el bloqueo de los esfuerzos de erradicación de cultivos ilícitos y la promoción de la legalización y despenalización de las drogas.

Human Rights Watch, co fundada por Soros,  recibe cientos de millones de dólares del magnate

Con el pretexto de promover los Derechos Humanos, en 1978 Soros cofundó Human Rights Watch (originalmente Helsinki Watch). No sólo aportó a la ONG cientos de millones de dólares, a través de la Open Society Foundation, (2) sino que también se sienta en su Consejo Asesor para las Américas. En los años noventa, HRW, junto con Amnistía Internacional, (3) la Oficina de Washington para América Latina (WOLA)(4) y las Brigadas Internacionales de Paz (5), todos patrocinados por la Open Society, comenzaron a definir al ejército colombiano como un violador sistemático de los derechos humanos. De hecho, durante los gobiernos de Ernesto Samper (1994-1998), acusado por los Estados Unidos de financiar su campaña presidencial con el dinero de un cartel de la droga, y Andrés Pastrana (1998-2002), los esfuerzos combinados de las ONG patrocinadas por Soros lograron desmantelar el ejército, obstaculizar sus operaciones y retirar a sus principales comandantes por medio de acusaciones falsas de abusos contra los derechos humanos.

A mediados y finales de los noventa hubo una batalla en el interior del gobierno de los Estados Unidos entre el Departamento de Estado y el Pentágono con respecto a la naturaleza de los grupos terroristas FARC y ELN. Myles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Colombia, insistió en que no había evidencia de ningún vínculo entre estas organizaciones terroristas y el narcotráfico, aserto que las FARC reprodujeron en varias comunicaciones, incluyendo una “Carta abierta al pueblo estadounidense” de 1998. (6) Frechette trabaja actualmente con Soros en el Consejo Asesor de HRW.

Ernesto Samper, elegido con dineros del Cartel de Cali

El general Barry McCaffrey, asesor de la política de drogas en EE. UU., declaró en 1996 que las FARC y el ELN eran una fuerza narcoguerrillera. La opinión del Pentágono resultó ser verdad, ya que las FARC son ahora reconocidas como el principal cartel de cocaína del mundo.

HRW y otras ONG fundadas por Soros, dirigieron una campaña implacable contra las Fuerzas Armadas de Colombia y sus miembros. En un informe de 1996 titulado “Redes de asesinos de Colombia: la alianza militar-paramilitar y los Estados Unidos”, (7) HRW escribió: “Con el objetivo de declarar una guerra contra las drogas, Estados Unidos ha armado, entrenado y asesorado a las Fuerzas Armadas de Colombia, a pesar de su desastroso historial en temas de derechos humanos”. El informe continuó acusando al general jubilado Farouk Yanine Díaz y al general Harold Bedoya, entre otros, de confabularse con grupos paramilitares para cometer o encubrir atrocidades.

Estas acusaciones constantes fueron amplificadas por los medios de comunicación estadounidenses vinculados a Soros. El principal de ellos era The Washington Post. No es de extrañar que Len Downie, editor ejecutivo de este diario entre 1991 y 2008, y su actual vicepresidente, también sea miembro del consejo del Centro de Información Investigativa, que ha recibido más de un millón de dólares de la Open Society de Soros.

En un artículo del Washington Post de 1997 titulado “A medida que su guerra civil se intensifica, Colombia emerge como la Bosnia de Sudamérica” y firmado por Ana Carrigan y Robert O. Weiner, los autores calificaron la supuesta connivencia entre militares y narcotraficantes en una “guerra sucia” y la comparó con la limpieza étnica de Bosnia. “Los paramilitares masacran [civiles], cumpliendo el deseo de los militares de contar con un alto número de cadáveres y permitir a sus patrocinadores consolidar y expandir sus tierras”, agregaron, sin proporcionar ninguna base para estas afirmaciones.

Ana Carrigan

Ana Carrigan, coautora del artículo de 1997, es escritora de OpenDemocracy, una organización financiada principalmente por Open Society y Open Society Initiative for Europe. (8) El propio Soros es columnista de OpenDemocracy. Su cobertura continua del conflicto colombiano ha mantenido una orientación pro-terrorista a lo largo de los años. También es autora del libro El Palacio de Justicia: una tragedia colombiana, en el que falsamente afirmó que fueron los militares, y no los terroristas del M-19, quienes asesinaron a la mayoría de las víctimas durante el ataque terrorista del M-19 al Palacio de Justicia en 1985. Una crítica del libro que publicó Rex A. Hudson señaló las muchas falacias de Carrigan, entre las que destaca su dependencia de fuentes anónimas y su desdén por el testimonio de sobrevivientes creíbles. El libro sigue siendo uno de los pocos relatos de la masacre del M-19 que se han publicado en lengua inglesa. (9)

En artículo publicado en el Washington Post en mayo de 1998, Bernard Aronson, ex funcionario del Departamento de Estado, promovió el falso relato militar-paramilitar de HRW, escribiendo que, al ayudar a los militares colombianos, Estados Unidos se arriesgó a “aliarse con fuerzas paramilitares que habían masacrado recientemente a 21 civiles, incluido un niño de cuatro años, en un remoto pueblo en territorio controlado por la guerrilla”. Aronson propuso en cambio que las FARC y el ELN podrían ayudar a erradicar los campos de coca a cambio de la ayuda estadounidense y una cuota de poder en Colombia. (10)

Aronson fue y sigue siendo miembro del Think Tank Diálogo Interamericano, financiado indirectamente por Soros, a través de la Fundación Avina, la cual figura en un puesto destacado entre los principales donantes de dicho Think Tank y recibe financiación de la Open Society. Además, Michael Schifter, el director de Diálogo Interamericano, participa en el Consejo Asesor de HRW junto con Soros. Con la reciente ratificación del acuerdo entre Santos y las FARC, Aronson no sólo vio concretada su propuesta de 1998, sino que ayudó a diseñarla desde 2015 como enviado especial del presidente Obama a las conversaciones de paz que condujeron a dicho acuerdo.

Miguel Posada, oficial de la Reserva

En 1998, Soros completó su labor de influir en el Departamento de Estado con el nombramiento de Harold Koh como secretario de Estado adjunto para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo. En un flagrante conflicto de intereses, Koh fue también miembro del consejo de administración de HRW. (11)

“El principal mecanismo de la campaña de difamación contra los militares colombianos es el Informe de Derechos Humanos que el Departamento de Estado presenta cada año al Congreso de los Estados Unidos”, escribió Miguel Posada (mi padre), fundador del Centro de Análisis Sociopolíticos y Verdad Colombia en un artículo de marzo de 2000 de la Asociación Interamericana de Prensa Económica. (12) Durante muchos años, el informe del Departamento de Estado era casi una copia exacta del informe de Soros y HRW.

Los logros de Soros a través de su influencia en el Departamento de Estado incluyeron lo siguiente: El desmantelamiento de la Brigada XX de Inteligencia

General Harold Bedoya Pizarro

(13) en 1998 (acusada por el Departamento de Estado –de acuerdo con el Washington Post– “de promover las actividades de escuadrones de la muerte”); el bloqueo de millones de dólares en la asistencia de los Estados Unidos, como se describe en los informes de HRW para todos los años pertinentes; y la destitución de cientos de oficiales. (14)

Los resultados de esta política de Estados Unidos, financiada por Soros , hacia Colombia fue desastrosa. Según estadísticas de la Universidad Militar Nueva Granada, entre 1990 y 2000, el número de terroristas de las FARC pasó de unos 8.000 a más de 20.000; los del ELN, de 2.000 a 4.500, y los paramilitares quintuplicaron su fuerza, de 1.800 a más de 10.000 terroristas. En ese tiempo, alrededor de 7.000 niños fueron reclutados por estos grupos terroristas.(Continuará)

*Lia Fowler es una periodista estadounidense y ex agente especial del FBI.

2 comentario sobre “TRAS DÉCADAS DE APOYO ENCUBIERTO AL TERRORISMO, SOROS SE QUITA LA MÁSCARA EN COLOMBIA-PRIMERA PARTE. El senador Iván Duque no ha respondido directamente a ninguna de las críticas recientes sobre sus posiciones y posibles vínculos con Soros, aparte de quejarse de una “guerra sucia” que se libra contra él. ¿Podría ser que las elecciones de Colombia de 2018 se conviertan en una repetición de 2010 – un concurso ganador-ganador entre dos candidatos avalados por Soros?

  1. George Soros, es una persona sucia y mala. Lo que quiere es acabar con los Estados Unidos y con el mundo. No se como el Partido Democrata no se da cuenta, o son ignorantes o son unos diablos.

  2. Muy Interesante lectura, me recuerda el lema “Camaron Que Se Duerme, Se Lo Lleva La Corriente!!! Despierten!!!!!
    Excelente reportage.

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