TRAS DÉCADAS DE APOYO ENCUBIERTO AL TERRORISMO, SOROS SE QUITA LA MÁSCARA EN COLOMBIA-SEGUNDA PARTE. El senador Iván Duque no ha respondido directamente a ninguna de las críticas recientes sobre sus posiciones y posibles vínculos con Soros, aparte de quejarse de una “guerra sucia” que se libra contra él. ¿Podría ser que las elecciones de Colombia de 2018 se conviertan en una repetición de 2010 – un concurso ganador-ganador entre dos candidatos avalados por Soros?

Por Lía Fowler * Periodismo sin fronteras

Entre los oficiales destituidos gracia a HRW y a la presión del Departamento de Estado estaba el general Harold Bedoya, comandante de las Fuerzas Armadas, que se vio obligado a retirarse en 1997. Un informe de 1998 de HRW titulado “Guerra Sin Cuartel: Colombia y el derecho internacional humanitario” (15) afirma: “En 1997, el gobierno de Colombia obligó al retiro del general Harold Bedoya, cuya hostilidad hacia los derechos humanos y cuya relación a lo largo de toda su carrera con el dramático aumento de las operaciones conjuntas entre el Ejército y los paramilitares son bien conocidos”.

De hecho, nunca hubo pruebas creíbles de que el general Bedoya tuviera vínculos con paramilitares. Como sucede con la mayoría de la información que publica HRW y divulgan sus socios de los medios de comunicación, las acusaciones no fueron fundamentadas. Según la ONG Monitor, las publicaciones de HRW “reflejan la ausencia de estándares profesionales, metodologías de investigación y conocimientos militares y legales” (16)

Entonces, ¿dónde obtuvieron esta información? Mientras que los informes de HRW no identifican a las organizaciones que proporcionan la información en sus agradecimientos, alegando razones de seguridad, una revisión del contenido de sus informes sugiere quiénes podrían ser, entre ellos: la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (CIJP), el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) y la Corporación Colectiva de Abogados José Alvear Restrepo (CCAJAR). Curiosamente, todas estas ONGs son apoyadas por las Brigadas Internacionales de Paz, que reciben fondos directamente de la Open Society de Soros.

Alirio Uribe Muñoz, antiguo terrorista del M19 y actual congresista del Polo Democrático, fue presidente del Colectivo Alvear Restrepo

Después de su retiro forzado, el general Bedoya, se lanzó a la campaña presidencial para las elecciones de 1998. Sus plataformas consistían en oponerse a las políticas de apaciguamiento del gobierno de Samper y combatir directamente el narcoterrorismo. En los meses previos a la elección, tres oficinas de campaña de Bedoya fueron bombardeadas y en mayo, asesinaron al asesor de campaña de Bedoya, el ex ministro Fernando Landazábal. A pesar de haber sido derrotado en las elecciones, el general Bedoya continuó sus esfuerzos para combatir la propaganda pro-FARC patrocinada por Soros en los Estados Unidos, incluyendo compromisos de discurso en el Instituto Schiller y el Club Nacional de Prensa.

Bedoya se encontró, en todo momento, con intensas campañas de difamación tanto en Estados Unidos como en Colombia. En los Estados Unidos, grupos pro-FARC se abalanzaron sobre el uso de la palabra “patria” en español, que tradujeron como “fatherland” (en lugar del “país” más apropiado) para hacer comparaciones con Hitler. A partir de ahí, los medios de comunicación de los Estados Unidos y las ONG comenzaron a describir al general Bedoya como fascista. En 1999, por ejemplo, un corréo electrónico del Colombian Labor Monitor, una ONG cuya financiación se desconoce, declaró: “El fascista colombiano general Bedoya hablará en el Club Nacional de Prensa”. (17) El Equipo Nizcor y Derechos Human Rights, miembros del GILC, financiado por Soros, (18) incluyeron al general Bedoya en una lista de “notorios graduados colombianos de la Escuela de las Américas” y lo acusaron de organizar escuadrones de la muerte, (19) acusaciones extraídas directamente de los informes de HRW y de los comunicados de las FARC. (20)

Iván Duque llamando “fachista” al General Bedoya

Las acusaciones tuvieron eco en Colombia. Refiriéndose al general Bedoya en un artículo de febrero de 1998 en El Tiempo, Iván Duque, ahora senador por el Centro Democrático (CD), escribió: “Falta seriedad y es desagradable escuchar esa narración fascista a finales del siglo siglo XX”. Esto no sorprende. En un escrito publicado en abril de 2010 en Portafolio y titulado “Lecciones de Soros”, Duque escribió acerca de la “riqueza intelectual” de Soros y promovió sus ideas. (21) Ya sea por ignorancia o intencionadamente, Duque no hizo mención alguna al papel que Soros había desempeñado en la política colombiana en los últimos quince años

Saltemos al presente. Los “acuerdos de paz” ratificados el año pasado los comenzó Santos –cuyos nexos con Soros están ampliamente documentados¬– y han contado con el respaldo de una intensa campaña de propaganda patrocinada por Soros en el país y en el exterior.

Específicamente, el cabildeo a favor de Santos en Estados Unidos lo llevó a cabo en primer lugar Diálogo Interamericano, entidad cuya relación con Soros se explicó en detalle arriba, y el Atlantic Council, otro Think Tank que incluye a la Open Society en la lista de sus financiadores. (22) La administración Obama prestó un claro respaldo a las negociaciones y devolvió al escenario a los actores clave relacionados con Soros en los años noventa para ayudar a consolidar el acuerdo: Harold Koh, que una vez formó parte del consejo de administración de HRW, fue nombrado consejero jurídico del Departamento de Estado en 2009; Y Bernard Aronson fue nombrado enviado especial para las negociaciones en 2015. El dudoso papel de Aronson en las negociaciones fue el tema de mi artículo de abril de 2016: “Bernard Aronson: El conflicto de intereses de ‘Nuestro Hombre en La Habana’”. (23)

Bernard Aronson con los cabecillas terroristas de las FARC

La cobertura periodística de las negociaciones de paz en los Estados Unidos fue predominantemente pro-Santos-FARC, lo que implícitamente significó pro-Cuba, ya que las FARC han sido patrocinadas y entrenadas por Cuba y Cuba fue promotora y anfitriona del acuerdo. Esa cobertura en Estados Unidos la lideraba, de nuevo, el Washington Post, a través de las muchas columnas del periodista Nick Miroff. (24) Su sesgo quedó resumido en un espantoso tuit del 6 de enero de 2017. En respuesta a las fotografías de los verificadores de las Naciones Unidas que bailan con las niñas de las FARC –cuya presencia entre las FARC constituye un crimen de guerra– escribió: “Por el bien de la paz en Colombia, alguien debería quitar todas las cámaras de celular en El Conejo”. El problema, para Miroff, no era que los observadores de la ONU estuvieran bailando con las víctimas de reclutamiento infantil, sino que se tomaron fotos de ello.

El caso es que Miroff no es imparcial en absoluto. Su esposa es Camila Piñeiro, hija del notorio oficial cubano de inteligencia Manuel Piñeiro. Piñeiro fue el jefe de la DGLN del régimen de Castro, encargado de organizar y apoyar a las guerrillas en las Américas, entre ellas las FARC. Camila Piñeiro trabaja para el Centro de Estudios de la Economía Cubana patrocinado por el Estado cubano en la Universidad de La Habana..(Continuará)

*Lia Fowler es una periodista estadounidense y ex agente especial del FBI.

Para leer la primera parte de esta serie pinche el siguiente enlace:

TRAS DÉCADAS DE APOYO ENCUBIERTO AL TERRORISMO, SOROS SE QUITA LA MÁSCARA EN COLOMBIA-PRIMERA PARTE. El senador Iván Duque no ha respondido directamente a ninguna de las críticas recientes sobre sus posiciones y posibles vínculos con Soros, aparte de quejarse de una “guerra sucia” que se libra contra él. ¿Podría ser que las elecciones de Colombia de 2018 se conviertan en una repetición de 2010 – un concurso ganador-ganador entre dos candidatos avalados por Soros?

 

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