UN RECONOCIMIENTO “AL INCOMPARABLE SEMANARIO FUERZA NUEVA”-PRIMERA PARTE. Con el título que rotula este artículo criticaba en tono irónico la oposición al franquismo, pero también los reformistas del franquismo, el semanario Fuerza Nueva, un histórico de la prensa española tras la guerra civil.

Por, Francisco Torres- Historiador

Nota del director de Nuevo Acción: El huracán Andrew destrozó mi finca “ VillaTerra Incognita” y me costó miles de dólares en pérdidas, en facilidades, animales exóticos y domésticos, pero  entre todas esas pérdidas, una de las cosas que más lamento haber perdido es mi colección completa de Fuerza Nueva, de la que fui suscriptor desde casi el principio.

Revisar la historia de la revista Fuerza Nueva, al cumplirse el cincuenta aniversario de la aparición de su primer número, es poder adentrarse en una historia alternativa de los últimos cincuenta años de la vida política y social española; entrar en la crónica de lo que los demás medios ignoraban y de la denuncia constante de lo políticamente correcto. Una publicación a contracorriente, tanto en el régimen de Franco, como en la Transición o en la Monarquía democrática. Molesta para muchos, hasta tal punto que a ambos lados del espectro ideológico hubiera voces que abogaran por su suspensión. Quizás lo más significativo, a día de hoy, sea su supervivencia y le cabe el triunfo de ser la última publicación que se mantiene viva en un sector ideológico ayuno de prensa periódica. Estos cincuenta años sin faltar a su cita con sus lectores quizás sea su mejor carta de presentación. Su historia ha sido también un termómetro con el que medir la penetración en la sociedad de las ideas que sustenta la revista ya que no se trata de una publicación neutra, una fuente fundamental para poder aproximarse a este sector político y su evolución desde finales de los años sesenta.

“Fuerza Nueva quiso ser -anota Blas Piñar- y lo fue sin duda, aglutinante y portavoz a la vez de una corriente de opinión que comenzaba a dibujarse en la segunda mitad de la década de los sesenta, y que estimaba que la evolución política, propia de una sociedad en pleno desarrollo, no podía transformarse en ruptura… Nuestra razón de ser -la que dio origen a la revista- se hallaba en deseo vehemente de que esa evolución fuese perfectiva y se operase a partir de la carga ideológica del 18 de julio”.

El 2 de mayo de 1966 se fundaba formalmente Fuerza Nueva Editorial. 92 personas habían puesto en marcha en realidad un movimiento. Su proceso de gestación había sido largo, pues las primeras reuniones se iniciaron a finales de 1963. El objetivo real es alumbrar, en pleno régimen de Franco, un movimiento de opinión, ya que no existían los partidos políticos ni las asociaciones políticas. La revista Fuerza Nueva, que se iba a caracterizar por una lealtad absoluta a Francisco Franco y una atrevida crítica con respecto a los gobiernos de Franco. En ese tiempo fundacional, como reconocía el propio Piñar, la idea de Fuerza Nueva era todavía “vaga e imprecisa”, aunque en el fondo subyacía la idea de crear un “movimiento político nacionalista y cristiano”, cuyo objetivo era enfrentarse a las tres “revoluciones anticristianas y antinacionales: la liberal, la marxista y la erótica”.

La revista de las portadas

La revista arrancó con un proyecto del periodista Jesús María Zuloaga quien fichará a quien ha sido en realidad el alma de la publicación durante cincuenta años, el joven periodista Luis Fernández-Villamea, entonces en la revista Semana. El primer director sería Julio Jesús Mora, que venía del diario Marca. No fue fácil completar la nómina de redacción y colaboradores. La revista salió a la calle con 6.000 números. Una tirada aceptable para una revista política cuando este tipo de publicación no era muy abundante en la época.

Aunque sea redundancia, por conocido y citado, la portada de su número cero era toda una declaración de principios y una crítica abierta al gobierno ejercida por una publicación a cuyo frente se encontraba un Consejero Nacional del Movimiento, pues indicaba que el régimen estaba abandonando sus principios. “El 18 de Julio ni se pisa ni se rompe” era el titular de la portada. El editorial era toda una advertencia de cuál era el objetivo de la nueva publicación, pero no pocos debieron tomárselo como un mero fuego de artificio, un quiero y poco más:

“Por nuestra adhesión cordial [al régimen] nos vemos precisados públicamente desde ahora, a mantener una postura crítica ante quienes, desde cualquier puesto, desfiguren tales ideas, pues entendemos que muchos de los fallos que la conciencia nacional pone de relieve son imputables a quienes por cambio de mentalidad, razones tácticas, o alegando una visión profética del futuro, han hecho posible que cundan los rebrotes de indisciplina, disolución moral. Contra los cuales España luchó con el propósito de extirparlos para siempre”.

Periodísticamente Fuerza Nueva no se va a apartar a lo largo de su historia de la reiteración de portadas y titulares impactantes capaces de levantar a la cúpula militar o política del sillón. Ahí queda, por ejemplo, aquella portada de 1977 con la corona en la portada y el titular de “ni católica, ni social, ni tradicional, ni representativa”; o la de abril de 1977, con un Adolfo Suárez, cuando se especulaba si se presentaría a las elecciones, vestido con uniforme del Movimiento con un titular en interrogación: “¿Será una rosa? ¿Será un clavel?”; o la que, señalando directamente al estamento militar, cuando se asesinaba con asiduidad a militares y se realizaban entierros en silencio e incluso cargas policiales contra quienes querían asistir, aparecía una portada con luceros en lo alto y unos dibujos de gallinas ponedoras con el titular exagerado en el tamaño de la letra de “Gallinas”, eran los años en los que se solía echar alpiste a las puertas de algunos cuarteles; o aquella en la que un puñal, cuya empuñadura era la rosa socialista, ensartaba a un feto al legalizarse el aborto; o más recientemente la que nos presentaba un primer plano de Mariano Rajoy con una gesto acompasado al titular de “Manso.

Vistas desde hoy, una selección de las portadas de Fuerza Nueva se convierte en un auténtico flash-back de los últimos cincuenta años de historia política de España. Detengámonos, por ejemplo, porque una revisión profunda excedería las dimensiones de un artículo como este, en la batalla que la revista, prácticamente en solitario, libró contra la Reforma Política. Arranquemos con aquella en la que aparecía la imagen multiplicada de Carlos Arias Navarro, último presidente del gobierno de Franco y primero de Juan Carlos I, y un texto significativo “Más espíritus” (la revista Fuerza Nueva había contribuido decisivamente a enterrar el denominado “Espíritu del 12 de febrero” por la denuncia que hizo de la propuesta de Arias todavía en vida de Franco). En febrero de 1976 la revista clamaba: “Se vende España”, denunciando la entrega que el gobierno estaba dispuesto a hacer para poder entrar en el Mercado Común y ser aceptada políticamente por la Europa Occidental (entonces media Europa estaba bajo la dictadura comunista). Pocas semanas después insistía: “Por los caminos de Europa: mendigando”, pues FN siempre fue crítica con la entrada de España en lo que sería la Unión Europea y el precio que por ello iba a tener que pagar nuestro país. En su número 487, pese a las presiones, FN no se arredraba y acusaba de traición a quienes estaban impulsando la reforma política: “A los treinta y siete años de la Liberación, Traición”. Debió de ser la única publicación que protestó ante el fin del Movimiento por lo que ello significaba: “Tiro en la nuca al Movimiento”. Y ello, pese a que años antes había salido con una portada que era una declaración de oposición a un Movimiento que no era más que una cáscara burocratizada: “De espaldas a la Secretaria General”. En eso años Blas Piñar había tenido serios incidentes, con prohibiciones de actos incluidas, cuando era reclamado para participar en actos conmemorativos relacionados con la victoria nacional en la guerra o las efemérides falangistas. Línea de denuncia que se continuaría con aquella esquela del Movimiento que figuraba en la portada de uno de sus números. Fuerza Nueva estaba denunciando lo que iba a suceder mientras que otras publicaciones, que también sabían lo que significaba la reforma, lo ocultaban pese a su aparente vinculación a lo que había sido el régimen de Franco. Así, en su número 490 recogía con un interrogante: “XXXVII Desfile de la Victoria. ¿Por última vez?”. Y unos meses después iba más allá en su escalada de oposición y denuncia con un informe que señalaba al gobierno, a los procuradores y a la propia Jefatura del Estado ejercida por el heredero de Franco, el rey Juan Carlos I: “Sobre juramentos y principios: el perjurio a examen”. La conclusión de este recorrido sería aquella otra con la imagen del Caudillo y su “Franco hubiera votado NO” ante el referéndum sobre la Ley para la Reforma Política. Como ha recordado el general Blas Piñar fue la única publicación que abiertamente hizo campaña por el NO. (Continuará)

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